| ¡Feliz día de las cotufas! |
| Escrito por Radhanaris García | @radhacook |
| Miércoles, 16 de Enero de 2019 16:40 |
|
Celebrar que se pueda comer cotufas es honrar a nuestros ancestros. No se sabe con certeza desde cuando cada 19 de enero se le rinde tributo a los granos de maíz explotados por calor. Algunos aseguran que fue una asociación en Chicago, en Estados Unidos, y otros que está relacionado con el final de los juegos de la temporada de fútbol americano. Lo que sí nos queda claro es que a los norteamericanos se les ocurrió una genial idea. No importa cómo le digas, ellas son irresistibles Las cotufas solo se llaman así en Venezuela. En varios países de América se repiten los términos pororó, crispetas, rosetas, pipocas, gallitos, pochoclo y palomitas de maíz para identificar este tentempié, que en el resto del mundo es conocido como popcorn. Sin importar su nombre, el universo de consumidores siempre buscará que estén muy crujientes. Esa agradable sensación de quebrar algo con un poco de resistencia en boca pero que inmediatamente se hace fácil de masticar, se logra cuando el grano de maíz es el correcto para hacer cotufas, ya que no todas las variedades funcionan. La cascarita que lo recubre debe ser fácilmente desprendible pero resistente al calor para que al extraerse la humedad por la evaporación, explote completamente y los blancos pétalos estén crocantes y no gomosos. Cine sin cotufas es una experiencia incompleta Si decimos cotufas inmediatamente las asociamos con películas, principalmente con el hecho de comerlas en una cómoda butaca del cine, quizás compartiéndolas con alguien y disfrutando de una historia contada en pantalla grande. Según el sitio popcorn.org , las palomitas de maíz comenzaron a formar parte de la visita al teatro luego de la gran Depresión americana que impulsó a emprendedores a crear modelos de negocios diferentes para complementar la diversión. De ahí se hizo historia, al pasar del carrito de cotufas externo al poder consumirlas dentro de una sala durante la proyección del filme o al disfrutar un espectáculo. De collares y pulseras, al snack favorito De acuerdo a investigaciones del Instituto Smithsonian de Nueva York, hay evidencias del consumo de las rosetas de maíz en Centro y Suramérica desde hace más de 6000 años, sobre todo con fines ornamentales. Collares y pulseras adornaban las imágenes de los dioses amerindios. Así mismo lo confirman los registros de la colonización española que reflejan su presencia en las ceremonias indígenas aztecas como guirnaldas. Más de trescientos años pasaron para que se masificara el uso del maíz como alimento en Norteamérica después del descubrimiento, donde en principio las cotufas fueron consumidas como cereal con leche en el desayuno. Al pasar del tiempo se vio la versatilidad de las mismas, y se empezó a engullir a cualquier momento del día, ya que dejaba los estómagos bien satisfechos. En el norte de Suramérica otro tipo de maíz se transformó en masa para bebidas fermentadas y para el pan de los aborígenes en forma de arepas, esas que transcendieron fronteras y se están dando a conocer en todas partes. Ahora no solo llevan sal Hoy en día las formas de disfrutar las cotufas han evolucionado junto con los paladares. Las clásicas con sal y toques de mantequilla son las protagonistas de los cines y teatros pero la estimulación de las papilas ahora cuenta con agregados variados en el tope como trozos de chocolate y hasta gomitas. Por temporadas aparecen las cotufas acarameladas que cuando están bien logradas proporcionan el toque de dulce que envuelve lo crujiente y salado de un buen maíz explotado. En estos días, es más frecuente encontrar cotufas aderezadas con condimentos en polvo como queso, ají picante y vegetales disecados como espinacas, zanahorias, remolachas o la popular col rizada. ¿Qué se propone para celebrar este día? No dejar pasar el 19 de enero sin comerlas. Entregarnos a la tentación por el aroma que invade los pisos cercanos al cine en un centro comercial y seguir la estela hasta sucumbir en la caramelería por un puñado de cotufas y disponernos a disfrutar una película. La gratificación de degustarlas como sea, será más que suficiente. |*|: Rhada es periodista y creadora de @protagonistaculinario y @radhacook en IG |
Sinergia Fintech-Telecom: el despliegue de Credix en VenezuelaEl ecosistema financiero venezolano atraviesa una transformación marcada por la digitalización y la búsqueda de alternativas ante la contracción del crédito bancario tradicional. |
Cafe y cacao venezolano a Europa: el reto de la nueva norma de deforestaciónLa Unión Europea (UE) en Venezuela invita al seminario online "Ruta del Café y el Cacao Venezolano al Mercado Europeo". |
El "Efecto 2027" de SAP: Daycohost se consolida como la solución de continuidad para el mercado veneEl cronómetro hacia el año 2027 ha comenzado a dictar la agenda de los departamentos de tecnología en Venezuela. |
De Caracas a la ISEF: El 'Roadmap' de la innovación estudiantil en la Kurios CompetitionEl pasado 21 de marzo se realizó la 5.ª edición de Kurios Competition "Misión Secreta". |
Escalabilidad y Venture Capital: La hoja de ruta de la gira 3V Tech 2026Silicon Valley Venezuela oficializa el lanzamiento de la gira "3V Tech" (Visión, Valor, Venture). |
Guayana Esequiba: la geografía humana que reivindicamos en justo derechoPor propia experiencia – producto de mis visititas a la zona-- puedo mencionar que aflora una inmensa motivación por parte de los Esequibanos |
Venezuela patria y fortuna“Pero recorramos con los ojos del ánimo y de la razón todas las diferentes sociedades, y hallaremos que la más estrecha, |
90 $90 y 180 $180: Cómo los nuevos ingresos petroleros pueden saldar la deuda social con los pensionHugo Chávez expropió casi 1.200 empresas en diez años. Nicolás Maduro solo expropió el salario. |
Brasil: un gigante entre dos opcionesSu fútbol es el mágico danzar de una pelota en los pies de los hábiles ejecutantes. |
¿Puede un ateo creer en el misterio pascual?La figura del ateo suele asociarse a una aceptación estoica de la finitud: la muerte es un muro biológico definitivo y las leyes de la termodinámica son la última palabra de un cosmos indiferente. |
Siganos en