Impresiones de madera
Escrito por Labajim
Sábado, 13 de Diciembre de 2014 07:03
IMPRESIONES EN MADERA
Labajim
“Magic in the Moonlight” de Woody Allen (2014): Indispensable, no debemos predisponernos para verla. No toda es una gran obra a la que debemos – resignados – asistir para descifrar, en lugar de disfrutar. Después vendrán las reflexiones.
La primera constatación: hay una anécdota. No siempre ocurre en el cine actual, pues se quiere tratar de todo y resulta que la película no trata de nada. Acá hay una historia, clara y definida. Eso es todo un mérito. Una señorita que está a punto de capturar un marido millonario, se hace pasar por médium y el prestigioso mago, el que convoca a toda la prensa con un chasquido de los dedos, pretende desenmascararla cayendo en la trampa del viejo resentimiento de un condiscípulo de la escuela precursora de Harry Poter.
Segunda constatación: la película no se entiende sin la música que la trenza toda, continua y casi radialmente. Pareciera trasladarnos a la escena de un salón familiar, alrededor del enorme aparato radial, donde alguien echa un cuento y todos debemos imaginarlo. Esta vez, convencionalmente, lo hace Allen. Y no se mete por los recovecos psicológicos, las disquisiciones existenciales ni simbolización extrema que ha pretendido a Freud en cada milímetro del distraído discurrir. Lo más lejos a lo que llega, ahora, es el conflicto entre la racionalidad y la fe, la razón y la creencia, el mundo terrenal y el que no lo es. Un mago que ha labrado su prestigio en los mejores teatros europeos que parecen no sospechar de la otra guerra mundial pendiente, cita a Nietzsche y logra que la médium sepa de él a lo Reader's Digest. Además, tiene el mago tanto control de sí que, mediando una inoportuna e increíble siesta, con modales victorianos, no experimenta ningún mal pensamiento cuando miran a los astros en un observatorio de pueblo: ni los formales y el frío, pues, que cantase Mario Benedetti.
Tercera y última constatación: excelente producción. Frivolidad aparte, nos hace pensar aquél mundo en el que reinaba la madera para cualquier artefacto. Luego, la movilidad de los muebles, por citar un caso, era escasa. Demasiado peso. No como ahora, donde el aluminio y el plásticos resuelven un simple sofá que puede desplazarse cómodamente por toda la casa. Siempre nos llamó la atención aquellas grandes sillas que había en la Biblioteca Rojas Astudillos, en su vieja sede de Gradillas. En una de sus obras, Salvador Garmedia nos transmite el ambiente ocre del mobiliario de madera. E, incluso, hace poco, en la Iglesia de San Francisco ayudamos a cargar, devolviéndolo a su lugar permanente, una enorme pieza de San Ignacio de Loyola que supusimos más ligera, pero cargarla o empujarla fue algo casi inaudito por la solidez de la madera que probablemente vino desde un barco colonial.
Puede verse, sin pretensiones. Y concluir que, a lo mejor, Allen sacó una nevera fiada de Ingeve y necesita pagarla por los próximos meses.
MITM_poster_RS.jpg “Magic in the Moonlight” de Woody Allen (2014): Indispensable, no debemos predisponernos para verla. No toda es una gran obra a la que debemos |
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El Reventón III
Escrito por Ing. Rafael Diaz Casanova
Viernes, 21 de Noviembre de 2014 03:30
Apreciados amigos:
Muy tarde el miércoles, les copio el artículo que escribí esta mañana y lo estaba revisando y corrigiendo.
Espero les parezca adecuado para publicarlo el viernes a primera hora.
Reciban nuestro agradecimiento y un gran abrazo,
Rafael
El Reventón III
Rafael Díaz Casanova
Guillermo Villegas Blanco, en 1940, fundó Bolívar Films. La Segunda Guerra Mundial era la rectora de las actividades del mundo. Eran tiempos difíciles, Venezuela no se escapaba de esa realidad, más había gente que soñaba en un país mejor. Muy pronto, en 1942 se incorpora a su empresa Tito Oteyza, nuestro querido e inolvidable amigo. Otro soñador… y realizador.
Durante todos estos años transcurridos trabajaron muy duro y entre otras actividades, que incluyeron la producción de “La balandra Isabel llegó esta tarde”, la película que ganó en 1951 el Primer Premio del Festival de Cannes, produjeron desde 1946 el noticiario que se presentó semanalmente en los cines de la república.
