Mérida un museo a cielo abierto: recorrido patrimonial
Escrito por Delsy Mora | @delsynn   
Sábado, 06 de Junio de 2026 00:00

altA través de un recorrido guiado por el profesor Bernardo Moncada, se redescubre el valioso eclecticismo arquitectónico e histórico del casco central de Mérida.


Nadie ama a su patria porque sea grande,

sino porque es la suya.

Séneca

                                                                                                                              

Las ciudades no están hechas solo de concreto, asfalto y prisa, están construidas de tiempos, de silencios y relatos. Pero basta caminar por sus calles.Mirar hacia arriba como solo lo saben hacer  los arquitectos para entender que el espacio que habitamos está vivo.

Los recorridos patrimoniales surgen, como un ejercicio de resistencia contra el olvido; una invitación a mirar donde antes solo veíamos, a escuchar el eco de nuestros antepasados y a entender que la identidad de un pueblo se resguarda en pasos de quienes hoy redescubren, reparan y restauran la propia historia.

Un recorrido patrimonial es una práctica cultural, no se limita a mostrar monumentos, es una mediación cultural que activa la memoria colectiva y promueve la apropiación social. A diferencia de la lectura de un libro, el recorrido exige habitar el espacio. Se aprende a través de la vista, el oído, el tacto y la atmósfera del lugar.Conecta lo tangible con el patrimonio intangible y finalmente pasamos de ser ciudadanos espectadores a custodios de nuestra herencia cultural.

El profesor y ex decano de la facultad de arquitectura de la Universidad de los Andes, Bernardo Moncada (Patrimonio Viviente), ofrece un paseo guiado por el casco de la ciudad de Mérida; dirigido a estudiantes, turistas, visitantes y público en general. Su sapiencia la enfoca en mostrar las líneas arquitectónicas de la ciudad, la personalidad tradicional y neoclásica, de sus rasgos coloniales, barrocos y de su presencia conservadora y modernista.    

El profesor Moncada es un reconocido promotor del patrimonio cultural de Mérida y difusión del valor histórico-arquitectónico de la ciudad; promueve no solamente un paseo histórico-cultural sino el sentido de pertenencia y apreciación cultural de una ”ciudad de los caballeros” con estilos y movimientos que se encuentran en armonía. Un eclecticismo con más de 468 años de historia. 

El recorrido inicia frente al monumento de las Heroínas, obra del escultor Manuel de la Fuente. Este símbolo merideño de patriotismo, identidad y resistencia, rinde tributo a Anastacia, Maria Simona, María Isabel, María del Rosario y María Ignacia. Desde este punto, que sirve de encuentro y antesala, frente al Sistema Teleférico Mukumbarí se comienza a trazar la ruta patrimonial. Luego en la intersección de la calle 24 con avenida Zerpa continúa la caminata hasta el Colegio San José (1927), que en palabras del profesor Moncada “pasó de estructura clerical a edificio gubernamental,( Banco Obrero) cedido en comodato a la Universidad de los Andes”. Hoy convertido en la escuela de música de la Facultad de Arte.

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En el paseo patrimonial subiendo hacia la Catedral, Moncada relata que en los años 40 llega a Mérida el prestigioso arquitecto  Manuel Mujica Millán, para ejecutar  el proyecto del Obispo José Acacio Chacón de ampliar y recuperar a la Catedral e igualmente, la Gobernación y el Edificio del Rectorado sede antigua del Seminario de San Buenaventura fundado por Fray Juan Ramos de Lora para convertirse luego en la Universidad de los Andes. Sus cuatro construcciones más emblemáticas se intervinieron para celebrar los 400 años de la ciudad.

En el Palacio de Gobierno, actualmente la gobernación y en el Rectorado, el guía explica cómo los trazados de Mujica Millán se funden con el concepto colonial. Luego nos dirigimos al Palacio Arzobispal, sede del Museo Arquidiocesano y la Basílica Menor  que ocupan una cuadra del casco histórico de la ciudad emeritense. Seis mil metros cuadrados de concreto con múltiples detalles como las cabezas de los dragones que sirven de drenaje a los torrenciales aguaceros, por el cuello y el cuerpo de ese detalle gótico fluye el agua o leyendas urbanas como las del clérigo Manuel Torrijos que a la medianoche siembra miedo con un  candil en la mano.

La Catedral Metropolitana con sus frisos clásicos, bizantinos y renacentistas de Marco León Marino, Iván Belsky y Mario Pietroniro deslumbran y llaman a la oración. La recuperación de nuestra Catedral avanza:”Se cayó el techo, tenía serios daños”, señala el profesor Moncada. “Gracias a un esfuerzo colectivo, cada piedra revisada, cada grieta atendida y cada detalle recuperado ha sido trabajo de manos y saberes", aseveró.

