| Óptica de fanático |
| Escrito por Fernando Luis Egaña |
| Jueves, 29 de Septiembre de 2011 01:09 |
Hay que tener el cerebro fundido, ideológicamente hablando, para identificar a la MUD con la "ultraderecha"... Cualquier estimación sensible o razonable de las ideas políticas
y económicas de, por ejemplo, Ramón Guillermo Aveledo, conductor de la Mesa, llevaría a la conclusión de que se ubican en el "mainstream" de la democracia latinoamericana, acaso entre las vecindades de la loada Dilma Rousseff o del más sureño Eduardo Frei.Los partidos social-demócratas que integran la Mesa no pueden calificarse de "ultra-derechistas" por ningún patrón aceptable, y los de tendencia más liberal, tampoco. Menos aún, desde luego, los formalmente socialistas, y ni hablar de Bandera Roja, para quien el señor Chávez es un revisionista burocrático de la genuina izquierda criolla. Si es que algunas voces políticas que se proclaman a sí mismas de derecha, suelen querellarse con la MUD justo porque consideran que representa el pensamiento populista tradicional. Habría que pertenecer a la estirpe de un Pol Pot o de la viuda de Mao o del notorio Abimael Guzmán, para considerar que el variopinto ensamble político que sustenta a la Mesa venezolana es propio de la más extrema derecha universal. Y en todo caso, para quien profese esas oscuridades delirantes, hasta el "benemérito" Fidel Castro tendría sus pecados derechistas. No obstante, el común de los voceros oficialistas le rinde tributo a la referida etiqueta, y persisten en utilizarla para tratar de descalificar a la MUD. No importa, desde luego, que lo haga un acaudalado boliburgués o cualquiera de esos jerarcas que disfrutan ostentando su sospechoso patrimonio. Y es que la consigna no se deriva de ningún razonamiento ideológico sino de la mercadotecnia publicitaria, en su peor especie... En otras palabras, espetamos lo que creemos nos conviene sin darle importancia alguna a la verdad de los hechos, o incluso en avasallamiento de ésta. Uno de los grandes cultores de la propaganda negra fue Joseph Goebbels, y el eco de sus hallazgos se percibe y mucho en las ejecutorias correspondientes de la "revolución bolivarista". Más que fanáticos ideológicos lo que abunda en el mundo oficial venezolano es el fanatismo por el poder. En particular, por no perderlo cueste lo que cueste, y es que su abuso continuado y depredador hace cuesta arriba que muchos se puedan concebir sin él. Esa es la óptica del fanático y no sólo con respecto a la MUD, sino en relación con todo lo que suponga que algún día se encuentren sin el privilegio de la impunidad. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla |
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