Llegan los años en los que se van incorporando a la empresa las nuevas generaciones. Así, en los setenta u ochenta, Carlos Oteyza, después de estudiar mucho en Francia los vericuetos de la cinematografía, se dedica a pensar ¿que se podía hacer con aquella enorme cantidad de rollos de película que constituían el archivo de la empresa?. Así, con todo ese material que llenaba muchos espacios, se comienza una etapa de producción de documentales que van formando la memoria cinematográfica de Venezuela. Ya existen cerca de cuarenta.
Con ese espíritu y mucho trabajo de gente inteligente surge, hace unos diez años, la idea de comenzar a armar el testimonio de la historia del petróleo en la vida de Venezuela. En 2008 se publica la primera producción, El Reventón, estupendo video de 54 minutos que nos describe los primeros sesenta años (1883-1943) de cuanto sucedió en la incipiente industria. Al año siguiente se entrega al público El Reventón II, video de 56 minutos que nos describe el lapso entre 1944 y 1976, veintidós años en los que la industria fue totalmente dirigida por las empresas petroleras internacionales y nuestros gobernantes se concentraron en lograr para nuestro país las mejores condiciones de dicha operación.
Anoche, (escribimos a las cinco de la mañana del miércoles), gracias a la amabilidad de la directiva de la empresa productora, asistimos a la presentación de la tercera parte de esta historia. El Centro Cultural Chacao fue estupendo escenario para el evento.
El Reventón III es un video que en 52 minutos cubre el lapso de veintitrés años que se suceden entre 1976, año de la nacionalización petrolera y 1999. Tiempos en los que la industria fue manejada por el talento y el trabajo de los venezolanos que tuvieron como norte y lograron colocar a nuestra industria y sus empresas entre las mejores del mundo.
La producción del video es impecable. En ella se mezclan las distintas técnicas que tienen a su disposición quienes saben de esas cosas y con un tono de quienes se saben escritores de la historia verdadera y con la moderación necesaria en el tratamiento de los eventos, nos describe, en una apretada sucesión de escenas y magnífica narración, todo cuanto hemos vivido los venezolanos con la administración directa de nuestro recurso fundamental. No vacilamos en recomendar que vean este trabajo con el ánimo al que nos invitó Rodolfo Izaguirre en su presentación. Dijo el crítico cinematográfico, entre otras inteligentes aseveraciones, que “tenemos que dejar de vivir del petróleo para aprender a vivir con el petróleo”.
Cuatro empresas que hoy desarrollan sus actividades alrededor de la industria, venezolanas e internacionales, patrocinaron la elaboración del trabajo.
La capacidad de convocatoria de Cine Archivo Bolívar Films y sus directores nos permitieron compartir con un público que colmó el espacio y disfrutó del maravilloso trabajo.
Intuimos que, cuando las condiciones lo permitan, verá la luz El Reventón IV que narrará lo sucedido en los comienzos del siglo XXI, cuando se ha estatizado la industria y los objetivos son diferentes, como también sus operaciones y resultados.
Asistimos a la presentación de un trabajo realizado por las nuevas generaciones que están empeñadas, como sus precursores, en una Venezuela mejor, y digna de quienes así la soñaron. Gracias!
Caracas, noviembre 19 de 2014.
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@rafael862 Guillermo Villegas Blanco, en 1940, fundó Bolívar Films. La Segunda Guerra Mundial era la rectora de las actividades del mundo. |
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Ednodio Quintero te reta a conocer a Tanizaki y Akutagawa
Escrito por Iván R. Méndez | X: @ivanxcaracas
Jueves, 13 de Noviembre de 2014 11:16
El narrador trujillano entrega dos mapas imprescindibles para quién busque adentrarse en esos universos de belleza y tragedia conformados por la obra y vida de Junichiro Tanizaki y Ryunosuke Akutagawa. |
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Civiles
Escrito por Ing. Rafael Diaz Casanova
Viernes, 07 de Noviembre de 2014 03:28
Apreciados amigos:
Como todos los miércoles, les copio el artículo que termino de redactar, revisar y corregir.
Espero les parezca adecuado para su publicación el próximo viernes a primera hora.
