From "Bring them back" to "Never come back"
Escrito por Douglas C. Ramírez Vera | @AccHumGremial   
Domingo, 23 de Agosto de 2026 02:32

altEl ciudadano de a pie observa un gran giro en las vallas publicitarias del régimen.

En los meses de enero y febrero, se desplegaba una intensa campaña que exigía que los “devuelvan”, reactivada a raíz del viaje a la ciudad de Nueva York de la primera combatiente y su consorte. Luego, durante los meses de julio y agosto, esos carteles desaparecen por completo para ser sustituidos por el lema “Renacer Venezuela”. Este viraje propagandístico revela una mutación profunda en el relato oficial: un mensaje subliminal que ahora se traduce como un tajante “¡no regresen!”. Para los jerarcas de nuevo cuño, la comodidad del statu quo actual radica en consolidarse, definitivamente, como los operadores de la “cúpula cleptocrática”. El giro hacia consignas de tinte tecnocrático o de supuesta normalización como "Renacer Venezuela" ilustra a la perfección cómo el régimen reconfigura su fachada propagandística para calibrarla con nuevas realidades geopolíticas y económicas.

Esa transición coexiste con la fuerte percepción ciudadana de un estancamiento en las conversaciones políticas de alto nivel, mientras la gestión cotidiana del poder parece recaer de manera más marcada en la cúpula del parlamento y el Ejecutivo bajo dinámicas de cohabitación o adaptación pragmática.

Mientras tanto, la sensación en el país es que la reunión de la asamblea de 2015 con el gobierno no avanza en nada. Se percibe que el “rodrigato”, es decir, el régimen de los hermanos Rodríguez, se está consolidando bajo la tutela de Trump, y los ingresos petroleros, que han aumentado, no tanto por la producción sino por los precios, no han favorecido en nada a más del 80% de la población.

Lo más grave de este andamiaje es la profunda desconexión respecto a los ingresos fiscales y petroleros: un repunte en la facturación o en los precios del crudo que, lejos de traducirse en bienestar, salarios dignos o servicios públicos estables para la inmensa mayoría de los venezolanos, se queda atrapado en los circuitos de una economía de élites o de supervivencia selectiva, dejando a más de las tres cuartas partes de la población lidiando con la precariedad.

Si se analizan los recientes discursos políticos o las reacciones en las redes sociales tras los principales acontecimientos relacionados con la destitución de Maduro y su detención por parte de Estados Unidos, la opinión pública y los mensajes oficiales se han dividido en dos campañas marcadamente contrastantes:

  • La respuesta oficial: Tras su detención, los líderes leales y los canales estatales se opusieron firmemente a la intervención extranjera, exigiendo su regreso y utilizando lemas centrados en la soberanía nacional y el rechazo al control extranjero ("No seremos una colonia").
  • La perspectiva de la oposición y los disidentes: Por el contrario, los críticos del gobierno y los miembros de la diáspora han utilizado con frecuencia variantes de la expresión "nunca volverán" en referencia al liderazgo del régimen, lo que refleja el profundo agotamiento provocado por años de crisis política y económica.

Mientras la narrativa publicitaria muta hacia conceptos de supuesta renovación, en el terreno operativo los servicios públicos colapsan con crudeza. Pasar a esquemas de racionamiento que superan las seis horas continuas no solo pulveriza la dinámica comercial y la pequeña industria, sino que destruye por completo cualquier atisbo de calidad de vida en los hogares y crecimiento de la productividad en general.

El reciclaje de contratistas e intermediarios como Insa con historiales cuestionables de ineficiencia y obras inconclusas como el caso de Tocoma—a pesar de haber absorbido recursos equivalentes a megaproyectos internacionales— desnuda la persistencia de una lógica de opacidad en la contratación pública. En lugar de priorizar una auditoría técnica transparente y rendición de cuentas, se reciclan esquemas bajo nuevos paraguas geopolíticos y corporativos, perpetuando un modelo donde los costos de la desidia los sigue pagando exclusivamente el ciudadano de a pie en su cotidianidad.

