| Que vaina con la realidad |
| Escrito por Ignacio Ávalos Gutiérrez |
| Miércoles, 26 de Octubre de 2011 06:44 |
La realidad resulta incómoda en política porque es terca como una mula, según solía machacar el revolucionario Lenín.
Sin embargo, nuestro gobierno cree que puede darle la vuelta con la palabra, versionándola a conveniencia.Así, por ejemplo, la inseguridad es en gran medida "sensación térmica", puro temor subjetivo inducido mediáticamente, aunque la realidad dice que los homicidios llegarán a 20.000 a finales de año, que más de 700 padres perdieron a sus niños en balaceras de calle y que los secuestros se han convertido en el pan de cada día. Vamos camino a la soberanía alimentaria, pero la realidad dice que están previstos 5.000 millones de dólares en importaciones o de lo contrario no comeremos. Se ha avanzado sensiblemente en el desarrollo diversificado de nuestra economía, pero la realidad dice que nunca antes había gravitado tanto la renta petrolera en la vida del país. La radicalización de nuestra democracia es modelo envidiado en el planeta, pero la realidad dice que estamos políticamente marcados por un aberrante culto a la personalidad. Se está labrando exitosamente el socialismo, aunque la realidad dice que el capitalismo sigue vivito y coleando, que la economía social no levanta cabeza, es apenas poco más del 1% del PIB. Desde un novísimo ministerio se predica la humanización de la situación de los compatriotas privados de libertad, pero la realidad dice que hay un motín diario en nuestras cárceles, con saldo abultado de presos muertos y heridos. Conforme a las estadísticas oficiales, Venezuela invierte un poco más de 3% de su PIB en el desarrollo científico y tecnológico, cosa que hacen sólo tres o cuatro naciones en el mundo, pero la realidad dice que el fortalecimiento de nuestras capacidades en esta área no refleja, ni de lejos, ni la quinta parte de los recursos presuntamente destinados. La crisis energética se debe a que hemos progresado y por ende consumimos más, pero la realidad dice que es por falta de inversiones e incompetencia generalizada. La honradez socialista es trazo imprescindible del hombre nuevo que se viene perfilando, pero la realidad dice que la corrupción crece como la verdolaga y ha dado lugar a una nueva burguesía. Apuntamos hacia el siglo XXI, pero la realidad dice que abrevamos políticamente en las ideas del siglo XIX, vueltas piedra alemana en el siglo XX. En fin, es muy larga la lista de temas en los que la realidad dice algo distinto a lo que nos dice el gobierno. Pareciera que a éste no le importara cómo ocurren los eventos, sino cómo echa el cuento sobre ellos y que lo necesario no fuera transformar la realidad, sino explicarla, acomodándola para que salga de buen semblante en los informes, como si la improductividad política se pudiera ocultar detrás de las frases y de algunos números. Pero el asunto es que, además de que la realidad no se deja prohibir, tampoco se deja convencer por interpretaciones, por más oficiales que sean. Al final, más pronto que tarde, siempre se sale con la suya. Que vaina con la realidad. Harina de otro costal Durante el transcurso de esta década larga he sido fiel usuario (como se dice ahora) de Venezolana de Televisión, un canal que, siendo estatal, no sucumbe a la tentación de ponerse al servicio del gobierno, convirtiéndose, así, en el canal de todos los venezolanos. Lo he sido porque creo que hoy en día es la única vía a la mano para saber lo que ocurre en el país y a lo largo y ancho del globo terráqueo. Su pantalla es un insobornable espejo que sabe recoger la pluralidad política y social venezolanas, lo cual hace, además, con un lenguaje adecuado, sin estridencias, hasta se diría que cordial, transmitiendo siempre el mensaje de que en Venezuela cabemos todos, sin que medien exclusiones de ningún tipo. En suma, VTV es un sueño hecho verdad. Es la clase de televisión por la que tanto esperamos. Y, muy importante, es un inapelable punto de comparación a la hora de calibrar las distorsiones de los canales privados. No hay duda, ahora los venezolanos podemos ver por encima del hombro, sin pedantería, a la BBC londinense. Difícil entender, entonces, cómo es que algunos mezquinos pretenden que Conatel ponga la lupa encima de ella. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla EN/OyN |
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