Juan Bonilla: "el libro electrónico le arrebata su biografía al lector"
Escrito por Iván R. Méndez | X: @ivanxcaracas
Lunes, 13 de Octubre de 2014 12:32

altAunque escribe una contundente novela sobre uno de los vanguardistas más optimistas del siglo XX (Vladimir Maiakovski), el español Juan Bonilla se mantiene al margen del vértigo tecnológico, no utiliza las redes sociales

 
Defender Caracas
Escrito por Nicomedes Febres Luces
Jueves, 02 de Octubre de 2014 06:20

DEFENDER CARACAS
Nicomedes Febres
* Concluyó el evento público de FIA 2014 en el Hotel Tamanaco. Fue la vigésimo tercera edición consecutiva y mi apreciación es diferente a la de cualquiera. Lo primero que viene a mi memoria siempre es el contraste con la primera edición de 1992, cuando abrieron simultáneamente las ferias de arte de Bogotá, Miami, Caracas y Buenos Aires, lo que hace de Caracas la más antigua del continente, pues Bogotá desapareció en su segunda edición y Miami en la sexta. Recuerdo la decisión de aquél fatídico año de 1992 sobre la conveniencia de comprar un fax para recibir y enviar información pronta del exterior. 23 años después, en un mundo plenamente global, cumplimos con la Tercera Edición de Jóvenes con FIA 2.0, es decir, un salón de arte para jóvenes artistas hecho en Internet y la Décima Séptima edición del Salón Jóvenes con FIA, amén del programa FIA Todo Terreno, que lleva el arte y la cultura a nuestras zonas populares y dirigido por Gerardo Zavarce, un hombre que comparte con nosotros la visión y el compromiso de la patria mejor que queremos. El país y la ciudad han cambiado drásticamente, pero el mundo ha cambiado aún más, producto de la revolución tecnológica y telecomunicacional. No voy a entrar a analizar ni valorar esta edición de FIA, eso le corresponde al público, pues siempre nuestra prioridad, en medio de las condiciones objetivas que nos ha tocado en buena o mala suerte vivir, ha sido defender Caracas como un polo de progreso cultural en un mundo competitivo y mucho más duro de lo que la gente se imagina. Cualquiera que desee valorar a FIA debe tener en cuenta el contexto en que se desarrolla. Han sido 23 años seguidos con una visión estratégica de lo que se debe hacer y con una sistemática revisión táctica para llegar a buen puerto cada año. Ninguna de las ediciones anteriores se ha desenvuelto en un año fácil para la república ni para la ciudad ni para FIA. Nos hemos defendido en silencio de enemigos inimaginables, de golpes bajos que es mejor olvidar para que el ánimo no decaiga y poder seguir adelante. Han sido también 23 años de muchas lealtades y compromisos de gente que se ha vuelto nuestra familia afectiva. Gente como Gilberto Carauta, nuestro hermano carioca, quien es el mariscal de campo en la planificación y dirección de los espacios, que en FIA también consiguió el amor; de la familia Álvarez, desde nuestro entrañable amigo Carlos, cuyo espíritu sigue vivo mediante su hermano Noel y su hija Carlina, encargados ahora de la empresa llena de gente humilde y maravillosa, de Luis Arenas, nuestro entrañable jefe de seguridad y su equipo que velan por el público y por nosotros; de Marisela Montes, nuestra jefe de prensa, siempre comprometida y eficiente junto a su equipo y su esposo, mi entrañable amigo Nabor Zambrano. De nuestra diseñadora Luisa Ponte, una dulce, comprometida y maravillosa niña que desde hace muchos años labora con nosotros y es como sobrina nuestra, hija de nuestros entrañables amigos Antonio y Cecilia Ponte. Ella siempre es del tamaño del compromiso, y siempre con su habitual clase y dulzura. De nuestro ángel guardián Iris Hernández asistiendo a nuestro hermano Hernán Giménez y siendo en privado una bolerista eximia. A Gabriel Belisario que nos protege y ayuda a nosotros junto a su familia con su trato afable y su amistad. También a María Luz Cárdenas y Alberto Asprino, quienes como curadores independientes de absoluta integridad intelectual y cercanía afectiva nos han ayudado en varios proyectos. Son muchos los héroes anónimos que hacen de FIA un símbolo de un país posible por el que cada día rogamos a nuestro Señor, a quién siempre invocamos y agradecemos por su protección divina. Quiero agradecer al maravilloso público que plenó los salones del Hotel Intercontinental Tamanaco y a los galeristas y artistas asistentes que vinieron allende de los mares y los de aquí, sin cuyo concurso la FIA hubiese sido un imposible y a nuestros compatriotas que nos acompañaron este año en esta inmensa aventura. Creo que por vigésima tercera vez consecutiva pudimos defender a Caracas.

altConcluyó el evento público de FIA 2014 en el Hotel Tamanaco. Fue la vigésimo tercera edición consecutiva y mi apreciación es diferente a la de cualquiera.

