Del globalismo al bloquismo
Escrito por Leandro Rodríguez Linárez | @leandrotango   
Martes, 12 de Abril de 2022 00:00

altEl conflicto provocado por la invasión rusa a Ucrania no cesa, es un trance sin fronteras que obliga reorganizar al mundo, sus intereses,

el sistema de alianzas y, muy lamentablemente, poco importa la opinión de los ciudadanos, la dirección la toman los gobernantes. Sin embargo, los procesos electorales hablan, pero no a la velocidad deseada. Hungría ha sido la primera elección en época de invasión rusa, ganó la tendencia que apoya el no involucramiento, el no sancionar a Rusia. En Francia se debe esperar la segunda vuelta.

Ahora bien, sí alguien conoce acerca del trauma de las guerras son precisamente los europeos, a pesar la inmensa mayoría repudia lo que Rusia hace con Ucrania, no quiere ver su país involucrado directamente en otra guerra, temen las sanciones a Putin genere otros efectos que más tarde puedan lamentar, no solo el incremento al combustible sino hechos belicistas.

¿Ganadores? Es difícil hablar de vencedores, en la guerra todos pierden. Lo que podemos avizorar es que el mundo está avanzando (o retrocediendo más bien) a un escenario dividido en dos mitades; la occidental capitaneada por Estados Unidos y Europa, por un lado, por el otro a China… no a Rusia y es allí el trasfondo.

China se ha mantenido imparcial, incluso enviando ayuda humanitaria a Ucrania, pero sabe en sus manos está decidir quién pierde más. Sí tras las sanciones China decide comprar a Rusia todo lo que ésta vende a Europa, Putin puede mantener su trágica odisea aminorando los impactos a la sociedad rusa, pero estaría tejiendo (sin saberlo creemos) una relación de esclavitud ante el gigante asiático, China no hace favores.

Rusia intenta imponer su moneda, el rublo, a sus clientes europeos para castigar a Estados Unidos y su moneda, pero la existencia de convenios firmados por ahora lo evitan. Lo que Rusia debe saber es de aceptar la alianza con China como aquí prevemos será el yuan la moneda fortalecida pues los chinos la impondrán, dejando al dólar y al yuan como las dos monedas más importantes en el planeta.

Finalmente, el mundo volverá a su polarización extrema, el virus chino y la invasión rusa sepultaron las economías emergentes, solo pudieron sobreponerse las grandes economías, Rusia ayuda a decantar. Tendremos a Estados Unidos y Europa con su hegemonía occidental (y más allá). El otro bando tendrá a la inmensa China, sumando a Rusia como uno más a sus pies.

La época de la rivalidad Estados Unidos vs. Unión Soviética tendrá un sustituto, China ocupará el lugar de los soviéticos. Ahora bien, todo esto es una elucubración, en la actualidad China posee una posición privilegiada en el comercio mundial, escalafón alcanzado en época de paz, poner en riesgo su triunfo participando en una guerra tan repudiada e injusta como la librada por Putin podría impactar negativamente su economía sí a ella se trasladan las sanciones por apoyar/oxigenar a Putin, lo que enturbiaría enormemente las relaciones internacionales.

¿Qué lugar ocupa Venezuela en todo esto? Tras haber destruido su aparato productivo por toxicidad ideológica, tras perder su industria petrolera por corrupción y desidia. Tras llevar la infraestructura nacional a escombros, prácticamente sin moneda, con hiperinflación, con servicios públicos agonizantes, sin autoridades reconocidas en el mundo occidental, nuestra nación, junto a Cuba y Nicaragua, será una verruga en la región que se inclinará a intereses de terceros y grupusculares, no a los intereses de los venezolanos.

Sí Bolívar estuviera vivo hoy día, cambiara su icónico pensamiento a: “El socialismo parece destinado por la providencia a plagar la América de miserias, en nombre de la igualdad”. Como siempre, no se ofusque, es solo una opinión.  


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