A precio de gallina flaca
Miércoles, 27 de Mayo de 2009 06:49

“Lula puede dormir en paz: deja hablar a sus anchas al fogoso caudillo llanero y en silencio se zampa nuestras reservas internacionales.”


Nunca la soberanía de Venezuela estuvo más en juego, más cuestionada y más entregada al abuso y al arbitrio de vecinos ambiciosos, depredadores e inescrupulosos como ahora.

Cuando se convierte en caja grande de un país misérrimo, humillado y destruido como Cuba y en caja chica del propio tiburón amazónico, el sub imperialismo brasileño. Culpable por ese auténtico deshuese de nuestra soberanía entre cubanos y brasileños, que pretenden despedazarla a punta de dentelladas, es, para ofensa y escarnio de nuestras fuerzas armadas, un teniente coronel. Como para no creerlo.

 Que la nacionalidad se pierda en brazos de un civil delirante y tumultuoso, es hasta comprensible. Así sea una obligación de honor y un precepto constitucional, no es profesión de civiles ofrendar la vida en defensa de nuestra soberanía. Para ello se ingresa en la flor de la juventud a la Academia Militar: por amor a la patria y bajo juramento de defenderla con la sangre. Por eso mismo: que sea pasto de las hienas vecinales por culpa de quien hizo creer al Estado que honraba su vida entregándola a la defensa de nuestros más profundos y auténticos valores, causa estupor y asombro. ¿Con qué se come esa lenidad, ese desprecio y ese entreguismo en la defensa de nuestra integridad?

Digámoslo de una vez: Venezuela es pasto desde el Caribe de la insaciable voracidad cubana, que roe sus huesos y mendrugos con la ferocidad de un hambre centenaria, insaciable. Y sufre desde el Amazonas el asalto del imperialismo brasileño que engorda sus faltriqueras y alimenta capitalistas a costas del hambre y el abandono de nuestras fincas, de nuestras industrias, de nuestras costas. Dos civiles: Betancourt y Leoni defendieron a Venezuela cual fieras a sus recién nacidas criaturas cuando el avieso y traidor asalto cubano de Machurucuto y Falcón. Supieron ponerse al frente de los cazadores y sacar a patadas en el trasero a los altos oficiales del estado Mayor del Ejército Revolucionario Cubano, infringiéndole a Fidel Castro una ominosa derrota militar, política y diplomática. También presidentes civiles supieron defender con sus vidas la integridad territorial de nuestros mares ante las apetencias colombianas, manteniendo no sólo a raya a las fragatas neogranadinas sino obligándolas a retirarse de nuestro mar territorial en el Golfo De Venezuela. Y otros presidentes civiles supieron mantener al expansionismo brasileño de manera respetuosa pero intransigente y digna dentro de sus estrictas fronteras. Era cuando la balanza de pago nos favorecía ampliamente y Venezuela era respetada en el mundo entero.

Faltó que llegara un teniente coronel a la presidencia de la república para que se entregara a los brazos de Fidel Castro y le franqueara las puertas de Miraflores, de Fuerte Tiuna y de todos los cuarteles, despachos y dependencias de la república. Hoy Venezuela es una nación invadida y ocupada por decenas de miles de cubanos, que interrogan, dictan, ordenan, mandan, hacen y deshacen con nuestras vidas, nuestras familias y nuestras mujeres como si de un ejército de ocupación nazi se tratara. Inimaginable mayor humillación: un país que no vale un medio, en el colmo de la miseria y el abandono, dictándole normas al más importante de los países caribeños. El mundo al revés. Si Bolívar y Sucre hasta pensaron en ir a aplastar los restos coloniales en la isla del Dr. Castro, que entonces no era más que el prostíbulo de la flota.

De Colombia se supo a tiempo gracias a la lealtad patriótica de uno de los comisionados venezolanos. Que los otros dos, leales al teniente coronel, parecían dispuestos a entregar lo ajeno. Si por él no hubiera sido, ya Chávez hubiera entregado otro pedazo más de nuestra soberanía. ¡Dónde radican las razones para tanta fragilidad, para tanta disposición a la entrega, al chantaje y la intriga? ¿Son los discos duros de Raúl Reyes los que ejercen el magistral influjo del chantaje y la traición?

 Y sírvanos de postre el caso brasileño. Una indiscreción accidental permitió que nos enteráramos de las promesas presidenciales: a los capitalistas y a las empresas brasileñas no se les tocará bajo el gobierno del teniente coronel ni con el pétalo de una rosa.  El sub imperialismo brasileño puede seguir invadiéndonos a sus anchas.  La balanza de pagos es obscenamente favorable a productores brasileños de pollos, de refrescos, de calzados, de vestidos, de lácteos y pare usted de contar. Constructores de puentes, de carreteras, de túneles, de un cuanto hay mil millonario y suficientemente aceitado con comisiones y chanchullos. Lula puede dormir en paz: deja hablar a sus anchas al fogoso caudillo llanero y en silencio se zampa nuestras reservas internacionales.

Ya reclaman los argentinos, como lo han hecho desde que comenzó el despilfarro y la regaladera chavista. No soportan que a Lula se le entregue lo que se le mezquina a los Kirchner. Una lucha sorda y tenebrosa entre los rapaces del Plata y los imperialistas del Brasil. Mientras los cubanos siguen ejerciendo el oficio más antiguo del mundo, preñando de paso a venezolanas rojo rojitas y paliando el hambre ancestral que cargan. Han llegado a conocer el bistec. No lo soltarán ni a patadas.

¿Y la ética institucional de quienes miran de soslayo? Muy bien, gracias.


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



opiniónynoticias.com