Leer para ser libre
Escrito por Juan Guerrero | X: @camilodeasis
Jueves, 28 de Agosto de 2014 16:00

Lecturas de papel
Leer para ser libre
Juan  Guerrero (*)
Hace ya algunos años leí Como una novela, del profesor Daniel Pennac. De los derechos del lector, menciona uno que es ciertamente curioso: el derecho a no leer.
Para muchos especialistas “la lectura es un placer”. Esto se convirtió en un eslogan en la promoción del libro y la lectura, por los años ‘90s., cuando se realizaron programas realmente serios, con la participación de docentes e investigadores de universidades públicas venezolanas.
Leer es ciertamente un placer. Sobre todo en los períodos iniciales de la lectura. Tanto en el modelaje de quienes se inician, sean estos niños y jóvenes, como en quienes desarrollan posteriores hábitos de lectura y escritura, sean estos lectores iniciales o en etapas intermedias.
Sin embargo, en lectores más avanzados, denominados lectores fluentes o independientes, la lectura se convierte en algo más que un placer y un hábito. Es una actitud y un compromiso de vida. Por lo tanto, deviene acto político (no confundir con partido o grupo) que desarrolla la consciencia lectora y transforma al lector y al usuario de la lengua escrita, en sujeto activo que se transforma y transforma su entorno.
La lectura está inserta en nuestro entorno y en este sentido, es la vida misma el primer libro que todo ser humano lee. Leemos constantemente nuestro entorno bien que en nuestras primeras etapas apenas balbuceamos palabras. El color, la textura de los objetos, su forma, el sonido, el olor y los sabores van moldeando nuestro gusto, nuestro sabor y saber por la existencia.
Por eso cuando nos encontramos con un texto escrito, sean mensajes publicitarios, anuncios, noticias de periódicos y revistas, hasta los libros como tales, buscamos reconocer en alguno de sus detalles, rasgos de nuestra experiencia primigenia de ese inmenso libro que es nuestro entorno.
Reconozco el aporte que sobre el modelaje y el interés por la lectura aportó el ex presidente Hugo Chávez Frías. Independientemente de sus posturas ideológico-políticas el desarrollo del modelaje lector hacia grupos sociales altamente descuidados en épocas pasadas, fue altamente positivo. La posterior iniciativa de los procesos de alfabetización incorporó a millones de ciudadanos en procesos medianamente complejos de lectura y escritura.
Sin embargo, a más de diez años esas experiencias no se han terminado de incorporar a los procesos formales de enseñanza-aprendizaje de una real y verdadera Educación Idiomática. Aún se sigue arrastrando con la maniquea práctica de la enseñanza de la lengua de manera mecanicista y profundamente gramaticalista.
La advertencia que desde hace más de 25 años indicó la UNESCO sobre los peligros del analfabetismo y el analfabetismo funcional como enemigos del desarrollo integral de los pueblos, se cierne sobre nuestro país día a día.
Si bien Venezuela pudo ser declarada como zona libre de analfabetismo en la década pasada, el riesgo del analfabetismo funcional se está convirtiendo en un fantasma que impide el pleno desarrollo de nuestra sociedad.
La variedad en la selección de lecturas en textos pedagógicamente seleccionados, según la edad del neo lector, forman parte del interés en la promoción de la lectura y la escritura.
Y es que, según indica Pennac en sus derechos del lector, el verbo leer no admite ningún imperativo. Es algo así como el verbo amar. A nadie se le debe imponer que ame, como tampoco que lea. Ama! Lee!. Así, de golpe y porrazo, aleja al sujeto de su interés por la lectura.
No solo el intento por imponer determinas lecturas aleja al sujeto, también lo predispone negativamente a una experiencia que quizá inicialmente pudo interesarle. Por eso el acto de leer siempre será un ejercicio de libertad para todo ser humano porque está grabado en su memoria y es parte de su carne y de su sangre.
El peligro de un retroceso en la difusión y promoción de la lectura y escritura está llevando, a muchos ciudadanos inicialmente alfabetizados, a etapas de estancamiento y atraso que impiden formar profesionales con altos niveles de excelencia académica y lo que es peor, al descuido y olvido de sus actos de hablas para transmitir y fortalecer el propio idioma español venezolano.
Por esta y otras razones, la aparición en el escenario nacional de liderazgos políticos, militares, económicos y académicos, están dolorosamente cruzados por individuos con una lastimosa práctica idiomática. En ellos se pueden detectar rasgos de un fuerte analfabetismo funcional, una subcapacitación idiomática donde no existe coherencia ni cohesión, ni mucho menos lógica discursiva.
Se hace indispensable planificar un programa nacional de lectura y escritura donde la orientación académica universitaria, a más de la participación de escritores y artistas, como también las organizaciones políticas, unan esfuerzos en la difusión y promoción de la lectura y escritura.
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altHace ya algunos años leí Como una novela, del profesor Daniel Pennac. De los derechos del lector, menciona uno que es ciertamente curioso: el derecho a no leer.

