León XIV: El líder necesario
Escrito por Trino Márquez C. | X: @trinomarquezc   
Jueves, 11 de Junio de 2026 00:02

altAl papa León XIV le ha tocado dirigir la Iglesia Católica en un período especialmente conflictivo para la humanidad.

Los acuerdos alcanzados después de la Segunda Guerra Mundial entre las grandes potencias que surgieron victoriosas, con el fin de preservar el orden internacional y evitar que se desataran conflictos similares a los que provocaron esa conflagración, se han debilitado hasta el punto de quedar convertidos en desechos.

Luego de un breve período de dominación internacional indiscutible de Estados Unidos -una vez que la Unión Soviética se desintegró, debido a su ineficiencia e incapacidad para competir con Occidente, con economía de mercado y plenas libertades civiles- el mundo volvió a dividirse en áreas de influencia con conflictos y tensiones permanentes.

La vocación expansionista de Rusia renació con ímpetu. La invasión a Ucrania hace más de cuatro años fue una muestra adicional de esa propensión. Ya antes, el Kremlin se había desplazado hacia las exrepúblicas soviéticas y la península de Crimea. Las reformas introducidas por Deng Xiao Ping hace casi cinco décadas llevaron a China a convertirse en la segunda potencia económica y militar del planeta. La tendencia a ampliar su influencia es cada vez más evidente, aunque lo hace con un estilo muy diferente a la mano de hierro empleada por Vladimir Putin.

La situación de los palestinos, lejos de resolverse, ha empeorado durante las décadas recientes. Con Benjamín Netanyahu, el drama de ese pueblo no ha hecho más que agravarse. La crueldad y torpeza de Hamas son esgrimidas como excusa para acosar exterminar esa comunidad.

La enorme brecha entre los países europeos y Estados Unidos, con las naciones africanas y latinoamericanas, propicia unas corrientes migratorias que se han escapado del control de las autoridades. La inmigración descontrolada ha fomentado el resurgimiento de movimientos xenófobos, enfilados a atacar y agredir inmigrantes.

El desarrollo de la ciencia ha convertido a la Inteligencia Artificial (IA) en una herramienta que podría volcarse contra sus propios creadores, convirtiéndolos en sus vasallos, si los gobiernos no toman conciencia de los riesgos implícitos en una tecnología que debe estar sometida a los dictámenes de la ética y la moral.

Esta es una brevísima síntesis del mundo en el cual el papa León XIV está obligado a ejercer su labor pastoral y del cual se encuentra plenamente consciente. Debe ser guía y contrapeso espiritual en un escenario donde la vida humana importa poco. Forma parte de una estadística fría. La influencia del complejo militar industrial sobre los gobiernos en numerosas ocasiones prevalece cuando se adoptan decisiones que involucran a millones de ciudadanos.

Los temas referdios constituyen algunos de los principales asuntos tratados por el Papa en su visita a España. Resulta esencial rescatar el sentido de la vida y la dignidad humana. Preservar la vida de la gente debe colocarse por encima de cualquier otra consideración. Hay que buscar el diálogo. Los mandatarios no deben claudicar frente al primer escollo. La negociación hay que continuarla hasta alcanzar la meta de enlazar acuerdos que preserven la seguridad de la gente. La política consiste en evitar la guerra y el uso de la fuerza. No es posible lograr un mundo sin diferencias y desacuerdos, pero sí es factible superar los desencuentros a través de la búsqueda infatigable de pactos que garanticen la existencia.

León XIV se afinca en su enorme autoridad moral para reclamar la solidaridad de los Estados de las naciones más ricas, con las personas que huyen de la miseria emigrando a esas sociedades. Respetar la dignidad consiste en darle a esa gente un trato justo. También, gestionar con los gobiernos de esos países los mecanismos que incentiven a los ciudadanos a permanecer en sus lugares de origen. En otros términos, hay que ayudar financieramente a esos países.   

En un mundo donde algunos de sus líderes más notables adoptan decisiones cruciales, sin importarles las catastróficas consecuencias que provocan sobre los pueblos o sobre el planeta entero, el liderazgo del Papa pasó a ser clave. León XIV se erigió como la figura universal que contrasta -sin polemizar o rivalizar con ellos- con gobernantes como Trump, Putin, Xi Jinping y Netanyahu, quienes subordinan sus decisiones a cálculos oportunistas conectados con sus bases electorales, en el caso de Trump, o con supuestos ‘intereses nacionales’, especialmente en el área de la seguridad.

El liderazgo sereno, firme e inteligente de León XIV, se ha convertido en apenas en un año, en una referencia global de cordura y sindéresis. La profundidad de su discurso, unida a la paz que transmite su ecuanimidad, lo han convertido en el líder que la humanidad necesitaba para contrarrestar la desmesura de otros dirigentes de proyección planetaria y mantener viva la esperanza en que es posible un mundo mejor. 

@trinomarquezc

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