| Perder a juro |
| Escrito por Ing. Rafael Diaz Casanova |
| Viernes, 16 de Marzo de 2012 07:37 |
La gente que produce no tiene gobierno, lo que tiene es un enemigo. El régimen que destruye el país aumenta sus esfuerzos para acabar con todo el sistema industrial
y comercial de Venezuela. Y no pasa nada.El régimen se ha hecho aprobar un conjunto de leyes inconstitucionales que acaba con todos los derechos del ciudadano emprendedor que se atreve a fundar y desarrollar una empresa. La Constitución Nacional, que debería ser el marco obligatorio para todos, es desconocida de la manera más abusiva y flagrante por quienes tienen la primera responsabilidad de cumplirla y hacerla cumplir. Los artículos numerados entre el 112 y el 118 son cada día más parecidos a jarrones chinos y las nuevas leyes que obligan a una serie de limitaciones, permiten abusivamente, que esta semana Sundecap, Indepabis y el SADA levanten la información relacionada con los inventarios de las empresas productoras y los amenacen con multas, confiscaciones y cárcel a quienes se opongan a sus deseos. Además, se declara que está prohibido que un productor suspenda la elaboración y distribución de bienes que lo coloquen en situación desventajosa. ¿Donde encontramos la LIBERTAD, la JUSTICIA y la PAZ que son anheladas por toda la ciudadanía? La economía venezolana está al borde del colapso. Un control de cambios que, entre otras cosas, es abono de una corrupción terrible. Un control de precios que ignora las diferencias entre los distintos actores del sistema y las de las escalas de las empresas. Este sistema, además, desconoce la importancia de la calidad y de otras bondades de la competencia sana entre productores y entre los comerciantes. La industria farmacéutica ha sido escogida como blanco y diana de las agresiones oficiales, pera además de sufrir las consecuencias económicas respectivas, quienes de verdad sufren las consecuencias son los ciudadanos que padecen las distintas enfermedades y requieren de determinados fármacos. Ya no es posible acercarse a una farmacia para comprar lo que se necesita. Ahora, hace falta inscribirse en una romería para visitar los establecimientos cercanos y lejanos; y en muchos casos no encontrar los medicamentos requeridos. Las últimas regulaciones de la recién estrenada talanquera que es Sundecap, arremeten contra los bienes de aseo y limpieza. Pronto seremos una sociedad hedionda y descuidada. No nos lo merecemos. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla @rafael862 www.eluniversal.com /OyN |
Embajador Mike Waltz: "Las acciones de Irán en el Estrecho de Ormuz son violaciones de manual"NUEVA YORK.– El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, presentó este 7 de mayo una nueva iniciativa diplomática, |
Don Pedro expande el sabor de sus ajíes monaguenses hacia el centro del paísIndustrias Don Pedro, empresa con 41 años de trayectoria en el estado Monagas, anunció el fortalecimiento de su presencia en la región central de Venezuela. |
Oposición y gremios articulan ruta común frente a la precarización laboralLa Plataforma Unitaria Democrática (PUD) sostuvo este martes una reunión de trabajo con equipos sindicales y gremiales para analizar el impacto de las recientes medidas económicas del Ejecutivo. |
La Universidad Monteávila otorga sus primeros doctorados Honoris CausaEn una sesión solemne que marca un precedente histórico para la Universidad Monteávila (UMA), el Consejo Superior de la institución otorgó, por voto unánime, sus primeros doctorados honoris causa a la... |
¿Hacia dónde va Venezuela? algunas claves urgentes del nuevo informe ENCOVIEl país que imaginábamos hace una década ya no existe. No es solo una percepción de pasillo o el eco de las redes sociales; son los datos los que hoy nos devuelven una imagen cruda y transformadora. |
Nuevo comienzo políticoLa historia "funciona" por ciclos, como la vida, los ciclos políticos igual. |
La falsaria ley de amnistía: perdón como instrumento de dominaciónEn los regímenes autoritarios, las palabras suelen cumplir una función opuesta a su significado. |
De la provisionalidad que no esSobran las localidades venezolanas trenzadas por la promesa de la interconectividad, además, frecuentemente incumplida por la empresa estatal y también por la privada. |
El amor a la patriaHace años me encontré a un señor, simpático y sabio, que de pronto me preguntó: ¿Por qué existían los países? |
Renacimiento o metamorfosis de la bestiaLas paredes de Venezuela están perdiendo el tono rojo. |
Siganos en