Ya en el interior de la Catedral,  “esos elementos son bizantinos”, nos señala nuestro guía experto. Y continúa: de Capilla primigenia a Iglesia de San José( 1785) construida con rasgos del templo de Santa Fe de Bogotá. De Obispado a un intento de réplica de la Catedral de Toledo, que nunca se culminó pues los hombres se fueron a la guerra y los planos se perdieron entre los escombros del terremoto de 1812, posteriormente es elevada a Basílica Menor Inmaculada Concepción por el Papa Juan Pablo II en 1991.

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Tiempo después, los trazos modernistas de Ivan Castellanos se plasmaron en obras como el Centro Cultural Tulio Febres Cordero, Corpoandes, Centro Profesional General Massini y la Torre de los Andes, y a su vez obras como el Aeropuerto Carnevali, el Teleférico Mukumbarí ,el terminal de pasajeros José Antonio Paredes, el Trolcable, Trolebús, el Mercado Principal, la red de hoteles y posadas, por último, el Centro de Convenciones Mucumbarila de Jesús Tenreiro, la Biblioteca Simón Bolívar de Claudio Corredor, la Autopista Rafael Caldera, los centros comerciales y los tres viaductos darán vigor a la ciudad, apoyada por el arribo de inmigrantes de España, Italia y Portugal.

Seguimos nuestro recorrido calles arriba y hacemos una parada en la calle 22, con avenida independencia y la referencia histórico-cultural es la casa del General Juan Antonio Paredes, ( prócer independentista y gobernador) elegante casona de adobe, calco y piedra que rememora la forma antigua de construcción hasta principios del siglo XIX con más de 346 años de construcción. El obispo Juan Hilario Bosset compra la casona y la convierte en el Palacio Diocesano( 1873) y después la adquiere el General Pedro Trejo y actualmente está dividida en la Casa Bosset y el Museo de Arte Colonial, con cinco salones, 400 piezas de alto valor artístico de los siglos XVII y XVIII.

Cuando cruzamos la calle y llegamos a la Iglesia el Carmén, en la Plazuela Colón que una vez fue la capilla del Colegio de la Compañía de los jesuitas en el siglo XVI, anteriormente visitada pero sin información histórica, fue la admiración total por su historia y por quienes allí permanecen en sus lápidas. En los ladrillos de ese templo está escrita la transición de una provincia a cabildo que se convirtió en estado federal.

Posse los sepulcros de figuras notables como Gregorio Rivera condenado a muerte, hoy invocado como un santo de las causas perdidas. Antonio Rodríguez, Presidente del Cabildo(1816), Caracciolo Parra y Olmedo( Rector ULA, 1819), Domingo Pena, primer montañista que escaló las cumbres andinas y Juan de Dios Picón, primer gobernador.

“Se puede hacer una segunda parte del recorrido que abarque la Plaza Milla y el monumento a la Columna”, señaló el profe Bernardo al final del recorrido  y dirigiéndose a la avenida 4 se despidió de quienes habíamos de acompañarlo en su recorrido patrimonial,pero antes nos contó una historia fascinante sobre la iglesia Corazón de Jesús, con rasgos renacentistas, antigua capilla del Hospital de la Caridad,(1891) hoy en día cerrada al público y que fue regentada por la madre Georgina Febres-Cordero Troconis.

La historia de la capilla y de la madre Georgina nos cautivó tanto que  al día siguiente nos ofrecimos como voluntarios para hacer limpieza y conocerla por dentro.El hecho que en sus instalaciones estén las huellas de Bolívar y la hermana Georgina, nos motivó a permanecer en ella toda una mañana, bajo el permiso logrado por el profe Moncada y la hermana encargada. La beatificación de la hermana Georgina y su labor fuera de serie, es motivo de orgullo para los merideños. Su obra forma parte junto con la estructura física del edificio del patrimonio histórico, cultural y espiritual de Mérida.

Caminar por Mérida, es entonces reescribir su historia. Su belleza no radica únicamente en la imponente Sierra Nevada, está viva en el legado de quienes la habitaron con devoción y calidez de su gente. Entender su presente es agradecer el trazo de aquellos hombres y mujeres que esculpieron la identidad de la ciudad.

Concluir un recorrido patrimonial de la mano de un catedrático como Bernardo Moncada es un lujo, es dar testimonio de una memoria colectiva. Es lo que hace Moncada al custodiar su legado, sus matices en una época donde no hay mucho sentido de identidad y el impacto de la era digital nos abruma.

Se hace necesario repensarnos desde nuestra propia experiencia e identidad cultural, desde nuestros procesos vividos y no desde una mirada foránea a la que estamos condicionados desde hace unos cuantos años.

Ojalá nuestra memoria se oriente siempre a la preservación de nuestro país con una cultura  con arraigo, a apropiarnos de nuestro entorno  pues como ya lo dijo el ilustre profesor José Manuel Briceno Monzillo, “no se puede amar lo que no se conoce, ni se puede defender lo que no se ama”, entendiendo que a través del conocimiento podremos generar una verdadera conciencia para la defensa y la preservación.

|*|: Fotografías Cortesía de Bernardo Moncada

 

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