| Madrugada sin tiempo |
| Escrito por Juan Guerrero | X: @camilodeasis |
| Viernes, 27 de Mayo de 2022 09:26 |
|
Es madrugada. Al fondo la ‘tronada’ acerca el chubasco. Es madrugada. Me levanto. Regreso a la cama y ya no duermo. Sigo sintiendo la intensa lluvia. Me obligo a dormir y cierro los ojos, pero los relámpagos retruenan y se acercan. Alumbran esta extraña oscuridad. Me doy cuenta que no son los truenos ni la lluvia lo que me impide dormir. Soy yo y mis pensamientos. Sigo pensando en mis apreciados amigos profesores universitarios que desesperan mientras esperan (esperamos) el mísero pago de la quincena. Las imágenes de centros universitarios abandonados, desolados, destartalados me asaltan el alma. La lluvia se desencadena y siento las balas que atraviesan los infantiles cuerpos de niños mientras un joven de no más de 18 años, recién escapado de la niñez, los masacra inmisericordemente. Su rifle de asalto apunta sus asombrados y latinos rostros. Los truenos y relámpagos impiden escucharme, y siento un antiguo recuerdo, son los días cuando entraba a la industria del acero a saludar a los amigos obreros, pero ahora también ese recuerdo de humo, ruido y calor me acerca esta acería ucraniana donde cientos de personas se han atrincherado mientras la guerra en su país acentúa el drama ancestral de seguir siendo homo faber, neandertales, pitecantropus, prehumanos. Esta lluvia copiosa y densa acentúa esta noche de pensamientos lúgubres y mi mente no se aquieta, sigue lloviéndose de recuerdos, va y viene mientras se estremece, se alumbra de relámpagos, se hace pasado, presente y no avizora ningún futuro. Pienso en los prisioneros lanzados a eso que llaman ‘la tumba’, ese foso blanco y frío donde dicen que aprendes a temblar como un motor viejo. Donde las palabras que delatan salen suavecitas de tu boca y se hacen verdad virtual, una especie de ‘fake news’ que revela escondrijos y madrigueras. Arrecia esta lluvia de madrugada y sigo con la mirada perdida en la oscuridad de esta habitación. De pronto me llegan los pasos de cientos, miles, millones de seres que se convirtieron en migrantes, la desesperación por huir del hambre y la persecución les obligó a refugiarse al borde de los caminos. Dejaron sus huellas en otras tierras, en otras aguas, subiendo las alturas andinas o en las aguas del Caribe, o en las aguas del Mediterráneo. Esta agua dulce que cae es un agua llorosa y triste. No alegra para nada el alma, quizás la limpia, pero no la aquieta. -Hay tanta pena en el mundo, pienso. Tanto sufrimiento. Nos hermanamos en el dolor, me digo. Tanto progreso material, tanta producción de bienes y servicios, tanta corredera y adelanto tecnológico para estar muriendo todavía por una antigua viruela del mono. Es como una premonición, un ancestral recuerdo de donde algunos dicen que provenimos. La ‘tronamentazón’ dispara las gotas de lluvia y las paredes, los vidrios de las ventanas se estremecen, retumban como un coro de agudos cantos monásticos. -Sí, la felicidad va emparentada con la libertad para lograr una estabilidad material, seguridad y protección familiar y del Estado donde vives. Pienso mientras escucho el agua que cae y el viento fuerte silba entre las ráfagas de una lluvia que ahora se vuelve menos intensa y se aquieta. La lluvia de este mayo sin fronteras, que cae esta madrugada, debe ser la misma y diferente, igual y otra, que en Malasia o en Vietnam o India, donde los vientos se transforman, caen en gigantescos tifones. Otras lluvias caen en África, al centro y sur, donde hay animales extraños y seres humanos que bailan y cantan con instrumentos donde nacen todas las músicas, todos los ritmos y cadencias que hemos conocido. O en el Ártico, o Alemania o Polonia, donde las miradas buscan el abrazo del Otro semejante o diferente para sentir su cálida piel. La lluvia, esta lluvia que cae esta madrugada y me visita, debe traer un agua renovada, de regreso, vuelta a circular, una y otra vez, en la eterna magia que ofrece su decir, su silencio, para limpiar penas y tristezas, para aplacarnos el alma estremecida y al borde del desamparo, tan frágil y humana.
(*) Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla TW @camilodeasis IG @camilodeasis1 |
¿Bastan menos tareas? El desafío de reformar la educación venezolana en plena crisis docenteEn el marco del Día del Maestro 2026, la educación venezolana enfrenta el desafío de implementar el nuevo decreto de regulación de tareas escolares. |
¿Podemos confiar en la IA?En el marco de CES 2026, Samsung reunió a expertos internacionales en tecnología, investigación y ética para debatir uno de los grandes desafíos de la inteligencia artificial: la confianza. |
La SAV busca la autosustentabilidad bajo nueva Gerencia GeneralLa Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) nombra a la Dra. Laura Salvestrini como su nueva gerente general. |
Samsung en el CES 2026Bajo el lema “Tu compañero para una vida con IA”, Samsung Electronics inauguró The First Look 2026 en Las Vegas. |
Balance de la gestión responsable de Bancaribe en 2025Bancaribe fortaleció su compromiso con la educación financiera y el bienestar de las comunidades, beneficiando a más de 25.000 personas . |
Tomás Straka: «En las transiciones no bailas solo con quien tú quieres bailar»El aniversario 68 de los sucesos políticos y sociales que produjeron el derrocamiento de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, |
Del Ius Gentium al Ius Rex: En la Era de la Soberanía EjecutivaEl presente análisis examina la peligrosa transición desde el Ius Gentium (Derecho de Gentes) —concebido por Francisco de Vitoria para proteger la dignidad humana |
¿Que está pasando y qué va ocurrir en Venezuela?En Venezuela está ocurriendo un hecho político que la mayoría de los ciudadanos, por más entusiasta que fuesen, |
La transición: el lugar de la gentePor ahora, lo que el país está escuchando son las promesas de una transición hacia un nuevo sistema político |
Your Friends and NeighborsLas historias importantes casi nunca comienzan cuando creemos que empiezan. |
Siganos en