| El palo a pique de René |
| Escrito por Juan Guerrero | X: @camilodeasis |
| Domingo, 07 de Septiembre de 2014 18:39 |
|
Lecturas de papel
El palo a pique de René
Juan Guerrero (*)
En Ciudad Bolívar, la otrora Angostura realista y monárquica, el palo a pique o paloapique, es una comida que tiene larga tradición en la gastronomía guayanesa. Posiblemente fue traída a esas tierras acuosas y telúricas desde los llanos centrales venezolanos.
Y quién sabe si en la expedición que organizó el capitán barinés Miguel de Ochogavia junto con fray Jacinto de Carvajal, hacia 1647, más de un soldado-poeta incluyó en su dieta ese estupendo plato gastronómico.
Cierto que el recio capitán y el polifacético fraile cantaron, declamaron y escucharon música mientras comían y buscaban la desembocadura del río Apure. Lo lograron y más que eso, por el río Orinoco fueron a parar hasta Angostura donde pernoctaron, y más de un soldado inició su propia aventura y fundó familia y tradición poética.
Lo cierto es que en Ciudad Bolívar existió un poeta quien además de cultivar la versificación y el ritmo del ars poético, sabía mucho del arte culinario y de la gastronomía guayanesa.
Una de las últimas veces que nos vimos fue en su amplia y acogedora residencia. En la intimidad de su hogar René Silva Idrogo (Ciudad Bolívar, 1935-2012) nos mostró su otra faceta. Junto con los escritores Carlos Yusti, Blas Oronoz y Nestor Rojas, nuestro amigo se dedicó a juntar ingredientes, mezclar caldos, y entre esos hervores de exquisitos olores, cual antiguo alquimista de extraños conjuros y ritos, nos iba explicando la manera como cocinaba su propio paloapique.
Pero a la vez que mostraba su saber y sabor sobre este histórico manjar, también iba comentando su otra pasión, la poesía. Y es que la poética de Silva Idrogo mantiene en su cadencia, tanto el saber de la cultura guayanesa, como el sabor que a través de sus imágenes, transmite en su densa obra literaria.
Existe en su estructura poética una gustosa versificación donde se siente la densidad de una escritura que se nutre de un entorno que es acuoso, luminoso y que constantemente fluye, y es río dulcísimo que en su humedad colma el cuerpo poético en toda su obra.
Por ello la palabra poética en Idrogo es en esencia sensualidad y erotismo (vida), centrada en una moralidad donde habitan (moran) presencias femeninas que constantemente marcan la amorosidad en su temática.
En la poesía de René Silva Idrogo la palabra poética es esplendor de creciente lucidez. El asombro no es tanto por lo grandioso ni por la desmesura, sino por aquello que es sencillez y que habita en la cotidianidad de nuestras vidas. De su último libro, De rías, (2004), mencionamos: “Hay árboles que lloran con desidia / su ración de hojas secas / Que gimen con la savia / de los aires candentes / Engullen la tristeza / jugando con el sol / un ajedrez de sombras / Reptan por la piel / de bruscas cicatrices / Los he visto en las noches / sentados en coloquios / abriéndose de angustia / en los pechos vacíos / Los he visto en vitrales / vibrando en pirotecnia / de ruda sinfonía / Los he visto en sudarios / de lágrimas infames / conspirando paisajes / temblorosos y solos / los he visto.”
Su obra literaria la componen, La Tea encendida (novela), Flash y la memoria de la ciudad (testimonio), Las pirañas del cielo, Retazos, En el nombre de Hipócrates, El CDN y la disolución, entre otros.
René Silva Idrogo fue, además de poeta y ensayista, médico y político. Ejerció la administración como gobernador del estado Bolívar. En su actuación pública siempre fue fiel a su pensamiento crítico frente al Poder. Esto causó enemistades y alejamientos con el liderazgo político del partido donde militó. Sin embargo, aunque se alejó de la actividad partidista jamás abandonó su oficio como hacedor de la poesía.
Siempre regresaba a su fuente primigenia, el río y su inmenso caudal. Esa presencia que es obligado comentario entre quienes viven en la antigua Angostura. Porque el río lo es todo en las culturas orinoquenses. Es abundancia y encantamiento. Es vida y eternidad. Sombra y tiempo que se alarga mientras fluye esa esencia dulce que moja en su delta al mar oceáno.
“Sangran las manos / Sin navegar el odio / mientras sus propias carcomidas venas / escapan / y el hombre / no mitiga un átomo siquiera / de su oceánica / soledad.”
