| Guayana Esequiba: Con nuestra independencia obtuvimos también justos títulos traslaticios |
| Escrito por Dr. Abraham Gómez | X: @fabrahamgr |
| Sábado, 07 de Febrero de 2026 07:15 |
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mediante un tratado denominado de “Paz y Amistad” confiere su reconocimiento a Venezuela como Estado independiente. Nuestra independencia la logramos en campos de batallas; no fue el resultado de arreglos obligados de descolonización. El Tratado de Paz y Amistad entre Venezuela y España, firmado, como ya se dijo, el 30 de marzo de 1845, marcó el fin de las hostilidades entre ambas naciones, que comenzaron con la Guerra de Independencia de Venezuela. Este tratado fue un paso importante en el reconocimiento de Venezuela, como una nación independiente por parte de España, después de la Guerra de Independencia, que culmina el 8 de noviembre de 1823, con la retirada de las últimas fuerzas españolas, que permanecían acantonadas en el Castillo de Puerto Cabello al mando de Sebastián de la Calzada, embarcándose hacia España, dejando la diplomacia en un estado de tensas relaciones entre los dos países, produciéndose un reconocimiento formal, tardío, a la independencia y soberanía de Venezuela por parte de España. Téngase bien en cuenta, por lo que vamos a exponer más adelante. El 11 de mayo de 1845 fue un día de inmensa expectativa en nuestra naciente República suramericana, por cuanto se esperaba, en el Puerto de la Guaira, el arribo de un delegado expresamente enviado por el reinado hispánico para consignar el acuerdo precitado. Un ejemplar del Tratado de reconocimiento que el Congreso de Venezuela debía darle ratificación y aprobación; como en efecto se cumplieron tales formalidades. Extracto del texto contempla: “Su Majestad Católica, doña Isabel II, renuncia por sí, sus herederos y sucesores, la soberanía, derechos y acciones que le corresponden sobre el territorio americano conocido bajo el antiguo nombre de Capitanía General de Venezuela, hoy República de Venezuela…” (Omissis). Se hace imprescindible detenernos para profundizar en tres elementos fundamentales, explícitamente contenidos en ese escrito: Soberanía, Derechos y Acciones de lo que alguna vez había sido la Capitanía General de Venezuela; y que mediante este acto diplomático quedan con determinación cedidos a la República de Venezuela. Manifestación irrefragable de Traslativa Titularidad que se encuentra suficientemente expuesta en el citado tratado bilateral, que no requiere ninguna hermenéutica especial para su cabal comprensión, interpretación y aplicación. Admitamos que como consecuencia directa de los hechos socio-históricos narrados, advino la paz definitiva entre ambas naciones; se adecuaron y normalizaron las relaciones comerciales y diplomáticas con el nombramiento de los respectivos embajadores y representantes. Sin embargo, ensanchó la voracidad del Imperio Inglés que siempre le tuvo ganas a estos territorios. Asimismo, prestemos particular atención a lo siguiente. Si hubo, en el 1845, un Justo Título Translaticio de conferimiento de la soberanía plena a la naciente República de Venezuela, fue porque sesenta y ocho años antes se consolidó la Capitanía General de Venezuela, a través de la Real Cédula de Carlos III, el 8 de septiembre de 1777 con la cual nos dimos a conocer ante el mundo como Nación. Con la condición política-administrativa de Capitanía General entrelazamos la identidad de las provincias: Maracaibo, Caracas, Nueva Andalucía y Paria (Cumaná), Margarita, Trinidad y Guayana que abarcaba la extensión geográfica de los actuales estados Bolívar, Amazonas, Delta Amacuro, las regiones de Pacaraima y Pirara ahora de Brasil, hasta la margen izquierda del río Esequibo. Tales documentos constituyen incontrovertibles elementos comprobatorios de propiedad ante cualquier instancia de discernimiento; y al propio tiempo las razones que nos asisten en la controversia sostenida por más de cien años. Al cumplirse, cada año un nuevo aniversario del Justo Título de la Cédula Real de creación de la Capitanía General de Venezuela reafirmamos nuestra plena soberanía sobre la Guayana Esequiba. La vocación natural de cualquier región del mundo que viva bajo condición de colonia viene signada para alcanzar su independencia. Algunas veces se logra rápido y de manera determinante tan anhelada emancipación; en otros casos las circunstancias para gloriar la libertad popular se vuelven enrevesadas, escabrosas y cuesta muchísimo. La independencia de Venezuela se inscribe precisamente en la citada segunda definición; por cuanto hubo que librar cruentas batallas, sufrir vilezas y traiciones, padecer rigores, penurias y necesidades, hasta que tras la batalla de Carabobo (1821) y el combate Naval del Lago de Maracaibo (1823), a partir de ambas gestas decisivas y heroicas, enarbolamos, al grito de Libertad, nuestra enseña tricolor.
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