| Indignidad como divisa |
| Escrito por Antonio José Monagas | X: @ajmonagas |
| Miércoles, 09 de Noviembre de 2011 06:35 |
La deshonestidad, la inmoralidad, la desvergüenza y la indecencia, parecieran consideraciones de un mismo tenor. No obstante en un análisis semántico,
no lo son. Aunque desde una perspectiva política, pudieran entenderse como expresiones de similar sentido y contenido pues representan la antítesis de virtudes que denigran de toda conducta íntegra. Justamente, lo que carece una sociedad cuando permite que la iniquidad la seduzca con acciones de malicia para luego envolverla en torbellinos de perversidad y corrupción.Al embadurnarse del tizne que arroja la maquinaria gubernamental, en su libertino afán por mantenerse asida al tentador poder, esa sociedad actúa contrariada confundiéndose en el camino que conduce a la libertad. Sin embargo, en la mitad de tan perturbado periplo, sobreviven los más impulsivos. O quienes se apegan a ideales que si bien se construyeron sobre mentiras, egoísmos y resentimientos apelando al criterio "quítate tú para ponerme yo", siguen ganando ilusos creyéndose diligentes prosélitos de una causa política necesaria. Pero en el fondo, no ha dejado de animarse una situación cuya reacción potencial podría ser factor de una inimaginable convocatoria de voluntades y fuerzas capaces de restaurar los valores desperdigados por la anomia de un grueso del país político amparado por la degradación de un descarnado poder gubernamental. Es indudable lo complicado de dichas realidades. Sobre todo, cuando en sus predios viven individuos cuya precariedad política los lleva a entregar su pensamiento permitiendo que otros dispongan de sus ideas y manipulen sus emociones. De tal forma que sus sensaciones serían de "plena felicidad" mientras el hambre y las necesidades abruman sus esperanzas. Es así como un gobierno exalta la indignidad como divisa. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla EU/OyN |
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