Portabilidad numérica en la telefonía móvil
Escrito por Enrique González Porras   
Sábado, 29 de Enero de 2022 00:00

altLos únicos dos países en Latinoamérica que no han puesto en práctica la portabilidad numérica son Cuba y Venezuela.

En el caso de Cuba poco sentido tendría hablar de portabilidad numérica una vez que existe un único operador en dicho país.

Uruguay que constituía el “último” país de latinoamerica en poner en práctica la portabilidad numérica lo ha iniciado entre el 2021-2022. Con la entrada en vigor de la portabilidad numérica, Uruguay se suma a una lista de países de Latinoamérica que ya han puesto en funcionamiento dicha disposición como lo son Argentina, Bolivia –“penúltimo” país en ponerla en práctica-, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana. 

La ausencia de portabilidad numérica habría representado un importante costo de cambio para los usuarios de los servicios de telefonía en general y de la telefonía móvil en lo particular. Una vez que los usuarios desarrollan una red de contactos por medio de un número que lo identifica y por medio del cual se comunica, cambiar el número de teléfono le implicaría un costo por tener que informar eficazmente a su red de contactos su eventual número telefónico nuevo. La literatura económica especializada destaca la relevancia de estos costos de cambio como una barrera a la competencia en mercados como el de la telefonía móvil, presenciando en algunos países, como USA, pulsos de poder por mantener el antiguo estatus quo de ausencia de portabilidad numérica (Ver: Diana L. Moss: Network Access, Regulation and Antitrust. Editorial Routledge. 2005. Jean Tirole y Jean-Jacques Laffont: Competition in Telecommunication. The MIT Press. 2000. Paul de Bijl y Martin Peitz: Regulation and Entry instó Telecommunications Markets. Cambridge University Press. 2003. Mark Armstrong, S. Cowan y John Vickers: Regulatory Reform: Economic Analysis and British Experience. The MIT Press. 1994).

La implementación de la portabilidad numérica no constituye un objetivo en sí mismo sino que constituiría un principio para poder reducir costos de cambio y poder facilitar la competencia en los mercado de las telecomunicaciones. En este sentido, otra serie de condiciones se requerirían para que la portabilidad numérica, conjuntamente con otras disposiciones, coadyuven a mejorar la competencia en el mercado de las telecomunicaciones en general y en el mercado de la telefonía móvil en lo particular.

Adicionalmente, se requiere una serie de disposiciones y acciones por parte de las autoridades regulatorias sectoriales y de la competencia como serían monitorear que se evite una denegación o retrasos en la portabilidad, la imposición de contabilidades separadas por verticales de servicios, la prohibición de subsidios cruzados que puedan distorsionar la competencia en mercados adyacentes, y la vigilancia constante en materia de competencia para evitar eventuales prácticas abusivas exclusorias.

Sin embargo, resulta cierto que cada vez resulta más frecuente el hecho que se consume una cantidad mayor de datos por medio de Apps en general y por medio de VoIP en lo particular en lo referido a voz -voz sobre IP como en el caso de la App WhatsApp- y cada vez se utiliza menos el servicio de voz móvil tradicional. Este hecho, el creciente consumo de datos, hace del dispositivo móvil un medio de acceso a Internet móvil con potencial enorme.

Si bien existen Apps con vinculación al número telefónico como WhatsApp -que dicho sea de paso ha venido sustituyendo el uso de voz móvil tradicional- la función incorporada para cambiar el número de teléfono permite modificar el número vinculado a la cuenta de WhatsApp. El usuario puede elegir si desea que sus contactos reciban una notificación acerca de su cambio de número. En este caso sus chats de grupo serán notificados cuando dicho usuario cambie el número de teléfono, independientemente de si eligió o no notificar a sus contactos. Aún así solo cuando cambia el número de teléfono y continua usando el mismo dispositivo para el nuevo número, seguirá teniendo el historial de chats disponible en el teléfono. En este sentido, continuaría existiendo algunos costos referidos al cambio de red y teléfono, o referido a contactos que no poseemos y no nos poseen en WhatsApp (posiblemente de menor valor y frecuencia de comunicación).

De lo anterior se desprende que el costo de cambio del número de teléfono móvil se ha reducido sustancialmente, salvo por los costos transaccionales y aquellos referidos al operador que presta el servicio que continuarían existiendo (por ejemplo, la eventual propuesta de valor que podría consistir en empaquetamientos, actuando el operador actual como un One-Stop-Shop).

