Duelo de zorros
Escrito por Carlos Balladares C. | @Profeballa   

alt“Rommel, anoche a las ocho, ha atacado en Libia. Ha elegido bien el día y la hora, cuando ya nadie esperaba el ataque

y el whisky había comenzado a aparecer en las mesas de los ingleses” (Galeazzo Ciano, Diario, 31 de agosto de 1942)Era el inicio de la Batalla de Alam El Halfa o Segunda Batalla de El Alamein. El Zorro del Desierto, desde que fue nombrado máximo comandante del pequeño ejército del Tercer Reich (Deutsches Afrika korps) en el Norte de África para apoyar a los italianos a principios de 1941, siempre se había enfrentado a muchos problemas entre los que predominaban las dificultades logísticas y la superioridad numérica del enemigo, de modo que estaba acostumbrado y asumió el reto. Pero no esperaba la aparición de un general con sus mismas capacidades para lograr la victoria, aunque con un estilo muy diferente. Ese líder militar será conocido como “Monty”, el cual logrará la admiración de sus soldados y la derrota estratégica del Eje en el Frente Mediterráneo y africano de la Segunda Guerra Mundial. 

“La batalla de África es una batalla de material. A Rommel le han faltado tanques; los otros todavía tenían unos cuantos. Eso lo explica todo. Y si a Rommel le faltan tanques, es porque no podemos transportarlos” (“La noche del 3 al 4 de enero de 1942” en: H. R. Trevor-Roper, 2008, Hitler´s Table Talk 1941-44. His Private Conversations). Los altos mandos germano-italianos le habían prometido al mariscal, los recursos necesarios para llevar a cabo la ofensiva que tenía la meta de controlar el Canal de Suez e incluso los pozos petroleros de Haifa (de estos planes hablamos la tercera semana de junio junto a la Primera Batalla de El Alamein). 

La captura del puerto de Tobruk (lograda el 21 de junio) y el restablecimiento de la línea ferroviaria facilitarían la logística al no tener que enviar los recursos en camiones por casi dos mil kilómetros desde Trípoli hasta el Frente (que a su vez absorbían el 75% del combustible que transportaban). A finales de agosto el Eje logró duplicar a cuentagotas el número de tanques, pero tan solo la mitad del combustible y la munición que los mismos requerían. El dominio marítimo del Mediterráneo y la posesión de la isla de Malta por parte de los Aliados era un gran obstáculo. Se planeó invadirla (“Operación Hércules”) pero nunca se logró el requisito previo de la superioridad aérea. La Luftwaffe era requerida en el Frente ruso y sus unidades se fueron reduciendo, mientras tanto los bombarderos de la Desert Air Force y la USAAF machacaban los puertos de Trípoli, Bengazhi y Tobruk; los convoyes terrestres y la Royal Navy hundía los mercantes italianos. 

El plan del Zorro era el tradicional envolvimiento con el liderazgo de sus dos divisiones de Panzer con el apoyo de los italianos, solo que esta vez cómo telegrafió sus pares Aliados el Primer Ministro Winston Churchill: “Rommel ha iniciado el ataque para el que nos preparábamos. Es posible que se libre ahora una batalla importante” (“Capítulo XVII. Tensión e incertidumbre” del “Libro III. La Gran Alianza”, en 1948-56, La Segunda Guerra Mundial). Y el terreno había cambiado con la existencia de la Depresión de Qattara al sur, que impedía que la maniobra de cerco pudiera realizarse con total libertad. Por no hablar que las antiguas debilidades del Octavo Ejército británico ya no existían al obtener numerosos tanques estadounidenses (Sherman Grant) de similar calidad que los alemanes, mejores cañones antitanques a los que habían tenido hasta ahora y el ya citado nuevo liderazgo del teniente general Bernard Montgomery. La apuesta era arriesgada, cada Panzer solo tenía combustible para recorrer 150 kilómetros. Se confiaba en la palabra empeñada que los suministros llegarían. 

Rommel está parado en Egipto por falta de carburante. Tres petroleros nuestros han sido hundidos en dos días (2 de septiembre de 1942). 

Continúa el alto del Rommel y, lo que es peor, siguen los hundimientos de nuestros barcos; anoche otros dos. (…) Rintelen – que ha vuelto hoy de Libia – dice que escasea todo, no solamente el carburante. Por tanto, la acción, esta vez, constituye según él, un poco una aventura que puede ir bien o puede ir mal (Galeazzo Ciano, Diario, 3 de septiembre de 1942).

El ministro de asuntos exteriores italiano: el conde Ciano, describe la situación perfectamente. La promesa de abastecimiento no se cumpliría. Muchos reducen la derrota a esta exclusiva causa, pero incluso el propio Rommel en sus informes recopilados (aunque estos solo llegan a mediados de agosto de 1942 pero los argumentos sirven igual para la Batalla de Alam El Halfa) también lo hace. “Nuestro aprovisionamiento había cesado… gracias a la pereza, ineptitud o la desgana de los organismos superiores” y después culpa al “derrumbe del poder combativo de muchas unidades italianas (…)”, no por las tropas que llena de elogios sino por “el sistema militar operante, la pobreza de sus medios y la falta de interés hacia la guerra demostrada por los hombres de Estado y los mandos” (1954, The Rommel Papers). 

No es claro lo que está pasando en Libia; Rommel está replegando su ala derecha bajo el martilleo de la aviación inglesa y sin que los tanques enemigos hayan entrado en acción. Anoche fueron hundidos otros dos barcos” (Galeazzo Ciano, Diario, 4 de septiembre de 1942)Al día siguiente el Eje se retiraba. Monty había cumplido con su plan que era fruto del aprendizaje: no poner en peligro sus tanques tal cómo describe el conde Ciano y dejar que las minas, artillería (y los tanques escondidos) y la aviación dieran cuenta del enemigo. El Eje había perdido su capacidad de respuesta, solo le quedaba crear defensas para resistir el contraataque el cual llegaría a finales de octubre. 

La próxima semana seguiremos en el Desierto pero centrados en la guerra aérea para hablar del piloto más famoso del Frente africano y el papel que tuvo la aviación en la campaña del Norte de África. En palabras del conde Ciano pero también Rommel en sus informes, el problema de la superioridad aérea del enemigo es repetido una y otra vez tal como el Zorro le cuenta a su esposa el 2 de agosto: “Queridísima Lu: Sin novedad, exceptuando gran actividad aérea contra mis líneas de abastecimiento” y solo queda dejar su conclusión: “Tras resonantes victorias, la espléndida campaña de verano terminaba en un peligrosísimo marasmo”. 

No queremos bromear con un tema tan serio, pero ahora que retomamos el Frente del Desierto es imposible no pensar en la sequía prolongada que padece Europa en este verano del año 2022. Nuestra irresponsable política de destrucción ambiental ha iniciado un proceso de desertificación que ha generado paisajes como el Sahara ¡o peor porque no posee su belleza! El hecho es que el retroceso del nivel de las aguas en los grandes ríos del viejo continente ha mostrado embarcaciones (entre otros objetos) de la Segunda Guerra Mundial y épocas más antiguas. Fascinante para el historiador, sí; pero extremadamente preocupante. Les recomiendo encarecidamente que vean el documental del gran naturalista y divulgador sir David Attenborough (2020) en Netflix: David Attenborough: una vida en nuestro planeta ¡y asumamos el cambio de estilo de vida que propone! 


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