Escrito por Dan Jolin
Sábado, 02 de Agosto de 2014 11:09
Es junio de 2013 en Nueva Orleans, Luisiana, y el calor es opresivo. La humedad se acerca al 100 por ciento; el aire es tan pesado que se siente más como si estuvieras vadeando que caminando. Como locación de una película, esto ya crea condiciones de trabajo bastante duras, pero las hojas de llamado de esta producción filmada justo en las afueras de esta ciudad mencionan una salvedad todavía más impresionante: “Serpientes, lagartos e insectos varios residen en el área que rodea nuestro set”.
Hoy, en el día número 54 de una filmación de 91, están ubicados en unos matorrales a un lado de la carretera, así que hay que mantener el ojo puesto en el piso sombreado por hojas en todo momento – tan sólo unos días antes, el actor australiano Jason Clarke (La Noche Más Oscura, Lawless) fue sorprendido por una serpiente de cascabel de casi dos metros, y ver lagartos es cosa del diario. Puede que haya un adiestrador profesional de vida salvaje constantemente cerca, pero hasta la producción de cine más modesta se las vería difícil aquí.
Y ésta no es la producción de cine más modesta. Esto es El Planeta de los Simios: Confrontación, una película estandarte de un estudio que está llevando los efectos visuales a un nivel nunca antes visto.
Nueva Orleans es la base de este segundo capítulo del masivo y ambicioso proyecto, la épica continuación de El Planeta de los Simios: Revolución, que rejuveneció una franquicia querida pero latente desde hacía tiempo que resultó ser el éxito sorpresa del verano de 2011. La primera tuvo lugar en los bosques en las afueras de Vancouver, Canadá, donde el reparto y el equipo sufrieron las consecuencias del frío y de la lluvia. Así que hoy, el director Matt Reeves (Cloverfield: Monstruo, Déjame Entrar) está supervisando una serie de escenas adicionales —momentos e inserciones para escenas que se filmaron semanas antes en un clima muy distinto.
Ambas locaciones están haciendo las veces de California. Las secuoyas de Vancouver se parecen a aquellas del Bosque Muir en las afueras de San Francisco donde los revolucionarios y genéticamente aumentados simios de Revolución, encabezados por César (Andy Serkis), están viviendo en paz y construyendo una nueva civilización. Nueva Orleans, entretanto, es, dice Reeves, “un área que pasa bien por la caída San Francisco”. En la conclusión de Revolución, un virus letal creado por el hombre acabó con la mayor parte de la humanidad. Pero aquí, una década después, en la Zona Cero de la ‘Influenza Simiesca’ hay un variado grupo de sobrevivientes, principalmente el ingenioso pero sensible Malcolm de Clarke, su compañera Ellie (Keri Russell), su hijo Alexander (Kodi Smit-McPhee), y su líder Dreyfus (Gary Oldman).
Los humanos y los simios no se han visto en años. Este capítulo de la serie de El Planeta de los Simios trata de su ‘primer contacto’ desde la pandemia — y las consecuencias de ese encuentro. “Hay un tema de coexistencia”, explica Reeves. “Así que hay un momento donde podría haber sido El Planeta de los Humanos y los Simios. Y eso es lo que estamos explorando en esta historia: cómo se derrumbó eso”.
Reeves está filmando con pesadas cámaras 3D Native (que son efectivamente dos cámaras conectadas), mientras que cada escena entre simio y humano necesita ser vuelta a filmar en una multitud de formas por docenas de más cameras (el “pase de actuación”, el “pase humano”, el “pase limpio”) para permitirle al equipo del supervisor de efectos visuales, Dan Lemmon, en Nueva Zelanda tener toda la información que necesitan para que los personajes simios foto-realistas sean aún más impresionantes de lo que lo fueron en la última película. Es un proceso prolongado, con cada escena tomando al menos cuatro veces más de lo que tomaría en una película que no tuviera captura de actuación.
