Algo sobre la socialdemocracia
Escrito por Ricardo Ciliberto Bustillos   
Lunes, 07 de Marzo de 2022 00:00

altEl conflicto entre Rusia y Ucrania tiene al mundo de cabeza.

Entonces, pareciera lógico que nos refiriéramos al mismo. Pero también Venezuela libra su propia guerra. A veces silenciosa, donde las partes se enredan y confunden pero que – al fin y al cabo –  comporta una larga pelea donde la democracia y la libertad deben que salir victoriosas. Lógicamente, para alcanzar este triunfo, como tantas veces lo hemos dicho, los partidos políticos deben que jugar un rol protagónico. De allí que  mencionaremos algunas notas y comentarios sobre la socialdemocracia.  

Desde la instauración  definitiva del sistema democrático en Venezuela en 1959, el partido Acción Democrática, la organización política más representativa de la socialdemocracia, ha  sido gobierno en cinco oportunidades bajo las presidencias de Rómulo Betancourt (1959-1964); Raúl Leoni (1964-1969); Carlos Andrés Pérez (1974-1979); Jaime Lusinchi (1984-1989) y de nuevo Carlos Andrés Pérez (1989-1993).

Los postulados y tesis de este partido, adaptados a nuestra realidad, se  articulan totalmente con los planteamientos, doctrina y valores de la socialdemocracia internacional. Aludimos, entonces, a la democracia liberal, la libertad individual y la justicia social. El  Estado, en este sentido, es considerado como un mecanismo para propiciar una sociedad justa “sin rupturas violentas del orden social”. Así mismo, el Estado está limitado por el derecho, por la legalidad; por el respeto a las minorías a las que se les garantiza representación, participación y protección. La socialdemocracia promueve un Poder Electoral confiable, autónomo, que permita  la libre expresión política de los ciudadanos y que esta sea debidamente acatada. 

Además, sostiene la separación de poderes y su normal desenvolvimiento. Particularmente, auspicia la “calidad” de la democracia frente a los populismos y regímenes de facto. En fin, sostiene un indiscutible interés por reducir las brechas y  diferencias sociales y económicas.

Ahora bien, ¿Ha podido la socialdemocracia en Venezuela desarrollar estos postulados? Es evidente que en los cinco períodos constitucionales que  Acción Democrática ha sido gobierno, sus políticas públicas han apuntado, a pesar de los errores y dificultades consabidos, hacia el desarrollo social, el respeto a la libertad individual y a la protección de los derechos consagrados en  la Constitución Nacional tanto la de 1961 como la “cuestionada” de 1999.

En cuanto al desarrollo humano y la sociedad en general, las obras públicas traducidas en excelentes y modernas vías de comunicación, autopistas, distribuidores, asfaltado e importantes rutas o carreteras de penetración agrícola  así como la construcción de escuelas, liceos, institutos tecnológicos y universidades, infieren toda una labor dirigida a la promoción social y a la superación de la pobreza, la rudimentaria educación y el analfabetismo.

La edificación y puesta en funcionamiento de establecimientos de salud pública, hospitales y centros de atención primaria,  ha constituido uno de los principales logros de los gobiernos socialdemócratas venezolanos. Cabe destacar también la labor desarrollada en el campo de la alimentación, la protección de la maternidad, la infancia y la adolescencia.

De otro lado, ha impulsado una serie de acciones tendentes a promover el crecimiento  de la industria en todos sus niveles así como el comercio, el agro, el mediano y pequeño productor a través de una sostenida política de créditos, avales  y demás instrumentos financieros en beneficio de estos sectores. 

La nacionalización del hierro y el petróleo, apegada al ordenamiento jurídico, llevada a cabo de un modo  consensuado y con enorme  apoyo ciudadano, ha constituido una de sus más importante conquistas. 

En otras palabras, además de procurar el afianzamiento del sistema democrático, la promoción del desarrollo económico y social han sido temas  prioritarios en su agenda.

La economía – como se ha dicho-  ha de  ser abierta, libre y distributiva. El Estado juega un rol muy importante en relación al fomento, promoción y ordenación del libre mercado y su necesario equilibrio. Reducir la brecha entre ricos y pobres se convierte en un propósito y una razón. Para  la socialdemocracia, fenómenos como la excesiva globalización, la mala gestión económica y el aumento sostenido de las desigualdades, resultan uno de  los  principales contratiempos   que requieren  inmediata solución.

Ahora cabe preguntarse: ¿Qué esperan los partidos socialdemócratas y sobre todo AD para unificarse y presentar conjuntamente unas tesis, programas y propuestas serias, remozadas y viables? ¿Qué más tiempo requieren para hacer su aporte a la unidad de la oposición mediante el ejemplo, la sensatez y –sobre todo – la conformación de un gran frente de lucha para el rescate de la democracia? El país espera, pero ahora con mucha menos paciencia.

NOTA: El horror de Ucrania,  más allá de la tragedia humana que esta supone, obliga a “occidente” a tomar contundentes decisiones y a redoblar esfuerzos por y para la democracia. Este enfrentamiento de alguna manera revive la vieja contraposición entre libertad y  opresión, entre el expansionismo retrógrado y la libre determinación de los pueblos y – por supuesto – entre la imposición y el concierto. Hay que estar atentos. Toda nuestra solidaridad con el pueblo y gobierno ucraniano.

|*|: Especial para www.opinionynoticias.com

 

 

 

 


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