(*)
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
/ @camilodeasis
Posiblemente fue traída a esas tierras acuosas y telúricas desde los llanos centrales venezolanos. Y quién sabe si en la expedición que organizó el capitán barinés Miguel de Ochogavia junto con fray Jacinto de Carvajal, hacia 1647, más de un soldado-poeta incluyó en su dieta ese estupendo plato gastronómico. Cierto que el recio capitán y el polifacético fraile cantaron, declamaron y escucharon música mientras comían y buscaban la desembocadura del río Apure. Lo lograron y más que eso, por el río Orinoco fueron a parar hasta Angostura donde pernoctaron, y más de un soldado inició su propia aventura y fundó familia y tradición poética. Lo cierto es que en Ciudad Bolívar existió un poeta quien además de cultivar la versificación y el ritmo del ars poético, sabía mucho del arte culinario y de la gastronomía guayanesa. Una de las últimas veces que nos vimos fue en su amplia y acogedora residencia. En la intimidad de su hogar René Silva Idrogo (Ciudad Bolívar, 1935-2012) nos mostró su otra faceta. Junto con los escritores Carlos Yusti, Blas Oronoz y Nestor Rojas, nuestro amigo se dedicó a juntar ingredientes, mezclar caldos, y entre esos hervores de exquisitos olores, cual antiguo alquimista de extraños conjuros y ritos, nos iba explicando la manera como cocinaba su propio paloapique. Pero a la vez que mostraba su saber y sabor sobre este histórico manjar, también iba comentando su otra pasión, la poesía. Y es que la poética de Silva Idrogo mantiene en su cadencia, tanto el saber de la cultura guayanesa, como el sabor que a través de sus imágenes, transmite en su densa obra literaria. Existe en su estructura poética una gustosa versificación donde se siente la densidad de una escritura que se nutre de un entorno que es acuoso, luminoso y que constantemente fluye, y es río dulcísimo que en su humedad colma el cuerpo poético en toda su obra. Por ello la palabra poética en Idrogo es en esencia sensualidad y erotismo (vida), centrada en una moralidad donde habitan (moran) presencias femeninas que constantemente marcan la amorosidad en su temática. En la poesía de René Silva Idrogo la palabra poética es esplendor de creciente lucidez. El asombro no es tanto por lo grandioso ni por la desmesura, sino por aquello que es sencillez y que habita en la cotidianidad de nuestras vidas. De su último libro, De rías, (2004), mencionamos: “Hay árboles que lloran con desidia / su ración de hojas secas / Que gimen con la savia / de los aires candentes / Engullen la tristeza / jugando con el sol / un ajedrez de sombras / Reptan por la piel / de bruscas cicatrices / Los he visto en las noches / sentados en coloquios / abriéndose de angustia / en los pechos vacíos / Los he visto en vitrales / vibrando en pirotecnia / de ruda sinfonía / Los he visto en sudarios / de lágrimas infames / conspirando paisajes / temblorosos y solos / los he visto.” Su obra literaria la componen, La Tea encendida (novela), Flash y la memoria de la ciudad (testimonio), Las pirañas del cielo, Retazos, En el nombre de Hipócrates, El CDN y la disolución, entre otros. René Silva Idrogo fue, además de poeta y ensayista, médico y político. Ejerció la administración como gobernador del estado Bolívar. En su actuación pública siempre fue fiel a su pensamiento crítico frente al Poder. Esto causó enemistades y alejamientos con el liderazgo político del partido donde militó. Sin embargo, aunque se alejó de la actividad partidista jamás abandonó su oficio como hacedor de la poesía. Siempre regresaba a su fuente primigenia, el río y su inmenso caudal. Esa presencia que es obligado comentario entre quienes viven en la antigua Angostura. Porque el río lo es todo en las culturas orinoquenses. Es abundancia y encantamiento. Es vida y eternidad. Sombra y tiempo que se alarga mientras fluye esa esencia dulce que moja en su delta al mar oceáno. “Sangran las manos / Sin navegar el odio / mientras sus propias carcomidas venas / escapan / y el hombre / no mitiga un átomo siquiera / de su oceánica / soledad.” (*) Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla / @camilodeasis
|
La tecnología en las apps de transporte frena la conducción temeraria y las quejas en América LatinaEl uso de herramientas antifraude, el monitoreo del estilo de conducción por GPS y el enmascaramiento de números telefónicos han permitido reducir en un 24% |
El fenómeno del “farmear aura”: cuando la popularidad efímera expone los datosLa búsqueda de popularidad en redes sociales mediante gestos, bailes o bromas, tendencia conocida en el ámbito juvenil como “farmear aura”, está dejando al descubierto información sensible de menores ... |
Vnet inaugura centro de atención directa en San Agustín y genera empleo localLa empresa de telecomunicaciones Vnet inauguró su primer centro de atención presencial en la parroquia San Agustín. |
Movilnet extiende gratuidad de TVGO de ThundernetMovilnet extendió hasta el 30 de septiembre su alianza estratégica con Thundernet TVGO, permitiendo a sus clientes acceder de forma gratuita |
Fundación Andrés Bello desplegará mega jornada odontológica gratuita en La GuairaCon el firme compromiso de apoyar a las comunidades y responder a las necesidades de salud de las poblaciones más vulnerables, |
El Alzheimer: una enfermedad que no olvida la vidaEl profesor Claudio Briceño reflexiona sobre un susto médico con su madre con Alzheimer que reavivó fugazmente su memoria profesional, recordando que quienes pierden sus recuerdos no desaparecen, sino... |
La conquista del Oeste nunca ha terminado (IV)En este artículo, el historiador Carlos Balladares examina cómo el «mito de la frontera» y el «Destino Manifiesto» impulsaron el expansionismo de los colonos británicos hacia el oeste norteamericano. ... |
Venezuela: Un país del siglo XIXLa patética crisis en el área de los servicios públicos e infraestructura que atraviesa Venezuela, muestra una nación que está quedando marginada de la modernidad. |
El acuerdo petroleroCausado por el 3 de enero y casado por la Ley de Hidrocarburos del 29 de mismo mes, la Asamblea Nacional acaba de “apoyar” en minutos el acuerdo petrolero “más grande de la historia” en opinión del P... |
La verdadera pelea del sigloDos mundos se enfrentaban en la más apasionante batalla de los ensogados. |
Siganos en