| Más satélites, menos redes y servicios |
| Escrito por William Peña (periodista) |
| Martes, 07 de Octubre de 2014 07:05 |
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Más satélites, menos redes y servicios
Con el Sucre, Venezuela tendrá su tercer aparato en el espacio, pero a sus habitantes poco le benefician estas decisiones
La telemedicina y la Teleeducación siguen siendo promesas en papel sin ninguna concreción
Contratar la construcción de un nuevo satélite comprueba que las prioridades del Gobierno no son las del ciudadano común
Las prioridades del Gobierno se desligaron totalmente de las necesidades de los venezolanos y son cada vez más extrañas.
Buscando ocultar los grandes problemas del país, el Ejecutivo se ha dado a la tarea de crear leyes regresivas y de invertir, además, parte de los fondos necesarios para eliminar la escasez y la crisis en muchos proyectos que, al final del día, son subutilizados o que no están en sintonía con la realidad de la nación y que, lamentablemente, le vienen causando un daño terrible a Venezuela. Y es que mientras el resto del mundo ha avanzado 14 años en innovación, desarrollo, educación y potencialidad de su economía, entre otros, Venezuela parece que retrocedió 28 (los 14 que los demás crecen y los 14 que Venezuela viene retrocediendo).
La firma reciente del contrato para construir un nuevo satélite con la empresa China Great Wall Industries, la misma que hizo los dos anteriores, no sería descabellada si el uso del Simón Bolívar y el Miranda realmente estuviesen beneficiando a la población o, por lo menos, generándole riqueza al país a través de acuerdos comerciales como en efecto está haciendo el Satélite Boliviano Tupac Katari lanzado en enero pasado.
Pero la realidad no es así. El Simón Bolívar, ese monstruo de seis mil kilos, con 15 años de vida útil y que está habilitado para operar una diversidad de servicios con 48 transponder sigue siendo subutilizado y la banda Ka, de la que se había acordado se desarrollaría un proyecto de Internet satelital de grandes niveles, sigue sin uso. El Gobierno sólo está administrando allí los servicios de la TV satelital de la estatal Cantv, las Cadenas presidenciales y, a seis años de su lanzamiento (a final de mes se conmemora un nuevo aniversario), sólo se han instalado unas ocho mil antenas (información oficial), de un aparato que prometió 16 mil 500 para los primeros cinco años de servicio.
Es decir que apenas han cumplido con la mitad y en más tiempo, pero la mayoría de los servicios están ligados a estructuras del Gobierno y proyectos como Telemedicina y Teleeducación siguen siendo una utopía.
En el caso del Miranda, un satélite de órbita baja que fue lanzado con la intención de conocer y mejorar el sistema catastro del país, con opciones de analizar suelos, tierras y zonas para hacer más viable el desarrollo, entre otros, el aparato ha tomado cerca de 170 mil fotografías y, a la fecha, muy poco se ha visto de la viabilidad del proyecto para el desarrollo del país. El estudio de los suelos para mejorar la producción, que está en etapa crítica, sigue entrampado y las fotos engavetadas. Con el Sucre, que acaban de firmar el contrato por otros millones de dólares y ya hablan del Guaicaipuro, otro satélite, sólo se sabe que será un equipo para hacer labores de percepción remota y que, también, como el Miranda, trabajará el tema cartográfico del país. En síntesis, dos satélites en órbita totalmente subutilizados y uno en camino en un país que enfrenta grandes problemas económicos, de escasez de alimentos, medicinas, entre otros, pero con un Gobierno al que parece importarle más la proyección aeroespacial ficticia que la salud y seguridad de sus habitantes.
Buscando ocultar los grandes problemas del país, el Ejecutivo se ha dado a la tarea de crear leyes regresivas y de invertir, además, parte de los fondos necesarios para eliminar la escasez y la crisis en muchos proyectos que, al final del día, son subutilizados o que no están en sintonía con la realidad de la nación y que, lamentablemente, le vienen causando un daño terrible a Venezuela. Y es que mientras el resto del mundo ha avanzado 14 años en innovación, desarrollo, educación y potencialidad de su economía, entre otros, Venezuela parece que retrocedió 28 (los 14 que los demás crecen y los 14 que Venezuela viene retrocediendo). La firma reciente del contrato para construir un nuevo satélite con la empresa China Great Wall Industries, la misma que hizo los dos anteriores, no sería descabellada si el uso del Simón Bolívar y el Miranda realmente estuviesen beneficiando a la población o, por lo menos, generándole riqueza al país a través de acuerdos comerciales como en efecto está haciendo el Satélite Boliviano Tupac Katari lanzado en enero pasado. Pero la realidad no es así. El Simón Bolívar, ese monstruo de seis mil kilos, con 15 años de vida útil y que está habilitado para operar una diversidad de servicios con 48 transponder sigue siendo subutilizado y la banda Ka, de la que se había acordado se desarrollaría un proyecto de Internet satelital de grandes niveles, sigue sin uso. El Gobierno sólo está administrando allí los servicios de la TV satelital de la estatal Cantv, las Cadenas presidenciales y, a seis años de su lanzamiento (a final de mes se conmemora un nuevo aniversario), sólo se han instalado unas ocho mil antenas (información oficial), de un aparato que prometió 16 mil 500 para los primeros cinco años de servicio. Es decir que apenas han cumplido con la mitad y en más tiempo, pero la mayoría de los servicios están ligados a estructuras del Gobierno y proyectos como Telemedicina y Teleeducación siguen siendo una utopía. En el caso del Miranda, un satélite de órbita baja que fue lanzado con la intención de conocer y mejorar el sistema catastro del país, con opciones de analizar suelos, tierras y zonas para hacer más viable el desarrollo, entre otros, el aparato ha tomado cerca de 170 mil fotografías y, a la fecha, muy poco se ha visto de la viabilidad del proyecto para el desarrollo del país. El estudio de los suelos para mejorar la producción, que está en etapa crítica, sigue entrampado y las fotos engavetadas. Con el Sucre, que acaban de firmar el contrato por otros millones de dólares y ya hablan del Guaicaipuro, otro satélite, sólo se sabe que será un equipo para hacer labores de percepción remota y que, también, como el Miranda, trabajará el tema cartográfico del país. En síntesis, dos satélites en órbita totalmente subutilizados y uno en camino en un país que enfrenta grandes problemas económicos, de escasez de alimentos, medicinas, entre otros, pero con un Gobierno al que parece importarle más la proyección aeroespacial ficticia que la salud y seguridad de sus habitantes. @williampm |
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