| Igualdad y privilegios |
| Escrito por Víctor Maldonado C. | X: @vjmc |
| Lunes, 31 de Octubre de 2011 11:54 |
¿Para qué sirve el gobierno? Para garantizar la libertad de los ciudadanos. Poder vivir, comer y hablar es lo mínimo indispensable para ejercer la autonomía,
evitar la opresión de la dependencia y mantener abiertas suficientes opciones como para tener la oportunidad de decidir en cada caso. Esas condiciones colocan a los gobernantes en la necesidad de concentrar todos sus esfuerzos en mantener vigentes derechos y garantías constitucionales, incluso cuando ellas contravienen las ganas y deseos de los mandatarios. Para ser libres hay que contar con una indisposición acerva contra la tiranía, aun si ella nos conviene, pero también hay que contar con normas y reglas claras y estables. Si el gobierno va más allá, todo el espacio del que se apropia lo pierde el individuo y la libertad que se merece. Más Estado es siempre menos garantías para el ejercicio autónomo de la vida.Iguales ante la ley es el apotegma que fundamenta el ejercicio de las libertades. En ausencia de esa precaución no hay posibilidad alguna de que el individuo se realice fructuosamente sin que al mismo tiempo corra el peligro de toparse, a veces mortalmente, con la opresión. Igualdad de trato es el signo de la democracia, y aunque algunos sientan que tienen merecimientos suficientes como para exigir un poquito más que el resto, hay ciertos imperativos morales que diferencian a una verdadera democracia de cualquier otra mascarada. El pudor se impone a la hora de administrar los recursos escasos en beneficio de la colectividad y debería impedir que cualquier desviación por preferencias beneficie a un grupo en particular en desmedro del resto del país. El país no es el patrimonio del presidente y de sus necesidades. Pero el poder ejercido con esa pretensión de absolutismo nos coloca al resto del país como espectadores y víctimas de un sistema de exclusión en el que sobra cualquier justificación. La mayoría del país no tiene acceso igualitario a lo público. La mayoría del país está sometida a las restricciones legales que se ejercen con ferocidad cuando se trata de marcar las diferencias entre los que son leales al régimen y el resto. Para los revolucionarios la ley es sólo una referencia lejana, en tanto que para la disidencia democrática resulta un calvario de indefiniciones y excusas que imposibilitan la buena vida que nos promete el pacto constitucional. A nosotros, la ley. A ellos, el disfrute del compadrazgo y el reconocimiento hiperbólico y falsario de supuestas épicas. Así lo remarcó el presidente Chávez cuando en flagrante irrespeto de su propio presupuesto, dilucidó en vivo y en directo cuánto debía ser el aumento retroactivo que quería otorgar a sus fuerzas armadas. Allí exhibió todo el talante autoritario que lo caracteriza al otorgarles la gracia de un 50% de incremento, para colmo retroactivo. Pero allí no quedó la gracia. Además, preferencias para la compra de viviendas y vehículos, ahora sin inicial, que se suman a la extraña distinción que coloca las necesidades de los soldados por encima de cientos de miles de damnificados que viven sin presente ni futuro. Lo más vergonzoso fue que ante ese anunció no se observó ni una mala cara en todo el auditorio. En cambio, los aplausos fueron la demostración de cuanta complacencia puede llegar a provocar la dádiva que se otorga a cambio del bozal, sin importar cuanto haya invertido el país en formar un estamento militar desprendido, nacionalista, digno y capaz de discernir entre una buena decisión y una mala, entre una injusta y otra más justa. Todo transcurrió con la debida respuesta de “mande Ud. comandante en jefe”. Exactamente eso fue lo que ocurrió. Mandó un mensaje claro sobre quiénes son los privilegiados y los que deberán esperar mejores oportunidades. Baste decir que el resto del 33% de la población activa que trabaja para el gobierno debe haberse visto asombrada al comparar intuitivamente sus miserias con la exquisitez de contar con dinero y crédito demasiado blando como para poder extenderlo al resto. |
Inicia el 2026 con salud: Promociones en el GMSPEl Grupo Médico Santa Paula (GMSP) inicia el 2026 promoviendo la cultura del diagnóstico temprano como pilar del bienestar. |
Chacao levanta el telón: Temporada 2026El Centro Cultural Chacao inaugura el año con una cartelera teatral de primer nivel que reúne a grandes figuras y producciones exitosas. |
Bad Bunny en Medellín: La experiencia VIP de Fiesta Travel TourLa operadora Fiesta Travel Tour reafirmó su lema "No tenemos rival" tras completar una exitosa expedición de lujo hacia Medellín. |
Estrategia de Suministro: 200.000 piezas garantizan la operatividad de vehículos de carga FotónTras registrar un incremento del 45% en sus ventas anuales, la marca de vehículos de carga Foton ha duplicado su disponibilidad de repuestos en el país. |
De Bolívar a la gastronomía: Los libros más leídos de la Biblioteca DigitalDurante el año 2025, la Biblioteca Digital de Banesco consolidó su impacto cultural en Venezuela al alcanzar más de 10.800 descargas gratuitas de su catálogo. |
Notas del “día después” (II)Demasiada “liquidez”, demasiado temprano para intentar adivinar si lo que ocurre se trata de un simple repliegue táctico o no |
De la alternativa visualLos espacios públicos capitalinos e interioranos el país, están saturados de la asfixiante propaganda oficialista. |
Limbos políticosCualquier persona está en el limbo, según la conseja popular, si no sabe lo que pasa a su alrededor. |
El corazón“El corazón, lo sabemos, es un órgano muscular que funciona como la bomba principal del sistema circulatorio que impulsa sangre oxigenada a todo el cuerpo. |
La brillante sensibilidad en el pensamiento de RigobertoApreciar las ideas o creencias opuestas a las nuestras se ha vuelto en los últimos tiempos, como es bien sabido, un asunto de escasísimo uso. |
Siganos en