| Reparación |
| Escrito por Mibelis Acevedo D. | X: @Mibelis |
| Martes, 19 de Abril de 2022 00:00 |
|
de su piqueta, un hombre de 33 años, del todo desconocido hasta el 21 de mayo de 1972, se sumaba a la serie de personajes fugaz y tristemente registrados por la historia. Se trataba de Laszlo Toth, húngaro de nacimiento, geólogo de profesión, fanático bautizado en su soledad y ofuscación. Su indefensa víctima terminó siendo una escultura; pero no una cualquiera. La celebre Piedad, de Miguel Ángel (única obra que firmó el artista, por cierto) recibió ese cálido día de Pentecostés quince golpes, quince cabales ultrajes, quince anuncios de que la razón no irrumpiría como un milagro para hacer consciente a Laszlo de su transgresión. Brazo y codo, los dedos cercenados de María, madre y virgen impotente; buena parte de su nariz, de su párpado y su pesado velo volaron por los aires, caían al suelo. ¡Cuánto diligente estropicio! Un cuerpo mutilado y sufriente, cincelado por su creador para sostener a otro de similar catadura, daba fe de la frenética andanada justo antes de que los Caribinieripudiesen atajarla. “Crimen de lesa cultura”, titulan los diarios. “La Pietà” siendo blanco de la impiedad, de la avalancha narcisista y brutal, de la falta de compasión, de la enajenación, la indiferencia ante el dolor, el desamparo o la belleza. “Lo que ha sido hecho por las manos humanas se puede deshacer con esas mismas manos”, advertía alguna vez, no sin pesimismo, Tzvetan Todorov. Vaya ironía la que desplegaba el episodio. No está de más recordarlo a propósito de días santos pero salpicados por el arrebato de la guerra, por la reivindicación del “thymós” homérico y las ciegas pisadas de los intolerantes… ¿acaso vivir en sociedad sería posible sin apiadarnos los unos de los otros? Sin compasión, decía Rousseau, el hombre sería un monstruo. He allí un avío necesario para la coexistencia, un comportamiento (¿impulso?) que incluso desde el punto de vista etológico resulta afín a los mecanismos inhibitorios de la agresión. Si se asume que la agresividad es una respuesta previsible y “funcional” ante ciertos estímulos, pues, la hermosa noticia es que la conducta compasiva, solidaria o conciliadora también obedecería a cierta “neuroquímica de la civilización”. Excitación y su consecuente freno, un ejercicio de humanidad en toda su compleja dimensión, en fin, que de mera aflicción también deviene en virtud cuando se ata a la certeza de que “vivimos según la guía de la razón”. Así la tristeza, como anuncia Spinoza, lejos de aquella debilidad contra la que brama Nietzsche en Zaratustra, se convierte en potencia de actuar del hombre. En ese punto, etología y ética, ser y deber ser, se reconcilian. Quizás nos equivocamos, entonces, cuando asumimos como verdad irreductible la idea de que la humanidad está condenada a la guerra. En todo caso, estaría también “condenada” a la paz, pues sus propias dicotomías hacen posible la fórmula del equilibrio. Ángeles y demonios en puja perenne nos llevan a privilegiar a unos sobre los otros, según dictamine la circunstancia; o, mejor aún, a convertir a cada uno en la compensación de su opuesto. Ese es el mayor de los “milagros” de la democracia, de paso. Una maquinaria de pesos y contrapesos en tenaz actividad, capaz de habilitar un apasionado desacuerdo sin que en tal intento haya aniquilación del que es distinto y, a la vez, semejante. Acá se trata, en efecto, de procurar que la conmoción ante el dolor ajeno trascienda su umbral para que no quede en mero contagio afectivo, para que no nos abrume y hunda en la impotencia. Para que no impida la ecuánime toma de decisiones, como temía Kant. Cuando se trata de relacionarse en la polis, conceptos como compasión, piedad o simpatía (pátheia) caminan más allá de una dimensión irreflexiva, involuntaria o básica, y se convierten en una fortaleza para el común. Caldo de cultivo para la solidaridad, remedio contra la tendencia a la fragmentación social; eso que según Hauke Brunkhorst se vincula a la tradición republicana de la cooperación cívica. No sólo hay virtuosa generosidad en ello, sino responsabilidad y consciencia de que hacerse cargo del desamparado, de aquel que pasa por una situación comprometida, es también ganancia para el colectivo. Asidos a su vis secular y política, más que a la religiosa o privada; a la de la “philia” aristotélica, una afinidad que igualmente se inscribe en la consciencia de las ventajas mutuas (amor por lo que es útil), la compasión no debería salir del menú de pertrechos para atender lo que en sociedad amenaza con romperse, con rompernos. El sentido de la reunificación quizás pasa por ello, por hacer una cultura de ese juicioso “padecer con otro”. Poco a poco, trozo a trozo, incluso lo que parecía astilla irrecuperable puede volver a ser parte del todo. He allí la verdadera belleza, la que promete surgir de la reparación. |
ESET alerta sobre el robo de datos detrás del streaming pirataLas plataformas de streaming ilegales y la comercialización de televisores inteligentes de marcas no verificadas representan una seria amenaza a la ciberseguridad en Venezuela, según advierte ESET. |
Nueva red de asistencia domiciliaria surge de alianza entre Movilnet y BHappyLa operadora de telecomunicaciones Movilnet, a través de su hub de innovación Nexos Movilnet, concretó una alianza estratégica con la plataforma BHappy |
¿Seguirá apoyando Estados Unidos a Guyana con el caso del Esequibo?El dirigente político, exparlamentario, Luis Barragán, cuestiona la postura que asumirá la administración estadounidense en torno al territorio en reclamación. |
Anabel Rodríguez impartirá clase magistral de cine documental en la ENCLa Escuela Nacional de Cine (ENC) presentará este miércoles 30 de septiembre la clase magistral "El cine documental de autor", |
Nueva línea capilar nacional apuesta por la dermocosmética y la ciencia localLa marca venezolana ZOAH amplió su portafolio hacia el segmento de higiene y cuidado personal con el lanzamiento de una línea capilar |
Pobladores sin padresUnos, viven bien; otros. lamentablemente la pasan mal y la vida para todos los venezolanos de esta hora tiende a ser dura, |
Invocar a “San Alumbrón”Las desgracias administradas por religiosos, devotos y seguidores del devastador socialismo, convirtieron a Venezuela en una triste paradoja del desarrollo. |
Dos siglos de rupturas entre Venezuela y Estados UnidosEn Caracas todavía no había una embajada estadounidense cuando Venezuela comenzó a relacionarse formalmente con Washington. |
A propósito del reciente comunicado de nuestra CancilleríaLeímos y analizamos con detenimiento --objetiva y respetuosamente-- unas declaraciones atribuidas al Dr. Félix Plasencia, en su condición de ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, |
¡No a la Ley contra el Odio!El gobierno de Nicolás Maduro -cuestionado desde sus inicios en 2013 y con una minúscula popularidad- se dedicó a amar un aparato represivo asentado sobre dos pilares: |
Siganos en