¿Realmente sirve la abstención?
Escrito por Leandro Rodríguez Linárez | X: @leandrotango   
Viernes, 04 de Abril de 2025 00:00

altLa abstención de la AN 2005 fue la primera acción en contra de elecciones psuvizadas, bautizadas inicialmente como elecciones en “condiciones mínimas”,

sin embargo, Chávez estaba en la cresta de la ola de su populismo, permisado por el boom petrolero más alto y sostenido de la historia, en todo caso, si  la oposición del momento decidía participar no iba obtener un número de diputados que evitase los productos legislativos que esa AN sancionó, es decir, es un mito que ese evento de “no voto” marcó los destinos del país.

Complementando lo arriba suscrito, Chávez venía de ganar aplastantemente las regionales 2004 aferrado a los petrodólares, además, se le atribuyen cualidades democráticas a quien lo la tiene, sea como sea el chavismo siempre impone lo que quiere a través de la violencia institucionalizada.

¿Que después de la AN 2005 el chavismo se apoderó de las instituciones públicas? Es falso, antes de ese lúgubre parlamento el chavismo ya manejaba a placer la institucionalidad de la nación, no se olviden Chávez, su partido y su cúpula salieron ilesos de la malversación fondo de estabilización macroeconómica, tanto que incluso se destituyó al fiscal general que acusó a Chávez, Javier Elechiguerra. Además tampoco mandemos al olvido el caso Micabú, el plan Bolívar 2000, las investigaciones 11 de abril 2002, etc. De manera tal, ese control de lo público se materializó mucho antes de 2005, ocurrió luego de la constituyente 1999 y posteriores elecciones amparadas, repetimos, por la popularidad que le permitía la administración populista del mil millonario boom petrolero.

En orden cronológico, tampoco debemos engavetar en nuestras memorias que en 2007 se celebró una reforma constitucional en la que se pretendía constitucionalizar el modelo cubano, en las urnas electorales los venezolanos dijeron no a ese dantesco proyecto, sin embargo, semanas después Chávez comenzó a imponerlo vía leyes habilitantes, otra demostración que el voto en la revolución chavista es solo un recurso discursivo.

En 2010 el chavismo consagra una inconstitucional e ilegítima reforma a la Ley Orgánica de Procesos Electorales y posteriormente a las circunscripciones electorales del país para permitirse, una vez más, violar el voto de los venezolanos obteniendo más diputados en la AN de ese año a pesar de contabilizar menos votos que la oposición.

En 2012 y 2013 el mismo Jorge Giordani (mano derecha económica y financiera de Chávez) confesó que para que ellos ganaran sus respectivas presidenciales se tuvo que desfalcar al país y usar, como es lógico, toda la institucionalidad a su favor, con todo lo que ello implica. En 2015 los venezolanos aplastaron la opción chavista en el parlamento nacional, la AN de ese año fue ganada abrumadoramente por la oposición. Antes de asumir, el chavismo anuló la elección de 3 diputados de Amazonas para evitar la mayoría exigida por ley para convocar una constituyente directamente. Una vez instalada en 2016 todos los actos legislativos de ese parlamento fueron anulados con “asombrosa eficiencia y rapidez” por el TSJ del momento, hasta llegar a la imposición de un flagrantemente inconstitucional desacato a ese cuerpo legislativo… el voto de los venezolanos de nuevo fue inútil.

En 2016 se burló infantilmente el revocatorio, figuras del régimen aludieron que era un proceso arduo, meticuloso, complejo, por lo que los tiempos se dilataron intencionalmente hasta que ya no valía la pena celebrarlo.

Paradójicamente, en 2017 se convoca sobre un gran y doloroso charco de sangre la “constituyente”, expropiando la carta magna a los venezolanos. Vale la pena resaltar, este proceso era mucho más “complejo” que el revocatorio, pues comprendía de miles de candidatos y cientos de circunscripciones, sin embargo esta vez al CNE “si le dio tiempo” y no solo eso, para colmo, también se celebraron elecciones regionales en octubre 2017, ese mismo año el chavismo celebró dos procesos electorales sumamente complejos, pero en 2016 no pudo celebrar la elección más simple de todas, de una sola circunscripción nacional, de una sola pregunta, porque era muy “complejo” y el tiempo era insuficiente… vaya manera de burlar el voto.

En 2018 se celebraron las presidenciales inhabilitando las principales figuras y partidos opositores, de los 4 supuestos candidatos ungidos para participar 3 provenían del chavismo y uno era inconstitucional por no ser de estado seglar, si no fuera tan trágico diera risa. En 2020 se celebra la AN con mismas condiciones absurdas, con la modalidad de incorporar100 diputados por encima de lo que estipula la Constitución, 100 cuotas de poder nuevas, 100 nombres que alimentan las circunscripciones duras del chavismo, es decir, en caso que la oposición participase el chavismo siempre obtendrá mayoría calificada ¿Vale en realidad el voto? Pues no.

En 2024 ni hablar, en las presidenciales se comprueba irrefutablemente lo que antes solo se denunciaba con palabras bravuconas, pero sin estrategia. 9 Meses después el régimen no ha podido soportar los resultados que impuso, ni como desmontar los resultados que favorecen a Edmundo González, las elecciones en condiciones absurdas dieron paso a la simple y llana imposición de ganador, sin más ni más.

Siendo las presidenciales la joya de la corona en cuanto a nuestra cuestionada cultura política, podemos asegurar bajo el criterio jurídico “quien puede  lo más, puede lo menos”, y luego de haber desnudado al monstruo electorero exhibiendo las máximas pruebas esperables, las actas, que si la (des)institucionalidad roja hizo lo que hizo el 28J ante el mundo y en contra de sus propios testigos foráneos ¿Qué podemos esperar de las demás elecciones? Votar sería como, tras haber demostrado que una entidad bancaria le está robando, continuar  depositándole para que vean cómo le roban ¿Tiene sentido?

Pero esto va más allá, votar o no votar genera el mismo resultado, lo electoral psuvizado es la zona de confort del chavismo, sin embargo, la lógica, el respeto a uno mismo, la coherencia ordena no participar en proceso electoral alguno hasta que retorne la institucionalidad. Ante la exclamación “¡Entonces, no votaremos nunca!” inferimos que es al revés, mientras se participe en este tipo de procesos nunca forzaremos a elecciones reales. Lamentablemente existen personeros como los popularmente conocidos como los “alacranes” que tras recursos de campaña y míseras cuotas de poder sacrifican a todo un país.

Queda la tranquilidad, por usar una palabra encajada bruscamente, que así como la actual oposición liderada por Machado tuvo la estrategia formidable del 28J (antes y durante) hay una estrategia en marcha que, como sabemos, lucha contra todo un Estado con recursos inagotables y asesorías internacionales despiadadas. Finalmente, todo el espectro electoral en Venezuela es inútil, el voto no premia, no castiga ni genera cambios, es un innegable pacto entre régimen y aliados. Por otro lado, la abstención es un arma súper poderosa en manos de una oposición real y aguerrida, como la que ostentamos hoy día de la mano de María Corina Machado… toca confiar, ésta vez, sobre bases sólidas, nuestro grano de arena individual es no prestarnos para elecciones alejadas de la ley y preceptos democráticos que fingen, a nuestra contra, democracia y legalidad.


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