 
El naufragio
Escrito por Héctor Concari
Domingo, 24 de Agosto de 2014 08:04

HÉCTOR CONCARI
El naufragio
E xiste un tipo de cine que algún crítico francés llamó El cine de la crueldad. El crítico en cuestión se llamaba André Bazin, fue el mentor de unos jóvenes rebeldes que luego pasarían a la dirección con el nombre de Nouvelle Vague, y en esa categoría agrupó a unos cuantos consagrados: Hitchcock, Buñuel, Dreyer, Erich von Stroheim y algún otro.
No es difícil encontrar el patrón común.
Estos directores hurgaban en lo más oscuro del alma humana, ponían a sus personajes en situaciones emocionales extremas y, de forma tortuosa, iluminaban eso que podríamos llamar la condición humana. Bazin murió en el 58 y el mote no tuvo mayor repercusión, pero vale la pena exhumarlo a la hora de hablar de Michael Haneke. Es alemán, es el niño mimado de la crítica (especialmente francesa) y sus películas son un muestrario de, precisamente, la crueldad. Algunos ejemplos: en Funny games de 1997, dos sicóticos aterrorizan a una familia que vacaciona al borde de un lago (la rehízo 10 años más tarde en Estados Unidos). En La pianista, una relación masoquista entre una pianista sexualmente reprimida y su alumno aflora con pésimas consecuencias. Caché, es la crónica de otro acoso, el de una familia bien avenida por alguien que los filma en secreto. En La cinta blanca, los niños de un pueblo alemán antes de la primera guerra mundial son mortificados por una rígida educación, insinuándose que esas represiones y conflictos ocultos están en la base del alma germana y harán eclosión años más tarde cuando el nazismo. Con Amour, redobla la apuesta. Una pareja de ancianos (Trintignant y Riva, dos íconos del cine francés) lleva una apacible vida de ex músicos, ya jubilados. Ella comienza a tener problemas de salud que comprometen primero su movilidad y luego su raciocinio. El final se anticipa en la primera escena, cuando los bomberos irrumpen en el apartamento. Esa crueldad inicial de forzar la puerta se atenúa en el largo raconto que es la película que empieza a narrar, en el parsimonioso estilo del director, las progresivas situaciones que enfrenta la pareja, desde un inicial escape de la realidad, hasta el desenlace, pasando por el progresivo, minucioso, entomológicamente cruel deterioro de la protagonista y con ella, del marido que debe cuidarla y se ata a ella en una última prueba de amor. La crueldad no está en la situación, que en sí misma es más bien de una abracadabrante ternura y devoción, sino en el tratamiento que Haneke, en su mejor estilo le da. Parece haber un desatinado y perverso placer en explorar minuto a minuto, las horas muertas, el tiempo que pasa, sin que ocurran muchas cosas, salvo la inevitable degradación de un cuerpo y una mente, escoltados por un marido que poco puede hacer y una hija que cuenta, sin mayor convicción, problemas que poco o nada importan. Porque Amour es un film sobre la tristeza, sobre la inevitabilidad de la muerte, pero ante todo sobre un peaje terrible que se debe pagar, y de paso hacerle pagar a los más próximos, sin que las opciones sean buenas. Y todo transcurre en una atmósfera apacible, de una tranquilidad que apenas se interrumpe ante una enfermera desconsiderada en el trato, una bofetada de frustración o discusiones en círculos respecto a qué hacer.
Sin duda es una obra mayor en la carrera del director, porque al margen de la gratuidad de los actos de films anteriores, que solo revelaban la infinita capacidad de maldad de los intrusos, o de los educadores (o de un adolescente en Benny’s video), lo que Amour plantea es la individualidad frente a lo inevitable. Todos morimos solos, verdad de Perogrullo, pero el drama aquí no es la muerte, que viene a ser más bien una liberación, sino el minucioso proceso por el cual, con sufrimiento propio y ajeno se llega a ella. Y a esto se superpone el tema del amor del título, que termina mostrándose en su faceta más terrible. En su alrededor gravitan algunos personajes mínimos, un ex alumno hoy consagrado, una pareja de conserjes serviciales y alguna situación externa como el entierro de un amigo. Después el mundo exterior se reduce a una paloma que invade el apartamento y se resiste así como luego lo harán los bomberos. Es un film terrible, de un director que parece regodearse en la crueldad última e inevitable de la existencia y que uno no sabe si admirar o detestar. O ambos a la par juntos.
Amor (amour)
Francia-Alemania, 2012
Director: Michael Haneke.
Elenco: Jean Louis Trintignant, Emmanuelle Riva, Isabelle Huppert
Tal Cual

altExiste un tipo de cine que algún crítico francés llamó "El cine de la crueldad". El crítico en cuestión se llamaba André Bazin, fue el mentor de unos jóvenes rebeldes que luego pasarían a la dirección con el nombre de Nouvelle Vague,