“Los desafíos del día a día son sencillamente extraordinarios”, dice Serkis una vez libre de su caja de sudor metálica y disfrutando del aire acondicionado de su tráiler. Usa un leotardo gris, y su cara está cubierta con pequeños puntos que sirven de puntos de referencia para las cámaras de captura de movimiento de Weta Digital. Ya bastante acostumbrado a trabajar con la galardonada casa de efectos visuales, Serkis es un pionero de esta nueva forma de actuación, en la que cada detalle de los movimientos de los actores es grabada, y luego cubierta de gráficos de computadora. Interpretó al desdichado Gollum para Peter Jackson en las películas de El Señor de Los Anillos y El Hobbit, al gorila gigante Kong en la nueva versión de King Kong de Jackson, y al Capitán Haddock en Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio de Steven Spielberg. Ahora dirige su propio centro de captura de movimiento en Ealing, Londres, llamado The Imaginarium, donde está preparando dos películas basadas en captura de actuación para dirigirse a sí mismo (Animal Farm y The Jungle Book). Es indudablemente un veterano en esto. Sin embargo, hasta él está impactado por lo que está viendo en esta producción. “Lo que está haciendo todo mundo es enorme”, insiste, “definitivamente en términos de lo que requiere a diario – y las presiones que eso conlleva”.
El Planeta de los Simios: Revolución fue la primera película en sacar la captura de movimiento de The Volume (un foro especializado, repleto de cámaras de referencia) para llevarla a locaciones en el exterior. Pero esa película, dirigida con innovación y estilo por el talentoso británico Rupert Wyatt, ocurría principalmente en interiores, en el hogar del padre humano de César Will (James Franco); los laboratorios de GenSys, donde los simios como Koba (ahora interpretado por el actor británico Toby Kebbell) eran torturados; y el ‘santuario’ represivo de simios donde César, Rocket (Terry Notary) y el orangután Maurice (Karin Konoval) fueron encarcelados. El Planeta de los Simios: Confrontación amplía el panorama significativamente, mudando la mayoría de la acción afuera al destartalado campamento de los decimados humanos y a la aldea boscosa de los simios, que ahora suman miles.
“Tenemos más captura de movimiento en esta película que en la última”, dice el productor Dylan Clark, “estamos usando 3D Native en locación lo cual nunca se ha hecho antes a este grado. Nadie ha hecho lo que estamos haciendo, lo cual me emociona. Pero es verdaderamente difícil. Digo, ¡Vancouver nos mató! La primera semana que estuvimos ahí llovió, y estábamos a un lado de una montaña, y esos aparejos que van con las cámaras 3D son enormes. Es un proceso realmente desafiante”.
Pero fue un proceso necesario. Clark agendó una cita con Matt Reeves, a quien había conocido aproximadamente un año antes y crearon una conexión por un amor mutuo de las películas originales de El Planeta de los Simios. Reeves no sólo llegó con una nueva visión para la película, que involucraba mostrar a los simios en una etapa más temprana de su evolución, pero también con un deseo de que apareciera lo más realista posible.
“Cuando hablé de la versión de la película que quería hacer”, explica Reeves meses después en la suite de edición de la película en las instalaciones de 20th Century Fox, “era que saliéramos a la naturaleza, al bosque, y que ahí habría un mundo simio con el que chocaría el mundo humano en algún momento. Y estaríamos allá afuera, no en un foro con árboles falsos tratando de que se viera como algo, sino verdaderamente afuera – filmando en el invierno, bajo la lluvia. Sabes, teníamos un pésimo clima, con cámaras 3D dementes, tratando de hacer captura de movimientos a una escala que nunca antes había sido hecha. Tenía todas estas referencias visuales — ‘ah, esto podría ser como Apocalipsis Ahora’ — y luego nos salimos, ¡y es endemoniadamente difícil!”
“Fue increíblemente difícil”, dice, “pero sentí que si pudieras tomar simios y colocarlos en estos entornos, la cualidad de sumergimiento sería lo máximo. ¡Así que obtuve lo que deseé! Fue demente, pero fue genial. La idea era que filmar en locación le prestaría un nivel de realidad, visualmente, que va a hacer que esto destaque realmente”.
