Me declaro delincuente mediática...
Escrito por Gabriela Aguilar   
Lunes, 03 de Agosto de 2009 07:29

altLos comunicadores sociales, camarógrafos, reporteros gráficos, personal técnico y dueños de medios estamos pasando momentos muy difíciles, en los cuales tenemos que asumir una postura digna, ética, profesional y sobre todo de lucha, para que no barran con los pocos medios independientes y libres que quedan en el país.
Las propuestas de la Fiscal General de la República, Luisa Ortega, sobre la Ley de Delitos Mediáticos, son un claro ejemplo de cómo se aplica la teoría del terror medíatico y coercitivo de una de las alas de la guardia pretoriana del régimen. Ortega dijo “los ciudadanos lucen indefensos ante el uso irracional que ostentan los medios de comunicación. La libertar de expresión no puede ni debe ser entendida como la posibilidad de que a través de un medio se transmitan mensajes de odio y no exista sanción contra ellos”.

Al leer semejante afirmación, en mi cabeza no cabe otra pregunta: ¿Será que no han escuchado los programas “La Hojilla”, “Dando y dando”, “Los papeles de Mandinga” o el programa “Aló Presidente Teórico”? porque de lo contrario no podría entender de qué mensajes de odio pudieran estar hablando. Y... ¿quién nos defiende de ellos?

Claro está, Ortega debe odiarnos!!!, porque, a diferencia de VTV, donde no pasa nada, no hay muertos, no hay inseguridad, los hospitales funcionan y prácticamente es un país perfecto. En los medios independientes sucede todo lo contrario: secuestros, robos, asesinatos, violaciones, a los derechos humanos, sistema de salud ineficiente, la morgue colapsada, conflictos sindicales, la corrupción manda en el país, el hampa dicta las leyes, la intolerancia se hizo dueña de las calles, los servicios públicos no sirven, el pago de nuestros impuestos quedan en el bolsillo de un funcionario y pare usted de contar.

La Constitución Bolivariana de Venezuela quedó cercada por leyes que se hicieron y otras que se están gestando en la AN, que están fraguando la inconstitucionalidad de la Constitución.

Es decir, habrá que hacer una nueva Constitución que se adapte al novel ordenamiento jurídico. En conclusión puedo inferir que la AN legisla en función de una persona y no en beneficio de un colectivo, legislan para formar una Venezuela bizarra, absolutamente entregada a la corriente del pensamiento único, de una sociedad que quieren que mute a un ejército de eunucos mentales, sin capacidad de reacción alguna.

Por eso somos delincuentes mediáticos, pasamos de ser denunciantes, críticos... a denunciados y criticados, pero con el estigma de delincuentes “mediáticos”. Si tengo que morir por decir la verdad, entonces preparen mi obituario.

Pero esto no queda ahí, todos los flancos de ataque, se han abierto para quebrantar las libertades, no sólo de los periodistas sino de ustedes, mis queridos lectores. A la doctora Ortega, se le olvidó el artículo 2 de la Declaración de Chapultepec que reza: Toda persona tiene el derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o negar estos derechos. Venezuela no sólo la suscribió, sino que la ratificó.

Pero también está claramente establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opinión, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. También suscrito y ratificado por Venezuela.

Y por último el artículo 57 de la Constitución Bolivariana de Venezuela: Toda persona tiene derecho a expresar libremente, sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura. Quien haga uso de este derecho, asume plena responsabilidad por todo lo expresado. No se permite el anonimato, ni la propaganda de guerra, ni los mensajes discriminatorios, ni los que promuevan la intolerancia religiosa.

Necesariamente debo preguntarme ¿qué pasa con los juristas de la administración pública?, ¿se les olvidó lo que estudiaron? Increíblemente cambiaron la academia por la obediencia política, la genuflexión encontró su guarida en ellos. No dejo de recordar la Checoslovaquia de los años 70.

Seré entonces, una perturbadora de la salud mental, una delincuente mediática, pero no dejaré de denunciar ni decir la verdad que en la oscuridad el gobierno que si es antipatriota quiere esconder. Por eso no hallan la manera de callarnos y golpearnos económicamente para someternos. Me declaro una delincuente mediática, porque no voy a dejar de señalar la corrupción que corroe mi país y mucho menos de seguir contando los muertos que a diario se registran en Venezuela. ¡¡¡Qué grande es ser una delincuente mediática!!!

Fuente: El Carabobeño


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