Tenemos candidato
Escrito por Fernando Ochoa Antich   
Martes, 21 de Julio de 2009 12:42

altLa valiente posición de Antonio Ledezma, al realizar una huelga de hambre para defender sus derechos como alcalde Mayor de la ciudad de Caracas de las continuas arbitrariedades de Hugo Chávez, ha demostrado que es posible derrotar a este régimen, cuando se asume, con responsabilidad y decisión, el liderazgo que el pueblo, a través del voto, ha ratificado. Es importante analizar las razones del éxito obtenido para poder repetirlas en otras acciones de la oposición. Lo primero que creo necesario resaltar es la legitimidad de Antonio Ledezma como alcalde Mayor. Nadie duda, que su triunfo se logró gallardamente en condiciones realmente desfavorables para su candidatura.

Esta verdad es reconocida por los caraqueños, sin importar el signo político, y en general por la mayoría de los venezolanos. Lo segundo es el compromiso. Todos entendimos que Antonio Ledezma estaba decidido a ir a un sacrificio si el gobierno y la OEA no concedían sus solicitudes. Lo tercero fue el respaldo, sin mezquindades, de la dirigencia opositora. La pregunta que tienen que hacerse, los cada vez más vastos sectores de oposición y su liderazgo, es la siguiente: ¿es posible repetir con éxito parecidas acciones de protesta para señalar los continuos errores del gobierno de Hugo Chávez? La respuesta es un rotundo sí.

Al afirmar, en el título de este artículo, que tenemos candidato, no me refiero en particular a Antonio Ledezma, que sin lugar a dudas ha demostrado particulares condiciones para ser el abanderado de la oposición en las próximas elecciones presidenciales, sino a cualquiera de los gobernadores y alcaldes electos recientemente. Todos, sin excepción, están demostrando un liderazgo y una capacidad de lucha que tiene atemorizado a Hugo Chávez y a sus asesores. Esa es la razón de sus ataques y de las triquiñuelas que inventan para hacer fracasar sus acciones de gobierno. No hay nada más peligroso en política que el efecto demostración. Si los venezolanos comparan el desastroso gobierno de estos últimos diez años, con gestiones administrativas honestas y eficientes, estoy seguro que el encanto que todavía mantiene la prédica revolucionaria desaparecería totalmente en medio de un inmenso desencanto. Los tiempos han empezado a cambiar. Es necesario darse cuenta de esta gran verdad. Se debe concluir, sólo con observar las continuas protestas de los más diversos sectores sociales, que Hugo Chávez tendrá que enfrentar una inmensa crisis política y social en los próximos años.

No tengo dudas en señalar, con gran optimismo, que las oportunidades que tiene la oposición de derrotar al régimen son casi infinitas. De todas maneras, es necesario insistir en la necesidad que tiene la oposición de evitar cometer las mismas equivocaciones de años anteriores. Al recordar estos errores viene de inmediato a mi memoria la imagen de la Coordinadora Democrática. Estoy convencido, que su principal equivocación fue impedir el surgimiento de un sólido liderazgo y desconocer la importancia que tienen los partidos políticos en la lucha social.

Se creyó equivocadamente que se podía dirigir la oposición a través de asambleas, muy democráticas pero ineficientes, y que la sociedad civil, dispersa por su propia condición en multiplicidad de grupos, era capaz de oponerse con eficacia a un régimen cuya principal característica es la existencia de un solo líder que decide, a su saber y entender, sin consultarle a nadie las acciones a tomar. Esta característica del chavismo no se ha modificado. De allí que se requiera tomar un conjunto de decisiones para fortalecer la unidad de la oposición y su liderazgo.

El primer paso, para poder derrotar a Hugo Chávez, es reconocer que son sólo cinco los partidos políticos de oposición que han logrado una creciente capacidad de penetración social: Acción Democrática, COPEI, Primero Justicia, Proyecto Venezuela y Un Nuevo Tiempo (los coloqué en orden alfabético para evitar herir susceptibilidades). Sus dirigentes tienen la responsabilidad histórica de lograr los acuerdos políticos necesarios para crear una dirección única de la oposición, ya se ha avanzado bastante en este aspecto, que tenga suficiente cohesión para poder ser capaz de diseñar una estrategia que logre enfrentar las acciones del chavismo. Esos dirigentes también deben lograr los acuerdos para la escogencia del método que permita seleccionar al candidato presidencial y a los representantes al Parlamento. La sociedad civil debe evitar confrontarse con los partidos políticos. De ocurrir, la posibilidad de la derrota vuelve a surgir. Sus dirigentes deben centrar sus esfuerzos en criticar las acciones del chavismo y ser factores para fortalecer la unidad de los partidos políticos y divulgar sus decisiones. Todo esto es posible, aunque parece utópico, si entendemos el riesgo que vive Venezuela.

Fuente: El Universal


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