José María de Viana[2] , al contrastar el diagnóstico de la crisis eléctrica —donde la infraestructura y el capital humano han sido masacrados por la improvisación y la opacidad— con la realidad sociopolítica y económica, se evidencia con total claridad que la tragedia de los servicios públicos no es una simple falla técnica, sino el pilar central de un modelo de dominación se puede resumir en:

  • El talento y la institucionalidad por encima del hierro: Como bien advierte el experto, no basta con "reparar máquinas" o inyectar recursos a ciegas; sin una estructura gerencial probada, sin marcos regulatorios transparentes (como las implementaciones con éxito en Perú o Chile) y sin la reincorporación de capacidades técnicas e internacionales de gestión, cualquier inyección de dinero se diluye en un barril sin fondo.
  • La ingeniería del colapso como control social: Los apagones prolongados, sumados a la voracidad fiscal del SENIAT, la asfixia del crédito, las restricciones de efectivo y el encarecimiento de los medios de pago, forman parte del mismo entramado. Mantener al ciudadano en una lucha perpetua por la supervivencia física impide la organización y la resistencia política.
  • El reconocimiento del fracaso como punto de partida: La conclusión es terminante: la recuperación económica y social del país no comenzará con paños calientes ni con contratos opacos entre gallos y medianoche, sino el día en que se reconozca públicamente el fracaso estructural de las últimas dos décadas para abrir paso a un modelo competitivo, plural y verdaderamente institucional.

En una entrevista reciente, José Guerra [3] desmitifica la supuesta recuperación económica de Venezuela y analiza las causas detrás de la inflación descontrolada y la falta de inversión productiva:

  • Durante el primer semestre de 2026, Venezuela incrementó sus ingresos por exportaciones petroleras en un 50%. Sin embargo, en lugar de traducirse en estabilidad, la inflación y la devaluación se duplicaron, mientras que el crecimiento económico general se redujo a la mitad. Lo demuestra que el aumento de la producción petrolera no es sinónimo de bienestar si la economía sigue trabada y el modelo general no funciona.
  • El régimen "inventó" atribuir el repunte inflacionario de julio de 2026 (19.9% mensual y 576% interanual) al terremoto de junio. Cuando el sismo solo afectó duramente a dos de las 24 localidades del país. La causa real del repunte fue un ajuste del 18% en el tipo de cambio oficial decretado por el Banco Central de Venezuela (BCV), que impactó de inmediato en los precios. El BCV ha dejado de diseñar verdadera política monetaria y se ha limitado a intentar estabilizar el tipo de cambio quemando reservas. Hasta julio, el BCV sacrificó unos 9.000 millones de dólares (65% del ingreso petrolero) inyectándolos al mercado cambiario, de los cuales un tercio terminó financiando la fuga de capitales.
  • Un factor crítico que impide el crecimiento es el encaje bancario del 73%, lo que significa que el BCV retiene 73 de cada 100 bolívares depositados, impidiendo que los bancos otorguen créditos. Como resultado, el crédito bancario en Venezuela representa apenas el 2% de su PIB (frente al 100% en Chile, 75% en Colombia y 80% en México).
  • Guerra propone diseñar un plan económico explícito con apoyo y financiamiento internacional (como el Fondo Monetario Internacional) para bajar la inflación gradualmente al 20%-30% en un plazo de 3 a 5 años, y alcanzar un crecimiento sostenido del 6% o 7% anual. Señalo que la destrucción de infraestructura es de tal magnitud (solo el sistema eléctrico requiere de inicio 10,000 millones de dólares) que los ingresos petroleros actuales son insuficientes para cubrirla. Por eso cobra tanta fuerza la tesis de que cualquier salida real pasa obligatoriamente por sacudir ese tablero mediante el factor movilizador y el reingreso de quien detenta la confianza mayoritaria del país, impidiendo que la transición se reduzca a un simple reordenamiento corporativo de los hidrocarburos.

