Sobre la ENCOVI 2022
Escrito por Rafael J. Méndez   
Martes, 15 de Noviembre de 2022 00:00

altFuimos sorprendidos por la amplia cobertura dada a uno de los “hallazgos” presentados por la edición 2022

de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida ENCOVI 2022, la cual es definida por sus editores (UCAB) como “una referencia informativa y estadística de primer orden al servicio de la incidencia pública”. La sorpresa no proviene de la cantidad de titulares dados al hallazgo, sino del hallazgo mismo: La pobreza multidimensional, es decir, aquella que“abarca educación, vivienda, servicios, ingreso y empleo en Venezuela” disminuyó, en comparación con los resultados obtenidos en la encuesta previa, de 65,2% en 2021 a 50,5%. En otras palabras, casi una cuarta parte de la población salió de la pobreza en un lapso de apenas 12 meses.

No nos atrevemos a poner en duda la seriedad de la UCAB ni la calidad del diseño de sus encuestas, pero dado que el resultado mostrado es, cuando menos, contraintuitivo, no podemos menos que preguntarnos si las premisas, las definiciones y la calidad del análisis adolecen del equilibrio, el cuidado, la imparcialidad y la profundidad que exige una afirmación semejante.  Un resultado como el señalado solo podría ser la consecuencia del diseño, financiación e implementación de un extraordinario grupo de medidas de política económica y de protección social capaces de impactar de manera inmediata y arrolladora a todos los estamentos de la sociedad venezolana. Tales medidas son inexistentes.

El hallazgo es totalmente contradictorio con la propia definición de multidimensionalidad que presenta la encuesta, dado que para que el resultado de la ecuación sea no solo positivo, sino tan extravagantemente positivo como indica la ENCOVI 2022,  tiene que haber una mejoría muy significativa en las variables que la conforman, es decir, tendría que haber cambios muy positivos en:  

-        a) la prestación de los servicios de salud, electricidad, gas, agua corriente, telefonía e internet; sin embargo, para nadie es un secreto la crisis en los servicios públicos que afecta a todos en todas partes sin distingo; así como el colapso del sistema público de salud. En este último caso, la propia ENCOVI 2022 afirma que: Disminuye el uso de servicios públicos (70%) y se encarece la atención: 13% pagó por la consulta en ambulatorios y CDI y 16% en hospitales”.  La encuesta nacional de hospitales señala que “durante el primer semestre de 2022, el desabastecimiento de insumos en las emergencias de los hospitales del país alcanzó en promedio un 46,8 por ciento, mientras que el desabastecimiento de insumos para los quirófanos alcanzó el 71,5 por ciento”. Podemos agregar como corolario al índice Global de seguridad Sanitaria (GHS index),  el cual mide las capacidades de 195 países del mundo para prevenir y hacer frente a amenazas sanitarias, que coloca a nuestro país como el peor de América Latina y uno de los 10 peores países del mundo respecto a sus capacidades sanitarias.  

-        b) la oferta de viviendas para compra y alquiler y el financiamiento correspondiente; aunque de acuerdo al presidente de la cámara de la construcción, Enrique Madureri, no solo no mejoró el sector, sino que por el contrario, el sector construcción “ha sufrido una caída del 98% en 2022”   

-        c) en la matrícula escolar pública, en la infraestructura y servicio de las instalaciones educativas, así como en los programas de alimentación y suministros para los estudiantes de recursos medianos y bajos, y evidentemente en los niveles salariales de maestros y profesores a niveles dignos que les permitan, no solo cubrir sus necesidades básicas, sino su actualización profesional para convertirse nuevamente en profesionales competitivos en la sociedad global contemporánea. En abierta contradicción con este tema, la propia encuesta indica que la matrícula de 2022 es la más baja de la última década y además que “casi la mitad de la población de 3 a 5 años permanece excluida de los beneficios de la educación inicial”. 

-        d) la oferta de empleos de calidad, estables y bien remunerados, en contraposición al “matatigrismo” del que fundamentalmente depende más del 47%  de nuestros conciudadanos; la afirmación de la encuesta en relación a que el 50% de los venezolanos tienen trabajos formales evidentemente no considera la calidad del empleo. La propia encuesta señala que Venezuela: para 2022, es el país más desigual de América”. 

-        e) los niveles de inflación, llevándola a valores de un dígito para evitar la evaporación de los ingresos en bolívares, eliminar la rémora de ser el país con el más bajo ingreso mínimo del continente, promover el ahorro y sobre todo para proporcionar nuevamente acceso al crédito tanto para personas naturales como jurídicas.  

Si el contraste entre lo anteriormente indicado y el resultado de la encuesta no es lo suficientemente llamativo, podemos considerar otro aspecto señalado por la propia encuesta: el “aumento importante de los migrantes que redujeron la cantidad y frecuencia de las ayudas y quienes dejaron de enviar ayudas.” Es decir, somos menos pobres a pesar de que nuestros ingresos por remesas disminuyen en monto y frecuencia. 

Pareciera que ENCOVI 2022 maneja un concepto de pobreza desarticulado de las propias variables que le constituyen, y por ello el acceso a servicios de salud y servicios públicos de calidad, a educación, a vivienda, a trabajos adecuadamente remunerados, etc.  resulta menos relevante para la definición de pobreza que la ilusión que produce el crecimiento moderado de unos contados sectores de la economía pos-Covid.

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