 
De un esfuerzo heroico
Escrito por Luis Barragán | X: @luisbarraganj
Viernes, 26 de Septiembre de 2014 07:33

De un esfuerzo heroico
Luis Barragán
Asistimos ayer a la inauguración de la FIA 2014 y, como siempre, espléndidamente organizada por Nicomedes Febres y todo el equipo. Cordial, ordenado, interesante y variado encuentro en el que, por cierto, como refirió MF, también concurrieron las casaderas a asomarse.
Frente a la gestión cultural del régimen, la FIA sintetiza un esfuerzo heroico, pues, el uno, a quien se le “extravía” un Matisse que el imperio investiga, recupera y devuelve un buen tiempo después, se afinca en la propaganda ideológica para las escasas exposiciones que promueve, mientras que la otra, a pesar de las dificultades que confronta el sector privado, lucha contra la deliberada desactualización que imprime el poder establecido en todos los ámbitos posibles.
La Feria ha rendido un justo homenaje a Sofía Ímber que, faltando un detalle, además donó toda su especializada biblioteca -  recientemente -  a una universidad venezolana.  Reconocimiento en vida de una servidora insoslayable en la historia contemporánea del periodismo y el arte de este país que ayudó también a construir.
Suele ocurrir, disfrutamos la faena  jugando con las piezas exhibidas gracias a la fotografía portátil que nos pone en solfa con las redes sociales. Distintos ángulos para la pupila que, inexperta, dice descubrir colores, trazos, luces y significaciones, en este divertimento que alivia un poco la pesada rutina que nos agobia en la tarea de sobrevivir a las penurias ahora extendidas por Nicolás.
A la cada vez más inmensa burocracia cultural de pequeñas o gruesas puntadas clientelares, se le hizo tarde para convertirse en alternativa. Ésta, sencillamente, la dibujan iniciativas como las de la FIA y el ejercicio de la libertad creadora.
@LuisBarraganJ

altAsistimos ayer a la inauguración de la FIA 2014 y, como siempre, espléndidamente organizada por Nicomedes Febres y todo el equipo. Cordial, ordenado, interesante y variado encuentro

 
Cristobal Mendoza trae a TecnoFIA una propuesta de código cinético
Escrito por Iván R. Méndez | X: @ivanxcaracas
Jueves, 25 de Septiembre de 2014 18:47

alt“Notional field” ("campo nocional") es la obra digital, aural e interactiva que entregan el computista y artista venezolano Cristobal Mendoza (y su esposa Annica Cuppetelli)  en #TecnoFia .

 
La señora Magdalena
Escrito por Juan Guerrero | X: @camilodeasis
Jueves, 25 de Septiembre de 2014 10:48

