El Día de la Soberbia
Escrito por Trino Márquez C. | X: @trinomarquezc   
Jueves, 03 de Abril de 2025 00:00

altComo si se tratase de un espectáculo dirigido a entretener multitudes, Donald Trump identificó el anuncio de las medidas arancelarias

con el pomposo nombre de ‘Día de la Liberación’ (Liberation Day), calificativo extraño e incoherente, pues marca el inicio de una nueva etapa más tensa y conflictiva de Estados Unidos con buena parte de las naciones de mayor crecimiento del planeta y, especialmente, del viejo continente. Naciones que durante décadas fueron sus las aliadas para fortalecer la democracia, evitar la expansión del comunismo hacia Europa occidental, e impedir el resurgimiento del fascismo y el nazismo, doctrinas que habían causado tanto daño en el período que va desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta la culminación de la Segunda Guerra. En el caso de Canadá y México, la cercanía de Estados Unidos con estos países recomendaba mantener con ellos unos nexos comerciales fluidos y fructíferos porque ambos constituyen su socios naturales.

El muro arancelario levantado por Trump configura lo que el gobierno canadiense ha llamado un acto de guerra híbrida, en la que se incluyen amenazas, extorsión y el peso del más fuerte. Parece haberse impuesto en la política comercial exterior norteamericana el principio apuntado por Nicolás Maquiavelo en El Príncipe, según el cual para el gobernante es preferible ser temido que ser amado.

Lo anunciado el 'Día de la Liberación’ por Trump no impacta a todos los países de igual manera. Hay algunos que salen más castigados que otros. Su majestad imperial fue repartiendo sanciones con benevolencia o con saña, según su real saber y entender. Durante su intervención en uno de los jardines de la Casa Blanca, Trump mostró un cartel con los aranceles que se les aplicarán a algunos de sus principales socios comerciales: Unión Europea (20%); China (34%); Japón (24%); Vietnam (46%); Taiwán (32%); India (26%); Corea del Sur (25%); Tailandia (36%); Suiza (31%); Indonesia (32%); Brasil y Reino Unido (10%).

Sin tomar en consideración las normas acordadas por la Organización Mundial de Comercio (OMC) y los valiosos acuerdos alcanzados durante el largo y laborioso período que duró la Ronda Uruguay, adoptó unas decisiones que retrotraen a Estados Unidos al período más agresivo del proteccionismo.  En la intervención, Trump habló de ‘aranceles recíprocos’, cuando se trata de tasas impuestas unilateralmente por su Gobierno.

El presidente norteamericano convirtió a su nación en un socio poco confiable para sus vecinos y para sus antiguos amigos europeos. Estados Unidos dejó de ese factor de equilibrio, ponderación y unidad en el contexto internacional que fue durante la presidencia de Joe Biden y, anteriormente, de Barak Obama. Ahora, Estados Unidos se transformó en una potencia agresiva que conspira contra la globalización ordenada, desecha el diálogo y la negociación, y busca la hegemonía a través de la intimidación.   

La hipótesis de la cual parte Trump es que Europa, México, Canadá y, en general, el mundo entero, se han aprovechado de la generosidad de Estados Unidos para venderle muchos más productos de los que su país coloca en esas regiones. Su política está concebida para acabar con ese desequilibrio y estimular el traslado de las empresas fabricantes al territorio norteamericano.

Ricardo Hausmann, el brillante economista venezolano profesor de la Universidad de Harvard, ha demostrado que ese supuesto déficit comercial está basado en un grave error de cálculo, pues  si se compara el volumen en dólares de los productos que Estados Unidos compra, con los beneficios financieros que obtiene mediante los Derechos de Propiedad Intelectual asociados con el Comercio Internacional –TRIPS, por sus siglas en inglés-  las ganancias norteamericanas superan con creces el supuesto desajuste del que habla Trump. El respeto a los Derechos de Propiedad Intelectual en todo el planeta, se ha logrado gracias a los acuerdos en la OMC, institución que Trump pretende dinamitar.

Las medidas aplicadas por el Presidente de Estados Unidos han tenido un impacto muy negativo en la economía norteamericana y mundial. La Bolsa de New York se desplomó desde que él asumió la presidencia; la inflación, que había retrocedido durante el último año del Gobierno de Biden, ha repuntado; la desconfianza de los consumidores en la economía ha crecido y los temores de recesión se han instalado en la conciencia de numerosos ciudadanos y especialistas.

Las consecuencias de las medidas anunciadas el ‘Día de la Liberación’ hay que observarlas en el curso de las próximas semanas. Las represalias seguramente serán anunciadas pronto por las naciones afectadas. Por ahora, lo que se sabe es que Europa y todos los antiguos socios de Estados Unidos están preparándose para enfrentar las embestidas del nuevo Gobierno norteamericano en las mejores condiciones posibles.El Día de la Soberbia el mundo entró en una nueva era, por cierto, aún más conflictiva y peligosa.

       


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