Varias empresas encuestadoras, incluidas Atlas Intel y Bloomberg, muestran que el índice de desaprobación de Delcy Rodríguez aumentó un 63% entre abril y junio de 2026, alcanzando el 93% de desaprobación para fines de julio.[4] Pero centrarse en la popularidad es una distracción cuando el problema de fondo es el consorcio cleptocrático. Como distractivo, también es desviar la ruta hacia elecciones de consejos comunales, sindicatos, gremios, universidades, municipios o gobernaciones, cuando el problema está en la cúpula. El crecimiento económico y el bienestar son imposibles sin antes establecer el estado de derecho y la democracia. ¿De qué sirve llevarse a Ali Baba si dejaron a los 40 ladrones?

Para el régimen lo clave es garantizar su continuidad y esto se garantiza acomodándose al tutelaje  y que este le garantice dos cosa que María Corina Machado no vuelva a Venezuela y que sigan manejando la fotocopiadora de billetes llamado Banco Central de Venezuela, como le señale en un trabajo anterior (Ramírez Vera, 2026/08/06), en mis trabajos de investigación el mecanismo principal de extracción de ingreso del bolsillo de los venezolanos se llama impuesto inflación que genera lo que los economistas llamamos efecto Cantillon.  El efecto Cantillon se produce porque el nuevo dinero no llega a todos al mismo tiempo, beneficiando a quienes lo reciben primero a costa del poder adquisitivo de los últimos.

Cuando este fenómeno se financia mediante la emisión monetaria, actúa como un impuesto inflacionario, transfiriendo riqueza de forma invisible desde los ciudadanos hacia el emisor del dinero. Es decir, los primeros receptores, reciben el dinero nuevo y pagan los precios viejos y los últimos receptores (Plataforma Patria) reciben el dinero viejo pagando los precios nuevos. Por dicha razón somos partidarios de la dolarización de la economía venezolana mientras exista el interinato. Ya que esto elimina de facto el panóptico digital (Sistema Patria) que es un mecanismo de control del régimen.

Al acelerar la devaluación interna del bolívar y expandir la liquidez de manera desordenada, quienes tienen acceso preferencial al flujo de divisas o a los mecanismos de adjudicación del Estado capturan el "dinero nuevo" en su punto de origen más ventajoso. En la otra, el trabajador, el jubilado y la pequeña empresa —que reciben los bolívares al final de la cadena— sufren una pérdida inmediata y brutal de poder adquisitivo. Esto amplifica la desigualdad de forma grotesca, favoreciendo a una élite conectada con las rentas públicas o con los circuitos de importación privilegiada.

Como se observa, el tutelaje, al principio, generó esperanza, pero ahora genera incertidumbre: la mutación de la política exterior estadounidense hacia una postura que muchos ya califican como de control extractivo o de presión unilateral sobre los recursos energéticos redefine por completo el tablero.

La idea de que la administración de Washington pase de ser percibida como un factor de presión para la democratización a actuar bajo una lógica estrictamente pragmática —donde lo primordial es asegurar los flujos y la seguridad energética (blindando fondos en el Tesoro o reactivando la industria bajo esquemas de supervisión directa) sin importarles demasiado el rediseño institucional interno— deja a la sociedad venezolana ante un dilema monumental.

Si esa tutela externa prioriza la estabilidad de los pozos y la contención geopolítica por encima de la restitución de la soberanía popular, el acuerdo de élites (el "rodrigato" con el soporte parlamentario) encuentra un colchón para perpetuarse, mientras el costo social sigue recayendo en las fallas eléctricas de 7 horas y en salarios de hambre ajustados por la inflación.

Ramírez Vera, D. C. (2026/08/06). El enfoque esquizofrénico de la economía. Economía. Retrieved 22 de agosto 2026, from https://www.opinionynoticias.com/opinioneconomia/44478-el-enfoque-esquizofrenico-de-la-economia

 

Notas
 

blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Banner
opiniónynoticias.com