Lecturas de papel
La señora Magdalena (*)
Nunca olvidaré la primera vez que vi su rostro. Pasaron muchos años antes que ella se lo descubriera. Antes, y a causa de la muerte de su marido, la señora Magdalena juró que jamás se quitaría el luto.
Ella siempre vestía de riguroso negro. Un vestido de medio paso que terminaba casi a ras del suelo, que apenas mostraba sus pesados y macizos zapatos negros. Y cuando yo alzaba la mirada de niño asustadizo, le veía esos guantes brillantes de cuero negro ceñidos a sus manos donde resaltaban las costuras de un fino hilo negro, que recubría los bordes y dejaban esa silueta de extraños dedos ocultos y misteriosos.
Nunca me atreví a mirarla de frente. Además, ella siempre llevaba el rostro cubierto con un fino tul donde apenas se mostraban unos huequitos que dejaban filtrar la luz del centro de sus ojos.
Encima de su cabeza reposaba un pequeño sombrero negro, que ocultaba su cabello recogido del mismo color. Todo en ella era negro, hasta la sombra que reflejaba cuando se despedía y mientras caminaba hasta la salida de la casa, y yo miraba ese ser que se hacía inmenso cuando el sol la iba reflejando mientras se alejaba caminando en las tardes maracaiberas
Me atormentaba escucharle. Su voz era cortante, seca y de expresión sentenciosa. Siempre me hablaba a través de mi madre. –Carmen, mientras me miraba a través de ese trapito negro. –Ese niño está demasiado flaco. –Deberías hacerlo ver con el médico para que le pongan unas ampolletas de aceite de hígado de bacalao. –No ves que es asmático,  ripostaba mi madre, como intuyendo mi parálisis total ante esa voz y su discurso tan intimidante.
–Deberías darle fororo y además, el majarete es de lo más alimenticio para que engorde.
Eso bastaba para que en la tarde ya tuviera el pecho trancado y saliendo ese pitico de flauta que era alarma familiar.
Cierta vez y mientras estaba en la casa de la señora Leongina, la mamá de Marlon, mi amigo de travesuras, nos fuimos a la cocina y de repente nos encontramos de frente con la señora Magdalena, tía de mi amigo. Ella estaba por terminar de hacer su famoso majarete. A un lado estaba la hermana de Marlon, Aura. Ella insistía para que su tía la dejara probar el manjar. –Está caliente y tienes que esperar a que se enfríe, sentenció la tía. –Pero yo quiero comer. –Ah! Va a seguir con la malcriadez.
Entonces la tía sacó el majarete del horno y lo colocó encima de la mesa. Apenas si lo dejó reposar. Tomó a la sobrina por los hombros y acto seguido le dijo: -Usted quiere majarete, pues acá está y se lo va a comer todo. Le hizo abrir la boca y le introdujo la cuchara una y otra vez con el dulce aún caliente.
Marlon y yo nos deslizamos subrepticiamente por el corredor y sin que se diera cuenta, fuimos a dar directo al patio. Los lloriqueos y arcadas de vómitos se escuchaban por toda la casa mientras la pobre niña lloraba y suplicaba. Pero la tía seguía metiéndole por la boca su famoso majarete.
Era ella la señora y tía Magdalena. Mujer absolutamente rígida, de paso firme y redoblado al caminar. Nunca supimos de un quejido ni de flaquezas. Todo en ella era severidad, templanza y orden.
Años después mi madre me llevó una noche a casa de la señora Magdalena. La casa era de esas coloniales y que tenían un zaguán y techo alto cruzado con maderos y caña brava, absolutamente pulidos. Parecían soles de tanto brillo. No me di cuenta cuando mi madre desapareció.
Del fondo de una de las habitaciones se escuchaban voces. Los diálogos eran entrecortados. Después se transformaron en llantos y pequeños quejidos. Mientras me acercaba podía ir reconociendo esas voces. Miré por la puerta entreabierta y la vi. Vi esa señora acostada sobre unas sábanas blanquísimas. No la reconocí. Tenía el rostro descubierto y también las manos. Mi madre volteó y me miró. Me dijo que pasara. –Salude a la señora Magdalena, Juancho.
Ella sonrió y con una voz más bien quebradiza me saludó. Finalmente pude ver sus ojos. Los tenía como adormecidos. Pero esa luz aún conservaba mucho de aquellos tiempos.
Me sorprendió en ella su voz y verla tan indefensa. Casi paralizada y sin fuerzas para moverse. Mi madre le pasaba la mano por la cabeza y entonces vi su cabellera negrísima y abrillantada, como pequeñas luces que se descubrían mientras la mano de mi madre se deslizaba por ese largo camino ondulado.
Esta era ella, la severa, la tan rígida y tan mandona. Ya al borde de la muerte. Convertida en puro esqueleto y mirada suplicante. Me saludó mientras alargaba su mano y vi esas venas sobresaliendo de entre sus dedos largos y de garfios. No dije nada. Ella dejó caer su mano y cerró los ojos mientras corrían lágrimas por sus mejillas.
Mi madre entonces me hizo una seña y salimos del cuarto. La señora Magdalena quedó sola en esa amplia y aséptica habitación. Afuera todo era puro llanto, abrazos y quejidos. Esa noche, por primera vez, no tuve asma.
(*) Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla / @camilodeasis

altNunca olvidaré la primera vez que vi su rostro. Pasaron muchos años antes que ella se lo descubriera. Antes, y a causa de la muerte de su marido, la señora Magdalena juró que jamás se quitaría el luto.

