| Julio Garmendia nuestro gran cuentista |
| Escrito por Ángel Muñoz Flores |
| Sábado, 10 de Enero de 2026 04:15 |
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Tal vez por descuido o por el poco interés que en ocasiones se tiene por lo propio, se prefiere exaltar lo novedoso foráneo; no es que ello esté mal, empero, se olvida la importancia de lo nacional. No se trata de caer en parroquialismos absurdos, se sabe que la cultura es universal. Uno de estos personajes de gran relevancia es sin duda alguna Julio Garmendia, quien además de cuentista también cultivó la poesía. Nació en el Tocuyo estado Lara el 9 de enero de 1898 cuando finalizaba el siglo XIX y con él la hegemonía del liberalismo amarillo impuesto por los caudillos de la guerra federal y a punto de iniciar otra hegemonía política, la de los andinos. Escritor, cuentista, periodista, poeta y diplomático. Hijo de Rafael Garmendia Rodríguez, abogado, jurista y político influyente quien era hijo de un rico hacendado en donde julio pasó los primeros años de su vida, razón por la cual se identificaría con la naturaleza y lo mostraría en su obra escrita. Su familia se traslada a Barquisimeto, allí realiza sus estudios de primaria en el colegio Barquisimeto regentado por el maestro Ramón Wohnsidler y continúa sus estudios de secundaria en el colegio La Salle de Barquisimeto. Ya en el colegio se mostraba inquieto y atraído por las letras, de tal modo que en esa época de estudiante realiza sus primeros escritos en el Excélsior y en otros periódicos como el Eco Industrial y El Impulso. En 1914 se traslada a Caracas, allí inicia estudios en el Instituto de Comercio, empero, su vocación es la de escritor, por lo que ingresa a trabajar como redactor de El Universal. También en esa época publica trabajos de índole crítica y comienza a publicar artículos en las revistas Actividades, Billiken y Fantoches. Durante este tiempo participa activamente en la vida intelectual de Caracas, asiste a las tertulias de las peñas literarias y se reúne con escritores de la generación de 1918. En 1923 se emplea en el Ministerio de Fomento, ello coincide con una Conferencia Internacional sobre Emigración e Inmigración que se realizará en Roma en 1924, y a la que Julio Garmendia asistirá como consejero técnico. Concluida la conferencia viaja por parte de Italia, viaja a Francia y Bélgica, además decide no regresar a Venezuela y se queda 17 años en el antiguo continente. Se le nombra Agregado Civil de la Legación venezolana por un tiempo y luego es designado como Cónsul en Génova (1929- 1936). Su primer libro La tienda de muñecos es publicado en Paris en 1927 con el patrocinio de sus compatriotas Alberto Zérega Fombona y Cesar Zumeta. Desde su regreso a Venezuela en 1939 va a residir en dos hoteles, el Pensilvania y el Cervantes ambos ubicados en el centro de Caracas. En la capital se reúne con intelectuales de la época y se dedica a escribir apartado en la habitación del hotel donde residía. Cuenta el escritor Oscar Sambrano Urdaneta quien era su amigo, que en muchas ocasiones se desaparecía y nadie sabía dónde estaba lo que fue creando un halo de misterio sobre el escritor. Una curiosidad es que no escribía para publicar, razón por la que muchos de sus escritos aún se encuentran inéditos incluso en proceso de lecturas. Muchos están completos y otros quedaron sin concluir. Sólo se publicaron dos volúmenes de sus cuentos la Tuna de oro (1951) y La hoja que no había caído en otoño (1979). En 1951 obtiene el Premio Municipal de Prosa. Julio Garmendia es considerado uno de los pioneros de la ciencia ficción, la literatura fantástica y de la ficción metafísica en Venezuela, incluso en Latinoamérica. Es una figura clave del Realismo Mágico, a la altura de muchos otros que son nombrados con frecuencia y olvidan a Julio Garmendia. En ocasiones he sostenido conversaciones con personas que tienen programas de libros y autores latinoamericanos, porque no incluyen a venezolanos y han visto el error de no hacerlo. Leamos y reconozcamos a nuestros escritores para poder proponerlos en el exterior. |*|: Descarga "La tieda de muñecos" aquí (Sitio web del CENAL)
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