El Tejado Roto
Escrito por Ramón Hernández   
Sábado, 05 de Mayo de 2012 09:01

altLa democracia protagónica y participativa devino en el reinado unipersonal que conoció la historia en sus etapas más oscuras, en las que la soberanía residía en el rey y los demás, menos los miembros de su corte, eran siervos y vasallos, esclavos, atosigados de deberes, tributos, impuestos y todo tipo de limitaciones, pero carentes de todo derecho. No les pertenecía ni la vida. La larga batalla del pueblo venezolano para ser ciudadanos y rescatar de hecho y de derecho la plena soberanía culminó en el trienio 1945-1948, cuando mediante elecciones universales y secretas eligió al presidente de la República y a los miembros del Poder Legislativo. Duró poco.

Un golpe frío de una camarilla militar, asesina y corrupta, impuso un paréntesis de casi diez años en el que el homicidio, la tortura y los negociados constituyeron las herramientas básicas del poder.

Se mostraba muy poderosa contra las huelgas de los trabajadores, las manifestaciones que pedían libertad para los presos políticos, pero muy débil para defender los verdaderos intereses del país. La política petrolera fue entreguista: sin sonrojos otorgó nuevas y jugosas concesiones.

En 1958 fue recuperada la democracia y la maleta olvidada del dictador quedó como el gran símbolo del régimen que acababa de fenecer. A contravía de la historia, sectores que alardeaban de progresistas y de ser los genuinos representantes de las clases populares se insurreccionaron y por la vía armada se sumaron a la antihistoria para destruir el sistema democrático que se abría camino. Inspirados en Lenin y Stalin y en lecturas volanderas de los tratados y manuales de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética se creyeron la nueva raza, los nuevos escogidos. La democracia tuvo quien la defendiera y salió victoriosa del percance. Sumida en su propia crisis de desarrollo y crecimiento, sus viejos enemigos se complotaron para darle la gran estocada; primero, con el golpe cuartelero, y después, mediante el avasallamiento electoral.

Prometieron "verdadera democracia" y se ufanaban de haber instaurado una que era "participativa y protagónica" que se fundamentaba, ay, Aquiles, en "los poderes creadores del pueblo". El lunes pasado todo quedó al descubierto. Quedó al descubierto que mantienen secuestrada la soberanía popular y que el contenido de las leyes lo "participan" después de su promulgación, igual que cuando la firma era "Yo, el rey". En manos del patrón que menos cumple está la soberanía, mientras la sinrazón invade parques nacionales. Vendo pote de humo, pero lacrimógeno, gastado de tanto usarlo, y permuto "verdadera democracia" por democracia sin apellidos y sin protagonismos llorones.

@ramonhernandezg

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