 
Impresiones de anverso y reverso
Escrito por Labajim
Sábado, 23 de Agosto de 2014 16:09


IMPRESIONES DE ANVERSO Y REVERSO
Labajim
“Matrimonio” de Carlos Jaureguialzo (2013): Filme intimista y fieramente cotidiano, en pocas horas nos muestra una crisis matrimonial que ya tuvo y, seguramente, después, tendrá ss peores momentos.  El planteamiento es el de las cámaras que, desde el inicio, con su propio e intransferible lenguaje, nos pone en autos y sin prisas innecesarias, sobre la crisis que silenciosamente (SIC) atormenta a la pareja: Cecilia Roth y Darío Grandinetti, insuperables. Hay escenas estupendas como la taquicardia que ella, la pianista de notas de las no nos priva para dibujar el conflicto interno,  sufre o dijo sufrir. Conoció a un tercero que el director nunca devela, porque en ella tampoco lo está enteramente: “!acostáte!”, le aconseja la médico y amiga que inmediatamente la auxilia, para saber de él y si hay firmeza real en lo que experimenta. Moral práctica de estos días que está reñida con los escrúpulos de su formación y conformación amorosa. Él, el marido, afectado por la incertidumbre tan extrema que siente, dándole a ella el beneficio de la duda, deambula de la funeraria al terapeuta que aplaza una respuesta. Al final me parece que hay es una tregua, una tregua del simple llamado carnal. Un armisticio que deja abierta cualquier posibilidad. Pero el mayor mérito se me antoja es estrictamente cinematográfico, como hacer que un franco de perfume hable, tratando de zanjar una crisis creativa del publicista, como dando un código de relacionamiento. Recurso empleado antes que no significa demeritar al director,  gustó mucho la historia, la misma historia contada como dos caras de la misma moneda que inadvertidamente, cual monje zen urbano, lanza y rebota el violinista del subterráneo, anudándolos. La primera parte son los hechos desde la perspectiva de él y, la segunda, los mismos hechos desde la perspectiva de ella.  Él quiso descubrirla en el andén y, sin saberlo, ella lo descubrió al marchar el tren en una situación confusa. Hasta que fue inevitable, tras el pertinaz cigarrillo, alborotarse en las escaleras donde esperaban el nacimiento del sobrino. Quizá un aviso del otro bebé que los puede unir más adelante, al tener un nieto de la hija y su detestable asalta-cunas que toleran por la red. Por lo demás, la calle bonaerense da cochina envidia: sin rejas, sin motorizados, sin atracadores al acecho. Puede verse en: http://www.peliculasflv.co/2013/09/matrimonio-2013-online-latino.html

alt“Matrimonio” de Carlos Jaureguialzo (2013): Filme intimista y fieramente cotidiano, en pocas horas nos muestra una crisis matrimonial que ya tuvo y, seguramente, después, tendrá sus peores momentos.

 
Alfredo Silva Estrada: Asombro y plenitud
Escrito por Juan Guerrero | X: @camilodeasis
Jueves, 21 de Agosto de 2014 14:36

altLa lectura del poema la hizo en un perfecto y exquisito francés. Mientras leí los versos del poema El barco ebrio (Le bateau ivre) de Arthur Rimbaud, la entonación me introducía en un universo de asombro

 
Poetas venezolanos contemporáneos
Escrito por Rafael Rattia (historiador)
Lunes, 18 de Agosto de 2014 12:52

altAltamente encomiable y digno del mayor reconocimiento el proyecto editorial que viene adelantando la Fundación Común Presencia Editores en mancomunados esfuerzos con la hermosísima Colección Los Conjurados

 
Apuntes intempestivos sobre “El ojo del Mandril”
Escrito por Rafael Rattia (historiador)
Domingo, 10 de Agosto de 2014 16:44

altLa escritora venezolana Laura Cracco (Barqusimeto, 1960) no necesita presentación en el ámbito de las letras venezolanas; pues el lector de poesía y narrativa, medianamente avisado, conoce su nada desdeñable

 
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