El paraíso del rumor
Escrito por Fernando Luis Egaña   
Lunes, 27 de Febrero de 2012 11:08

altLa Venezuela bolivarista se ha venido convirtiendo en el sitio ideal para la profusión de rumores o la rumorización de la opinión pública. Un día sí y otro también, el rumor hace de las suyas y en particular los fines de semana. La enfermedad presidencial ha contribuido bastante al respecto, y sobre todo el propósito oficial de aprovecharla como arma política.

En general, la espiral del rumor se genera por la ausencia de información veraz y oportuna, y suele ser una consecuencia no deseada para las fuentes políticas, incluyendo al Estado o al régimen
imperante. Pero cuando la falta de información o la desinformación es la estrategia oficial, entonces el rumor puede formar parte del engranaje de manipulación de las expectativas.

Los expertos en comunicación identifican distintos tipos de propagadores de rumores políticos: los competitivos que buscan descalificar a los adversarios para obtener una ganancia política; los
pantalleros que siempre procuran ser los primeros en resonar los ecos del ambiente; los altruistas que difunden rumores por creer que promueven una causa justa; y los maliciosos que se empeñan en causar daño por mera maldad.

Hoy en día, tenemos de todo un poco en la deteriorada realidad venezolana, y uno de los factores más activos en la "rumorofilia" es el propio régimen de Chávez. Y por partida doble. Tanto como causante de un clima de ambigüedad informativa que da pie al rumor, como por aprovechador del mismo para tratar de incidir a favor de sus intereses, precisamente por la dinámica de los rumores.

A través de los rumores, por ejemplo, se pueden abultar las expectativas sobre un determinado tema, que luego la realidad desinfla para la desazón de algunos: los oponentes, y el entusiasmo de otros: los partidarios. Así mismo, se pueden jugar con las llamadas expectativas negativas, en el sentido de que el rumor esparce la idea de que me van a cortar la cabeza, y luego cuando "sólo" me cortan el brazo, le doy las gracias al verdugo...

El régimen bolivarista, por cierto, ha utilizado mucho y con eficacia esta técnica, y de esa manera ha conseguido avanzar en su proyecto de dominación del Estado y de buena parte del conjunto
socio-económico. Los cubanos, no faltaba más, son campeones mundiales en rumorología y su veterano medallista, Fidel Castro, no perderá ocasión para la transfusión de sus mañas al caso venezolano.

En un sistema democrático, en el que la información pública es un bien de acceso común y general, la profusión de rumores sobre el poder tiende a ser un fenómeno excepcional y no buscado sino perjudicial para quienes lo detentan. Pero en las satrapías puede darse la situación exactamente contraria.

El rumor es apreciado como un mecanismo de manipulación, así tenga una apariencia dañina para el poder o se propague por vías indirectas, de carambola o por retruque. En algunos supuestos será cierto, en otros lo será en parte y no faltarán los ilusorios. El punto en cuestión es que la satrapía intentará utilizar el atractivo del rumor para sacarle punta a todo, incluyendo a aquellos hechos que le son muy pero muy negativos.

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



Banner
opiniónynoticias.com