 
La corbata de Chelías
Escrito por Juan Guerrero | X: @camilodeasis
Domingo, 21 de Septiembre de 2014 10:43

Lecturas de papel
La corbata de Chelías
Juan  Guerrero (*)
A mediados de los años ‘90s. siendo director de cultura de la Universidad de Guayana, formé parte, junto con otros directores de cultura de las universidades venezolanas, del comité para realizar un homenaje al cantautor margariteño Chelías Villarroel (Los Millanes, 1924).
Mi amiga Elizabeth, quien laboraba en la dirección de cultura de la Universidad de Oriente, me cuenta una anécdota que vivió con el decano de los galeronistas venezolanos y Patrimonio cultural de Nueva Esparta. Para esa ocasión, la universidad quiso hacerle una atención al poeta. Le ofrecieron comprarle un traje entero y él aceptó. También camisa blanca y lustrosos zapatos negros como lo pidió. –Maestro, siguió indicando mi amiga mientras caminaban por el centro de Porlamar. –Qué más desea que le obsequiemos para el acto. –Bueno, mija. Yo quisiera una corbata. –Pues claro, maestro. No faltaba más. –Sí, pero que sea una corbata académica, ripostó el decimista. –Cómo es eso, don Chelías. -Bueno, mira. Yo siempre he querido ponerme una corbata académica. Una de esas que son de un solo color, oscuro, brillante y decente. –Ah!, claro, claro. Y entonces Chelías se apareció en el auditorio con su flamante corbata formal y académica, como le gustaba.
Recuerdo que en ese acto estaban sus otros amigos, galeronistas y decimistas, como Francisco Mata, y los miembros de la agrupación creada por Chelías, Madreperla.
Menciono al juglar de los dioses don José Elías Villarroel o Chelías, como se le conoce, porque ha sido él quien rescató y renovó el género musical del “punto del navegante” o puntillanto, canto que es parte de la esencia del ser margariteño y del oriente venezolano.
Si bien los otros géneros musicales, como la jota margariteña, la malagueña, son un tanto lentos, tristes y melancólicos, o el punto cruzao que es un tanto más rápido en su base rítmica, el puntillanto es, desde nuestra óptica, un quejío que nace del alma y en voz de Chelías se convierte en lamento por los hijos muertos, por su desolada infancia y por su melancólica mirada hacia el fondo de la mar, mar bravía que le ha inspirado tan extraordinarios poemas, como en su Tragedia marina, donde la recurrencia a expresiones del verso antiguo se expresan en una estructura métrica (décima espinela) acompañados de mandolina, cuatro y guitarra.
Zapatero en su juventud y después pescador en extensas campañas por el mar Caribe, su poesía se nutre de esos paisajes donde se entrelazan vivencias en estrofas de una métrica que se hace flexible en sus improvisaciones, como en los cantos de galerón en la Cruz de Mayo.
El puntillanto es un canto hondo, espiritual, que expresa la experiencia de labores, bien sea en la mar como en los campos donde se trabaja la tierra.
Si bien Chelías Villaroroel es ampliamente conocido como cantautor de décimas y como galeronista en las fiestas de Cruz de Mayo, debemos indicar que ha sido además, un investigador de las tradiciones neoespartanas y sobre ello ha publicado sus estudios en La poesía y el cantar margariteño, libro donde analiza la décima margariteña y expone sus impresiones sobre la libertad que posee la décima insular (con 7 y hasta 9 sílabas) que no es necesariamente una décima Espinela.
Y esto es importante porque nos habla de un tipo de versificación que constantemente se está renovando. En la isla de Margarita, más que en otros sitios de Venezuela y el resto de la cuenca del Caribe, donde se sigue la tradición decimista, los galeronistas improvisan y se salen de la métrica convencional.
Prueba de ello es la característica que siempre ha tenido Chelías cuando interviene en las fiestas de la Cruz, declamando sin nada escrito. Pura improvisación y sentido innato de una métrica que en su cuadratura, le permite ser flexible para introducir cambios y actualizar sus cantos.
Tal vez su capacidad para renovar la décima y sobre todo, para rescatar el puntillanto y actualizarlo, sea la temprana incursión en la poesía. Compuso sus primeros poemas cuando apenas tenía entre 12-14 años. Y después, pasó enclaustrado cerca de 5 años en una choza, alumbrado con una vela, meditando sobre el arte de la décima.
Lo que atrae en la poesía y cantos de Chelías Villarroel no es tanto los temas cercanos a la cotidiana vida, sino el uso de términos clásicos y su portentosa y angelical voz. Una voz que es quietud y celebración de plenitud de vida. Una gioia o bienandanza, júbilo por existir.
Para quienes deseen escuchar a este juglar de los dioses, sugiero este enlace: http://oyemimusica.blogspot.com/2012/07/chelias-villaroel-22-exitos-originales.htm
(*) Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla  /  @camilodeasis
altA mediados de los años ‘90s. siendo director de cultura de la Universidad de Guayana, formé parte, junto con otros directores de cultura de las universidades venezolanas, del comité para realizar
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



Banner
opiniónynoticias.com