No fue sólo la cuestión de ubicar El Planeta de los Simios: Confrontación en locaciones reales, sin embargo. Se requería de la construcción de un set importante: la aldea de los simios. Con el diseñador de producción James Chinlund (Réquiem Por Un Sueño, Avengers: Los Vengadores) supervisando, se erigió una construcción masiva, al exterior, en el estacionamiento del Parque de Six Flags de Nueva Orleans, que fue devastado por el Huracán Katrina y nunca reabrió.
Caminar por el set de la aldea de los simios es entrar a otro mundo: uno que se siente naciente y al mismo tiempo tiene su propia historia; elegante y al mismo tiempo primitivo. La experiencia se convierte en asombrosa por las nubes negras reuniéndose en el cielo y los relámpagos bifurcados pegándole al cielo de Luisiana. La aldea tiene varios niveles, tanto ‘naturales’ en una formación rocosa como construidos por los simios de troncos de árboles cruzados (de leña recuperada). Todo aquí está hecho de materiales naturales. Un asiento, por ejemplo, está tejido de franjas de piel y hueso y ramas. Las armas y herramientas están tiradas por doquier, también hechas de hueso y piel para crear martillos, hachas, palas, navajas.
Lo más interesante es un rostro en roca que tiene una variedad de jeroglíficos pintados, el conocido símbolo de la ventana de César en la primera película; la mastodóntica representación de un gorila; y un helicóptero y el Puente Golden Gate — relatando la historia del heroico sacrificio del gorila Buck durante la dramática conclusión de Revolución. Además, hay ciertas palabras en inglés – ‘unión’, ‘arma peligrosa’, ‘hogar’ – y ciertas frases que le resultarán conocidas a cualquiera que conozca las películas como ‘Simio no matará a simio’ y ‘Simios juntos fuertes’.
Reeves estaba decidido a plasmar los mismos cimientos de la cultura simiesca que un día, como se muestra en la película de 1968 El Planeta de los Simios, llega a dominar al mundo. No es una película ‘postapocalíptica’, insiste, sino una película de ‘civilización simiesca’: “Es un mundo que nunca antes has visto. Se trata de lo que harían estos simios inteligentes si regresaran a la naturaleza y trataran de crear un lugar para sus familias. Es el comienzo de su evolución. Ni siquiera sabes en los primeros 20 minutos de la película si hay humanos por ahí. Es un mundo puramente simio”.
Para poblar este mundo, Reeves reclutó a una impresionante colección de actores. Uniéndose a los ya conocidos Terry Notary y Karin Konoval están Nick Thurston como el hijo adolescente de César River, Judy Greer (Los Descendientes, Carrie) como la compañera de César Cornelia y Toby Kebbell (Dead Man’s Shoes, RocknRolla) como Koba, el teniente de César. “Toby es brillante aquí”, dice Andy Serkis. “Es un gran personaje y un gran arco. Robará cámara en esta película”.
Y el mismo César es ahora un personaje muy diferente. Es mayor, más sabio, un padre y un ‘esposo’, pero también un líder que se enfrenta a un problema que le causa mucho conflicto interno. Una vez que Malcolm y su expedición se encuentran con los simios, César tiene que enfrentarse con la posible amenaza que representan los humanos para su floreciente civilización, al mismo tiempo sabiendo que tienen la capacidad de amar, habiendo sido criado él mismo por humanos en un entorno lleno de amor – lo cual enfrentó a Serkis con uno de sus mayores desafíos en tanto que actor.
“Esto fue inmensurablemente más difícil que Revolución por la complejidad de lo que atraviesa”, dice Serkis. Lo que fue particularmente difícil para él fue que César expresara convincentemente reflexiones filosóficas e intelectuales sin que, como él lo dice, “articulara excesivamente un pensamiento”. Especialmente porque, en esta etapa, los simios no han aceptado ni se han adaptado completamente a la comunicación completamente vocal. “Matt no quería que fuera en 20, 30 años cuando todos estuvieran platicando”. En vez de eso, dice Serkis, formularon un coctel de técnicas de comunicación. Hay una mezcla de vocalizaciones ‘simiescas’, además de gestos, algo así como gestos ligeramente más humanos; también el lenguaje de señas que obviamente le enseñaron a César; y luego, la habilidad de usar palabras humanas. Y Matt fue muy específico sobre no querer aterrizar demasiado lejos con eso”.