Aún cuando la discusión en torno a la portabilidad numérica parece haber perdido cierta vigencia en el mundo de hoy caracterizado por el consumo de datos que commoditiza la conectividad móvil y la centra en criterios objetivos como la velocidad y la latencia del servicio de Internet móvil -así como la oferta de valor propuesta por cada operador- y dada la desvinculación del número telefónico a Apps o la facilidad de cambio del número telefónico y su notificación a la red de contactos; existen algunas aristas interesantes (aristas vinculadas a la política más que a la economía y a la eficiencia en los mercados).

Por ejemplo, por un lado, en Uruguay siendo que el mayor operador de las telecomunicaciones es público, se ha presentado en la opinión pública la visión que la portabilidad numérica en el mercado de telefonía móvil podría “lesionar” al operador público por resultar eventualmente menos competitivo respecto a tarifas y a ofertas de valor que los operadores privados como Telefónica o Claro pudieran estar volcando en el mercado. Sin embargo, para dar respuesta a dicha inquietud habría que tener una visión global del sector así como de los objetivos que se buscan, por ejemplo eficiencia y competencia en el sector.

Por el otro lado, el caso venezolano resulta particular y más complejo que el resto de las experiencias a nivel latinoamericano. Siendo que CANTV-MOVILNET es el mayor proveedor de servicios de telecomunicaciones en Venezuela-inc,yendo especialmente Internet Fijo- y es de naturaleza pública algunas preocupaciones podrían aparecer en un país donde los criterios de eficiencia no necesariamente subyacen en las actuaciones públicas en materia de los mercados y los sectores económicos.

Según destaca la propia autoridad regulatoria de las telecomunicaciones en Venezuela, CONATEL, en su portal Web, “la portabilidad numérica es el derecho que tiene un usuario o usuaria de telefonía móvil o fija de conservar su numeración, cuando decide dar por terminado su contrato de servicio con un operador y migrar a otro prestador de servicio. En Venezuela, este derecho se establece en el artículo 116 de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones (LOTEL)”. 

Por su parte, el Reglamento para la Protección de los Derechos de los Usuarios en la Prestación de los Servicios de Telecomunicaciones, publicado en la Gaceta Oficial No.41.533 del martes 27 de noviembre de 2018 en su artículo 85 establece: “El abonado o abonada tendrá el derecho de dar por terminado un contrato de servicio una vez cumplidas con las obligaciones previstas en los mismos, y atendiendo a los requisitos que se establecen en la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, este Reglamento y la normativa aplicable, pudiendo optar por conservar la numeración, cuando decida cambiar de operador de servicio.

A tal efecto, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones dictará las normas técnicas para establecer los requisitos, condiciones y plazos para instrumentar la obligación del operador y el cómo,miento de este derecho de los abonados”.

Sin embargo, a la fecha dicho instituto jurídico y derecho no ha sido puesto en vigor, manteniéndose dicha deuda con los usuarios.

Asimismo un par de preocupaciones podrían aparecer a la hora de que finalmente se instrumentalice la portabilidad numérica en Venezuela:

Primero, una portabilidad numérica sin la existencia de una verdadera libertad tarifaria carecería de sentido. 

Segundo, el poder de mercado que posee CANTV-MOVILNET como principal proveedor de servicios de telefonía fija y especialmente Internet Fijo, podría, por medio de la oferta de empaquetamiento del tipo doble-play, triple-play y cuádruple-play de Internet Fijo con telefonía móvil, de telefonía fija con Internet Fijo y telefonía móvil, o todos los anterior más TV paga, dificultar la movilidad de los clientes y distorsionar la competencia y los mercados. Lo anterior podría preocupar aún cuando la calidad del servicio de telefonía móvil prestado por MOVILNET presente falencias competitivas respecto a los servicios prestados por el resto de los operadores (MOVISTAR y DIGITEL).

Un tema interesante en el caso venezolano consiste en que los ecosistemas que se desarrollan sobre el protocolo IP, sus Apps, Plataformas e incluso servicios de streaming exigen una renovación tecnológica para satisfacer estándares y requisitos de capacidad y calidad de los servicios de banda ancha móvil que dichos servicios demandan. 

Así las cosas, más allá de ser los últimos o únicos en el continente sin portabilidad numérica en la práctica, la preocupación trasciende a dicho instituto jurídico y a su pertinencia hoy día, llamando la atención nuestro rezago en felixibilidad regulatoria y tarifaria, inversiones en redes de nueva generación, en esquemas de Sandbox regulatorios, y en la calidad de los servicios prestados.

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