La paradoja de los bienes en falta
Escrito por Enrique González Porras   
Viernes, 03 de Junio de 2022 00:00

altBienes y servicios que cuenten con potenciales consumidores, con valoraciones y disponibilidades a pagar

por ellos superiores a los costos de ser provistos resulta una paradoja.

En este orden de ideas, la presidenta de Consecomercio, Tiziana Polesel, señaló que el problema con el diésel, no es solamente el ajuste del precio a 0,50 centavos de dólar, sino que el precio más caro que terminan pagando los transportistas y el sector del agro, es no tenerlo.

Lo mismo parece ocurrir con los servicios públicos de red que resultan insuficientes, de poco alcance y cobertura, así como baja calidad. Lo anterior a pesar de que se cuenta con evidencia de que existen consumidores dispuestos a pagar tarifas que pudieran implicar servicios de calidad, asumiendo los consumidores corresponsabilidad de los costos de los servicios.

El hecho cierto es que la falta de cantidad o variedad de productos puede constituir un fenómeno que puede ocurrir en ciertos casos y en mercados con ciertas características, a saber:

1.- En mercados con fallas del tipo poder de mercado -tipo monopolio- donde la cantidad ofertada resulta inferior a la que maximizaría el bienestar social.

2.- En mercados en competencia monopolística con presencia de costos fijos significativos. Por más que exista “libre entrada”, los costos de acometidas fungen como barreras a la entrada que terminan explicando un nivel de producción inferior al óptimo social.

3.- Cuando se trata de bienes públicos, caso en los que los privados en los mercados carecen de los incentivos para proveer dicho de tipo de bienes.

4.- En materia de variedad de producto, en mercados de productos diferenciados, puede que las empresas no puedan internalizar y capturar todo el excedente que para los consumidores implica una mayor variedad de productos, lo que aunado a la existencia de costos de entrada explica bajos incentivos en favor de una proliferación de variedades de productos y servicios aún cuando socialmente podría resultar deseable.

5.- Cuando la demanda es poco profunda y su ubica por debajo de la curva de costos medios, es posible que las empresas no posean los incentivos para proveer los bienes y/o servicios -especialmente si tienen que hacerlo a un precio único o si se encuentra prohibida la discriminación de precios- porque ni siquiera podrían cubrir sus costos medios.

Sin embargo, como lo mencionáramos al principio del presente artículo, el caso de un bien de consumo privado, para el cual existiría un gran número de potenciales consumidores con capacidad y disponibilidades de pago superior a los costos en los que se incurriría para ofrecérselos; la ausencia de oferta resulta una paradoja.

Lo anterior ha sido únicamente posible en Venezuela producto primero, de los controles de precios que generan escasez, y segundo, producto de la propiedad y oferta pública de bienes de consumo privado.

La eliminación de la Ley de Precios Justos como mecanismo ex ante y universal de control de precios, así como la entrega al sector privado de la explotación de actividades económicas que producen bienes privados y no bienes públicos debe profundizarse.

Vale destacar que no sólo importa hacerlo, sino igualmente cómo hacerlo, y cuál sería el marco institucional que acompañaría dicho proceso y a los mercados posteriormente a los eventuales procesos de verdadera privatización que impliquen capacidad de decisión sobre las estrategias de las empresas.

 

 


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