| Del riesgo transicional |
| Escrito por Luis Barragán | X: @luisbarraganj |
| Lunes, 03 de Agosto de 2026 01:43 |
|
Cambios políticos hubo desde siempre en la historia de la humanidad y América Latina no escapó a esa tendencia, pero llegaron a multiplicarse las mudanzas aparentes, las reformas simuladas y las continuidades disfrazadas de novedad, haciendo indispensable estudiar con rigor la naturaleza, los procesos, los procedimientos y las condiciones que distinguen una verdadera transición de una simple sustitución de élites o de una prolongación del autoritarismo. Un problema de semejante magnitud reclamó una reflexión igualmente seria, desarrollada principalmente por la academia. En la década de los ochenta del siglo pasado, Guillermo O'Donnell, Philippe C. Schmitter y Laurence Whitehead contribuyeron decisivamente a sistematizar un campo de estudios que luego se enriqueció con numerosos especialistas, mientras en Venezuela destacados politólogos e historiadores empleaban y renovaban esas herramientas de análisis, sobresaliendo, a nuestro juicio, John Magdaleno como el más visible de los expertos contemporáneos, especialmente cuando el tema apenas encontraba eco en la opinión pública. Cultivados en otras disciplinas, inevitablemente nos aproximamos a esta materia con la cautela propia de todo aprendiz, aunque las responsabilidades políticas y parlamentarias obligaban a comprender mejor los desafíos del cambio institucional. Nadie está obligado a convertirse en especialista para participar en la vida pública, pero resulta injustificable que un aspirante a conducir el Estado ignore una valiosa tradición intelectual capaz de evitar errores de apreciación que, repetidos una y otra vez, terminan llevando ala catástrofe. Hay un país nacional que observa con radical escepticismo el reciente anuncio y la realización, por vía telefónica y bajo coordinación estadounidense, de un diálogo entre el gobierno y la oposición, después de una larga y frustrante experiencia de negociaciones inconclusas. Son comprensibles las expectativas que el hecho despierta en el país político, pero también está la necesidad de debatir con seriedad las condiciones de una transición confiable y competente, consciente de que estos procesos rara vez son lineales y casi nunca transcurren sin accidentes ni retrocesos. Adam Przeworski ha insistido en que la incertidumbre constituye un elemento inherente a toda transición democrática, y el caso venezolano difícilmente será una excepción por amplio que resulte el acompañamiento internacional. A ello se agregan riesgos muy específicos, como la persistente confusión entre Estado, gobierno y partido; la presencia de organizaciones armadas irregulares; las migraciones interna y externa masivas; la polarización social como un recurso desesperado; la prolongada crisis económica; los intereses antioccidentales foráneos y, desde luego, la necesidad de un liderazgo democrático consistente, creíble y creador. No es aconsejable alimentar ilusiones simplistas sobre procesos que, por definición, son complejos y contradictorios. La transición no depende únicamente de la voluntad de sus actores ni de los buenos oficios de la comunidad internacional, sino también de la capacidad de construir instituciones legítimas, generar confianza recíproca y ofrecer garantías suficientes para que el cambio político resulte estable, fructífero y duradero. Ojalá el proceso venezolano fuese expedito, transparente y eficaz, pero la experiencia comparada demuestra que cada transición encuentra su propio ritmo y afronta pruebas inesperadas. Gregorio Morán, severo crítico de la transición española desde una perspectiva de izquierda, observó provocadoramente que la rapidez suele favorecer a las fuerzas más conservadoras, mientras la lentitud puede abrir mayores oportunidades para las reformistas; sin necesidad de compartir enteramente esa apreciación, conviene recordar que la verdadera discusión no consiste en la velocidad del tránsito, sino en la calidad democrática del destino.
|
La tecnología en las apps de transporte frena la conducción temeraria y las quejas en América LatinaEl uso de herramientas antifraude, el monitoreo del estilo de conducción por GPS y el enmascaramiento de números telefónicos han permitido reducir en un 24% |
El fenómeno del “farmear aura”: cuando la popularidad efímera expone los datosLa búsqueda de popularidad en redes sociales mediante gestos, bailes o bromas, tendencia conocida en el ámbito juvenil como “farmear aura”, está dejando al descubierto información sensible de menores ... |
Vnet inaugura centro de atención directa en San Agustín y genera empleo localLa empresa de telecomunicaciones Vnet inauguró su primer centro de atención presencial en la parroquia San Agustín. |
Movilnet extiende gratuidad de TVGO de ThundernetMovilnet extendió hasta el 30 de septiembre su alianza estratégica con Thundernet TVGO, permitiendo a sus clientes acceder de forma gratuita |
Fundación Andrés Bello desplegará mega jornada odontológica gratuita en La GuairaCon el firme compromiso de apoyar a las comunidades y responder a las necesidades de salud de las poblaciones más vulnerables, |
La tapa del frascoLa semana pasada se popularizó en la opinión pública venezolana la expresión “la tapa del frasco”. |
Del insilio olvidadoDe la población desplazada hacia el exterior en búsqueda de un refugio seguro y estable, no hay cifras oficiales o confiables quizá por un problema de nomenclatura. |
Caricuao, parroquia multicultural de Caracas que no posee auditorioUna parroquia foránea de Caracas que se mantiene en Resiliencia es Caricuao, ubicada en el suroeste del Municipio Libertador, reconocida como la primera parroquia ecológica del país, |
Soy vecino de ColombiaHay quienes sostienen con ácido humor que mientras China y los Estados Unidos perfeccionan la Inteligencia Artificial cruzando y superando |
Solidaridad ausenteNo siempre, la historia la escriben los triunfadores. También, quienes se interesan en desvirtuar los hechos |
Siganos en