| Taita Boves |
| Escrito por Dr. Ángel Rafael Lombardi Boscán | @lombardiboscan |
| Jueves, 04 de Noviembre de 2010 06:45 |
Cuando supe de la nueva película sobre Boves del Director venezolano Luis Alberto Lamata, lo primero que pensé, es que volveríamos a encontrarnos con un cine panfletario acerca de nuestro pasado
y sus iconos más representativos, tal como ya había ocurrido con la lamentable Miranda del mismo Lamata (2007) y el Zamora de Chalbaud (2008).Para mi sorpresa, ésta “Taita, Boves”, es muy superior a sus predecesoras, sobre todo en lo que a la producción se refiere, es decir, hay un cuidado especial en el trato en conjunto de la película. Y a Boves no se le demoniza vulgarmente como ha sido lo usual. Lo interesante, más allá de las atrocidades del asturiano que acaudilló a pardos, indios, esclavos negros y llaneros, es la de presentarnos un retrato de nuestra guerra de la Independencia rompiendo con las versiones al uso. Es más, su director, se toma algunas licencias en el parlamento de la película, que bien pudiera incomodar a quienes les gusta mirar nuestra guerra de independencia como una gesta gloriosa, épica y romántica libre de contradicciones en la búsqueda de la libertad. Lamata, se hace eco, de Juan Vicente González, y reafirma la tesis muy del gusto de los actuales partidarios del Presidente, de un Boves fundador de la “democracia social” en Venezuela a través de la vindicta. En un tiempo de furiosas jerarquías sociales, donde el sector social blanco construyó todo un mundo de acuerdo a la maximización de sus privilegios, la figura vengativa y fugaz de Boves, se torna de una extrañeza atractiva para todos aquellos que andan a la caza de los grandes redentores históricos. Sin reparar muchas veces, que criminales de la talla de un Hitler o Stalin, para nombrar sólo dos, explotaron el resentimiento social, como una poderosa arma para acaudillar a sus respectivos pueblos hacia una inmolación sin precedentes. Según Lamata, y estos nuevos “sociólogos” de nuestra Independencia, Boves convirtió en “gente” a quienes eran en ese entonces invisible ante la ley y el orden imperante. Boves es transfigurado en redentor de las castas coloniales, y su orgia de sangre y terrorismo sobre el estamento blanco, valida el actual programa político de aniquilamiento del adversario. Una vez más, el cine, financiado por entes gubernamentales, sirve de propaganda justificadora de los poderes prevalecientes, y en esto, no hay ninguna sorpresa. Donde sí hay una recuperación positiva de nuestro pasado común, atreviéndose Lamata a desmitificar versiones al uso, incluso de carácter teleológico, es al presentar los móviles de nuestros próceres para ir a la guerra. Una guerra de significados tan confusos, que los bandos en disputa, se intercambiaban de bandera y “patria” de acuerdo a las oportunidades de enriquecimiento que les podría producir la contienda. La guerra fue un negocio lucrativo, y a la vez, el mejor escenario para obtener mediante el saqueo, la rapiña y la destrucción, la tan ansiada igualación social. El exterminio sobre los blancos fue el programa de éste loquito malsano, que actuó de manera insubordinada respecto a cualquier autoridad vigente en ese entonces. Tanto es así, que la Expedición Pacificadora del General Pablo Morillo, que arribó al país en el año 1815, no vino a “pacificar” rebeldes, sino a la poblada en armas, y con ello, restaurar el status quo de una sociedad bajo los imperativos del Antiguo Régimen. El legado de Boves es prácticamente nulo y su memoria está asociada al horror. Algo que Lamata intenta recoger de un modo algo ambiguo y caótico, y quizás en esto último, estribe su principal acierto fílmico, ya que nuestra Independencia fue un mar de contradicciones y esperanzas truncadas. DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LUZ http://angelrafaellombardiboscan.wordpress.com/ |
Amor y billetera: El nivel de ingresos condiciona la satisfacción sexual, según IpsosEl estudio global Love Life Satisfaction 2026 de Ipsos, realizado entre 23.268 adultos de 29 países, revela una correlación directa entre el poder adquisitivo y la plenitud afectiva. |
Mujeres pesqueras: El motor invisible de América LatinaLa Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó sobre la persistente paradoja en el sector pesquero de América Latina y el Caribe: |
Universidad Monteávila lanza la carrera de Ingeniería de Operaciones y LogísticaLa Universidad Monteávila (UMA) anunció el lanzamiento de su nueva carrera: Ingeniería de Operaciones y Logística. |
Embajador Mike Waltz: "Las acciones de Irán en el Estrecho de Ormuz son violaciones de manual"NUEVA YORK.– El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, presentó este 7 de mayo una nueva iniciativa diplomática, |
Don Pedro expande el sabor de sus ajíes monaguenses hacia el centro del paísIndustrias Don Pedro, empresa con 41 años de trayectoria en el estado Monagas, anunció el fortalecimiento de su presencia en la región central de Venezuela. |
Víctor Quero Navas: el ciudadano aplastadoEl asesinato de Víctor Quero Navas sintetiza las casi tres décadas del modelo autoritario instalado en Venezuela a partir del 2 de febrero de 1999. |
Que mueran los egos y renazca ColombiaNos aproximamos al momento cumbre de la elección. La primera vuelta está calentando motores. |
¡Ya es mayo!Cuando llega mayo recuerdo la anécdota de una incidencia parlamentaria originada en la defectuosa pronunciación del verbo abrir que Andrés Eloy Blanco |
La economía, la magia y el espejismo político: una crónica neoyorquinaLa magia simula la abundancia, pero el oro de los Leprechaun demuestra que aun en el mundo mágico la física y el mercado siempre cobran sus deudas cuando el hechizo se desvanece. |
Ángel Bernardo Viso y la memoria venezolanaUn clásico es un libro que exige ser releído. Cada nueva lectura enriquece la anterior y revela zonas que habían pasado inadvertidas. |
Siganos en