Betancourt y su obra de gobierno
Escrito por Dr. José Alberto Olivar | @JAOlivarp   

altLa conmemoración de un nuevo aniversario del natalicio de Rómulo Betancourt (22 de febrero de 1908),

es motivo para destacar los atributos y trayectoria del político guatireño que ocupó en dos ocasiones la Presidencia de Venezuela. Más allá de su contribución, junto a otros importantes líderes, Betancourt manifestó con particular orgullo que su mayor obra consistió en la fundación de un partido político moderno con clara vocación de poder. Ello en absoluto es cuestionable, pues ese es el propósito de todo ciudadano que toma la decisión de ejercer a plenitud sus derechos políticos y participa a tiempo completo en el debate de ideas para lograr el favor del electorado, en comicios libres y verdaderamente competitivos.

Ahora bien, en el caso de Betancourt y probablemente de todos los Presidentes de la República que ejercieron durante el mayor lapso de gobiernos civiles-civilistas en la historia de Venezuela, el soslayo por la obra material erigida en sus respectivos quinquenios presidenciales, según lo pautado en la Constitución de 1961, ha sido un lugar común. De manera que no sorprende, como grupos interesados, siguen inoculando, sobre todo en las nuevas generaciones, que todo o casi todo lo construido en la Venezuela del siglo XX, fue obra del dictador Marcos Pérez Jiménez. En dos platos: “La Democracia no hizo nada, solo robar o despilfarrar”.

Sirva esta fecha conmemorativa para traer al ruedo un hecho concreto, poco conocido. Hace sesenta años, el 22 de febrero de 1962, en el marco de una de las varias giras de trabajo que acostumbraba a efectuar con cierta frecuencia el presidente Betancourt, fue puesta en servicio, la carretera nacional que va desde Guatire hasta Barcelona, obra prevista en el original Plan Preliminar de Vialidad diseñado bajo su primer gobierno (1947). En ese entonces, estaba clasificada bajo denominación de Troncal N° 1, ahora conocida como parte de la Troncal N° 9. 

La carretera en sus varios tramos existía desde hacía décadas atrás, en condiciones de limitada transitabilidad, la más de las veces para el desplazamiento de bestias de carga que de vehículos automotores, por consiguiente, su trazado original fue en suelo firme, de allí que fue una de esas muchas carreteras que Betancourt, entonces candidato presidencial en 1958, tildó de “caminos polvorientos”. Hasta entonces, el recorrido más expedito hacia el oriente, se hacía tomando la vía de los Llanos, desde La Encrucijada rumbo a San Juan de los Morros-El Sombrero-Chaguaramas y girar hacia Barcelona. Otro tanto se podía efectuar por vía aérea Maiquetía-Barcelona-Cumaná. Sin descartar del todo la posibilidad de abordar alguna embarcación que tocase puertos orientales.

De manera que no es de extrañar que uno de los ejes fundamentales del gobierno constitucional de Betancourt fuese la inversión en infraestructura. Así veremos que la carretera Guatire-Caucagua-El Guapo-Barcelona representó una muestra de la voluntad de hacer realidad las bondades del programa democrático contenido en el Pacto de Puntofijo suscrito por los partidos políticos AD, COPEI y URD para conformar la coalición que gobernó al país entre 1959 y 1964.

El cambio resultó formidable, el traslado que antes podía durar varios días quedó reducido a solo unas cuantas horas en automóvil. Y eso lo pudo constatar el propio Betancourt, quien era dado a realizar sus giras por carretera. Aquello no era un proyecto aislado y mucho menos de forzada inauguración con miras a un sarao cumpleañero. Todo lo contrario, ese tramo de aproximadamente 113 kilómetros de longitud, formaba parte de un vasto plan de desarrollo de la región oriental del país que hasta entonces lucía muy deprimido. Fue sin lugar a dudas, una obra ¡hecha y en marcha!

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