Ahora Mérida es una isla
Escrito por Milagros Socorro   
Domingo, 20 de Septiembre de 2009 13:27

altEl desastre ya está cernido. La destrucción obrada por la autocracia de Chávez y sus cómplices, banda corrupta de ineficiencia sin antecedentes (como no sea penales), ha llenado el país de puentes rotos, vías devastadas, rutas cortadas, carreteras intransitables, largos desvíos

que prolongan las travesías y encarecen los transportes. Un país incomunicado, inseguro, hostil, eso es lo que Chávez ha dado, a cambio de la esperanza que alguna vez encarnó.

Estuve en Mérida para hacer un trabajo sobre víctimas de accidentes viales. El hermoso estado andino tiene el estremecedor promedio de 325 víctimas fatales al año, a consecuencia de siniestros en las rutas. El año pasado se registraron 385 muertes por esa causa, lo que nos da una contabilidad de más de un muerto diario en el asfalto. No es el estado con más accidentes viales, pero sí el que presenta la tasa más elevada de mortalidad en las vías (con un índice de 44,4 por cada 100.000 habitantes, cuando la del resto del país es de 22,2; y la de Estados Unidos, 15,5). En Mérida, en los últimos 4 años, han fallecido casi 30 estudiantes universitarios, lo que convierte esta ciudad en la primera del país con más muchachos muertos en una cuneta. Baste mencionar que la carretera Panamericana-Troncal I, que va desde el puente El Escalante, del municipio Alberto Adriani, hasta el sector El Quince de Arapuey, en el municipio Julio César Salas, es el trayecto de mayor incidencia en accidentes de tránsito no sólo de Venezuela, sino de Latinoamérica. Y resulta que ante la debacle de los caminos de la patria, esa guillotina es paso obligado para ir desde los Andes a Occidente, y de éste a Caracas y Oriente.

Hice las entrevistas y me tomé un par de días libres. Las noches de esos días se consumieron discutiendo cómo regresaríamos a Caracas. Vinimos por tierra, porque el acceso aéreo a la ciudad de los caballeros es un caos desde la suspensión de vuelos comerciales en el aeropuerto Alberto Carnevalli desde mediados de 2008, y el traslado de esta actividad a El Vigía, cuyo acceso por taxi es carísimo y prácticamente la única alternativa; además de que no hay certeza acerca del horario de los vuelos y ni siquiera si saldrán los que estaban estipulados y con la totalidad del pasaje vendido.

Vinimos desde el Zulia y pensábamos (yo pensaba) que era irracional la idea de desandar el camino para dirigirnos a Lara y de allí retornar a Caracas.

Pues no parece haber alternativa. Es como si el régimen destructor le hubiera caído a machetazos al mapa y fracturado toda lógica de fluido. No podemos salir de Mérida hacia el centro por Barinitas, que sería lo más expedito, porque lo impiden los sucesivos derrumbes que vienen presentándose por las lluvias (factor natural) y la lentitud e inoperancia para hacer las reparaciones (factor Chávez). Al momento de escribir estas notas, ese acceso tiene 15 días clausurado. No podemos salir por el páramo hacia Valera porque el puente que comunicaba Timotes con Trujillo se cayó hace 7 meses.

Hace 3 semanas, el pueblo de Timotes protestó, por la imposibilidad de sacar el producto de sus labores de horticultura; y la respuesta del régimen fue militarizarlo, con saldo de heridos y presos. Quedaría el escape por San Cristóbal, pero, además de que lo absurdo de ir a Caracas dando un rodeo por la frontera con Colombia, la carretera entre Bailadores y La Grita, por el páramo de Zumbador, está infame; de manera que sus sinuosas curvas, unidas a su pésimo estado, desaniman al más pintado.

A esto debe agregarse el deterioro del servicio de Cantv, que hube de padecer mediante la suspensión del ABBA, durante varias horas. Esto no es una excepción, es a cada rato. Y, por si fuera poco, hay constantes cortes del suministro de agua y apagones, a cualquier hora del día y sin aviso. También me consta. Esta seguidilla de desgracias ocurre con un telón de fondo, en el que pueden verse unos vagones paralizados en el cielo. Es el teleférico, paralizado desde el 9 de agosto del año pasado, a raíz de una decisión tomada en Caracas con poca o ninguna explicación, pero con la consecuencia de un brutal golpe al turismo, importante fuente de ingresos del estado.

En ese momento se anunció que en una semana se entregaría un informe de lo que había hasta entonces y un proyecto de lo que habría de venir. Pero ha pasado más de un año y no hay informe ni proyecto, sólo castigo para Mérida.

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(*): Consignado por la autora. publicado en El Nacional.


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