Reciban nuestra expresión de agradecimiento y un gran abrazo,
Rafael
Civiles
Rafael Díaz Casanova
Con el sencillo título que hemos tomado para estas líneas hemos terminado de leer un libro importante. Su autor, nuestro apreciado tocayo Arráiz Lucca, quien ha atraído nuestra atención en innumerables ocasiones. Cada una más fascinante que las precedentes.
Todavía está presente el olor de la tinta en el ejemplar que estamos terminando de leer. Rafael es un académico de la mayor importancia. Lidera un movimiento muy valioso dentro de la docta institución a la que pertenece, acompañado por otras destacadas figuras de la intelectualidad venezolana, que tratan y logran poner en el lenguaje apropiado y en trabajos de aparente poca profundidad, piezas que dan a conocer la historia del país comprensibles para casi todos sus lectores. Todo ello sin menoscabo de la verdad histórica.
En esta ocasión nos presenta biografías breves o más bien, apretadas semblanzas de diecinueve eminentes venezolanos que sembraron sus actividades con base a sus inteligencias, a sus acciones ciudadanas y la labor de sus plumas y sus instrumentos de trabajo para la construcción de Venezuela y con un gran componente, sus mentes.
Creo que el tocayo escogió el orden cronológico para ubicar las biografías de Juan Germán Roscio, José Cortés de Madariaga, Andrés Bello, José María Vargas, Arístides Rojas, Martín Tovar y Tovar, Lisandro Alvarado, José Gil Fortoul, Ricardo Zuloaga, Rómulo Gallegos, Armando Reverón, Carlos Raúl Villanueva, Mariano Picón Salas, Antonio Arráiz, Raúl Leoni, Arturo Uslar Pietri, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez. Todo un catálogo de actividades y de notabilidades.
Ya, la simple presentación del elenco, nos obliga a estudiar más la civilidad de Venezuela. La lectura del libro nos incorpora una pléyade de inquietudes y la seguridad de que el autor tiene ya en producción otro libro de densidad equivalente.
En nuestro país, por razones absoluta y lamentablemente comprensibles, se ha sobrevalorado las acciones de hombres de guerra y se ha subestimado los aportes y actuaciones de hombres de pluma, de artistas, de profesionales y mientras más lo pensamos, llegamos a la absoluta conclusión de que tenemos talento y acciones de primera categoría en las ciencias y en las artes.
Si se nos obligara a mencionar un hecho estupendo en la lectura de la obra, tenemos que recurrir a las tres biografías finales de los presidentes Betancourt, Caldera y Pérez. Allí encontramos, entre otras cosas, el análisis de eventos que hemos vivido en toda su extensión y el tratamiento que Arráiz les da, no merece otro calificativo distinto al de maravilloso.
Sin duda que el tocayo es un maestro en el arte de la narración amena y condensada de eventos fundamentales de la historia y de quienes la han construido.
Quisiéramos resaltar un hecho relacionado con los hombres que han ocupado la presidencia de la nación. Solo Rómulo Betancourt promovió y sus herederos se ocupan de que funcione una institución donde se pueda estudiar y analizar la obra del presidente. No podemos aceptar que las acciones y la significación de las obras de los presidentes venezolanos se tengan que estudiar y analizar mediante el armado de complejos rompecabezas cuyas piezas se encuentran dispersas. Sea momento propicio para valorar la labor que inició Ramón J. Velázquez desde la Secretaría de la Presidencia de Rómulo Betancourt en el primer quinquenio de los cuarenta años de democracia, cuando, entre otras estupendas acciones, comenzó la clasificación y publicación del Archivo de Miraflores. Labor que imaginamos suspendida.
Ya, en su texto, Rafael nos anuncia su intención de trabajar, obra que estamos seguros tiene adelantada, una biografía formal del Presidente Caldera. La esperamos con avidez.
Venezuela no puede ser la obra de un solo sector de su población, se requiere el concurso de todos los mejores hombre y mujeres que entregan sus vidas y pasiones a la investigación, al desarrollo de las ciencias, de las artes y a la construcción de empresas que les hagan la vida más placentera a todos los venezolanos.
Celebramos esta publicación y hacemos votos porque nuestro amigo continúe su labor, dilatada y productiva, para el goce e ilustración de Venezuela.
Caracas, noviembre 5 de 2014.
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@rafael862 Con el sencillo título que hemos tomado para estas líneas hemos terminado de leer un libro importante. Su autor, nuestro apreciado tocayo Arráiz Lucca, |
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