Lógicamente, El Planeta de los Simios: Confrontación requería de un periodo extendido e intenso de postproducción para darle nuevos niveles de foto-realismo a estos simios en evolución tan expertamente interpretados por Serkis, Kebbell, Greer y compañía, algo que fue especialmente desafiante dado los entornos en los que los filmó Reeves. Por ejemplo, Reeves revela una escena corta en la suite de edición en donde se ve al niño humano Alexander y al amable orangután Maurice creando lazos por un libro durante una mañana de llovizna en el bosque. Aunque Reeves insiste en que no está terminada, se ve impresionante: puedes distinguir cada gota de lluvia atrapada en el pelaje naranja y los pelos de este simio generado por computadora. “Los avances que ha hecho Weta con la tecnología son asombrosos”, dice Reeves.
Serkis habla de avances particulares en las técnicas de Weta de captura facial. “Weta tiene el proceso facial más desarrollado del mundo en este momento, en términos de plasmar la actuación original del actor a la película terminada. Hay una diferencia cualitativa con respecto a la última película de los Simios y eso tiene que ver con una mayor maestría y un refinamiento en el software de texturización y de asimilar la información en cuanto a cómo se ve la imagen final.”
Sin embargo, el supervisor de efectos visuales Dan Lemmon no quiere que nos distraigamos demasiado por la calidad que Weta y él están alcanzando con todo lo que es generado por computadora. Él se ve más a sí mismo como un “pastor” de las impresionantes actuaciones de Serkis y sus coestrellas. “Lo que realmente estamos luchando por hacer es el mejor maquillaje prostético que exista”, dice. “Ocurre que en estos momentos es a través de computadoras. Permitimos que cambie su apariencia, pero nos aseguramos de que todas las decisiones que ellos hagan como actores se reflejen claramente en sus personajes”.
Y Matt Reeves, desde luego, sabe que los mejores efectos visuales del mundo no significan nada si no creemos en los personajes o no podemos perdernos en una gran historia. “Ésta es la cosa: el genio de lo que hace Weta radica en que pueden traducir lo que hace Andy — pero nada de eso significa nada sin el actor detrás de eso. ¿Por qué es conmovedora esa actuación? No porque sea un simio – eso es lo asombroso; ‘ay, caramba, estoy obteniendo una actuación a través del simio’. La razón por la que César se está moviendo es porque Andy es un actor que sabe cómo llegar a esos lugares”.
Nadie más en el reparto o en el equipo escatima en sus halagos para Serkis, quien es el fulcro de la producción entera. “La cosa con Andy es que llegas más allá del traje y de los puntos en la cara y del casco raro con la cámara”, dice Gary Oldman. “Vas más allá de eso por su compromiso”. Jason Clarke, mientras tanto, afirma que “Andy es impresionante. Recuerdo verlo como Gollum y luego verlo como César en Revolución y vaya, hombre, hay una actuación masiva ahí de muchas cosas distintas. Este hombre realmente cumple con su trabajo. Digo, además de ser bueno, trabaja muy, muy duro”.
“En esta película”, concluye Reeves, “César va de ser un revolucionario a ser un líder y un padre y alguien que tiene que liderar en momentos muy difíciles. En ese sentido, la ambición es que él sea un Lawrence de Arabia simio. Y Andy es alguien que tiene la seriedad y la profundidad para transmitir eso. Lo divertido de la película es tener la escala y nunca perder de vista la intimidad o el alma de ella”. Serkis, asegura, es la clave de su éxito. “Ha sido nuestro as en la manga. Es simplemente asombroso”.
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Es junio de 2013 en Nueva Orleans, Luisiana, y el calor es opresivo. La humedad se acerca al 100 por ciento; el aire es tan pesado que se siente más como si estuvieras vadeando |
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