Demetrio Marotta: "La economía venezolana está en el suelo y cualquier pasito que uno dé para crecer es positivo "
Escrito por Elvia Gómez   
Sábado, 16 de Mayo de 2026 00:00

altDemetrio Marotta es economista (UCV-1993) y desde 2016 forma parte del equipo del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB.

Contribuye a la elaboración de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) y analiza asuntos vinculados con temas laborales y de emprendimiento, entre otros.

Consultado sobre el ajuste del ingreso mínimo integral, anunciado el pasado 30 de abril por el Gobierno nacional, Marotta opina que, además de «insuficiente», constituye un «exhorto al sector privado para que tome la cifra de 240 dólares, un incremento del 26%, como referencia para las remuneraciones generales a los trabajadores».

Subraya el investigador del IIES la disparidad entre este ingreso (constituido por 200 dólares en bonos no salariales y otros 40 correspondientes al cestaticket), y el costo de la Canasta Básica Alimentaria, que supera los 500 dólares, lo que «mantiene al trabajador en una trampa de pobreza».

También tiene clara la razón por la cual el aumento fijado para los pensionados fue considerablemente menor: el Seguro Social reporta unos cinco millones de pensionados.

«Una cifra bastante elevada y por eso el ajuste de las pensiones fue tan pequeño (menos de 20 dólares respecto al pago de abril) porque el Estado no puede cubrir otro monto».

Respecto al impacto del ajuste en los índices de inflación, el profesor estima que será «bajo», principalmente porque ya muchas empresas venían pagando montos cercanos a los 240 dólares y, desde abril, «ya hacían correcciones en los precios de sus bienes y servicios».

También precisa que, sin aumento de sueldo, la inflación anualizada, al cierre de marzo pasado, era de 649%. Mientras, el salario mínimo oficial permanece en 130 bolívares, 0,30 céntimos de dólar para el momento del anuncio.

Cree que hay otros componentes inflacionarios, como los tributos y obligaciones por los que las empresas «están fiscalmente ahogadas».

 

Brecha de seguridad jurídica para el empleador

El investigador sostiene que es indispensable la publicación en Gaceta Oficial del ajuste del ingreso mínimo integral o, de lo contrario, será una «oferta política que carece de fuerza coercitiva inmediata y el mercado entrará en una fase de ajuste discrecional».

«Las empresas con mayor capacidad pagarán los 240 dólares para evitar conflictos laborales y las pequeñas y medianas esperarán la Gaceta para ver si el aumento obligatorio del cestaticket es sostenible para ellas».

Alerta el experto que la no publicación crea una brecha de seguridad jurídica para el empleador, pues este no tiene certeza sobre la base de cálculo de otros aportes como, por ejemplo, lo que corresponde a la Ley de Protección de Pensiones, normativa que desde 2024 obliga a las empresas a pagar mensualmente al Estado una contribución del 9% sobre el total de pagos de salarios y bonos realizados a sus trabajadores.

Recuerda Marotta que, mientras para el sector público «el anuncio tiene carácter normativo directo, pues el Bono de Guerra es un complemento no salarial del Estado a través del sistema Patria, no obligatorio legal para los patronos privados».

No descarta que se produzcan despidos como consecuencia del ajuste, sobre todo en pequeñas y medianas empresas, por el impacto en el aumento del cestaticket (40 dólares).

Afirma que también puede producirse una deserción mayor hacia el sector informal de la economía. Las empresas podrían optar por la figura de contratistas independientes o pagos por debajo de la mesa para evadir cargas fiscales. «El efecto en cierre de empresas y despidos podría ser selectivo y asimétrico».

 

«Nueva ley del trabajo podría terminar beneficiando más al empresariado»

El economista reconoce que, en abril, pensaba que el salario mínimo tendría «un aumento, al menos simbólico, equivalente a 20 o 30 dólares, pero no tocaron ni siquiera eso».

Lamenta que lo que se aprobó fue «pura liquidez», pues los bonos no inciden en prestaciones sociales, vacaciones o cualquier beneficio contemplado en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT).

Sin embargo, ve el ajuste como «una señal de que hay preocupación por parte del Estado y eso abre la discusión tripartita en la Mesa de Diálogo Social, con el acompañamiento de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) hacia una reforma del marco normativo laboral», que garantice lo básico: salario digno, un sistema de pensiones y de seguridad social que funcionen.

Como contexto personal, el investigador del IIES deja claro que, si bien es un académico, se considera «parte de la clase obrera del país» e invita a «defenderla porque es un motor de crecimiento y la necesitamos sólida y fuerte».

Pero, al mismo tiempo, advierte que la Ley del Trabajo (abril, 2012) «exacerbó el proteccionismo hacia el trabajador» y, dada esa realidad, «los sindicatos tienen que modificar sus expectativas y sus patrones de negociación», entre ellas, la retroactividad de las prestaciones sociales.

No pierde de vista que, entre el sector empleador y el de los trabajadores, estos últimos tienen una representación más debilitada y por eso no le extraña que lo que pueda salir de la negociación tripartita sea «una reforma de ley que termine beneficiando más al empresariado —que sí está más organizado y que sí tiene una vocería más fuerte— y al Estado (…) Yo creo que esta reforma laboral agarra a los trabajadores en muy mala condición, mal organizados, mal representados en términos sindicales, y ese aspecto negativo vale la pena resaltarlo».

«Ojalá los pocos representantes sindicales que están sentados en esa Mesa, sean capaces de no quedarse enquistados en esos argumentos que no están actualizados y asuman un rol de escucha de las necesidades de los trabajadores en la realidad actual y protejan derechos laborales universales que están los convenios firmados por Venezuela», reflexionó Marotta.

 

Reforma laboral para salir del «círculo vicioso»

Demetrio Marotta desgrana sus explicaciones en el entendido de que, actualmente, la realidad venezolana es una suerte de «círculo vicioso».

Considera que de las negociaciones entre Gobierno, empresarios y sindicatos debería emerger una nueva ley que beneficie a los trabajadores, pero que también permita que la economía se expanda y atraiga a la inversión extranjera.

«Si no aumentamos los salarios de los trabajadores no hay consumo, por lo tanto, las empresas no venden más, no se expanden y, por supuesto, no pueden contratar más gente o pagar más a los trabajadores (…), pero, mientras no se corrija el tema inflacionario y la economía no vuelva a la senda de crecimiento sostenible, mientras las empresas no vean facilidades para hacer negocios y el Estado siga presionando mucho fiscalmente a la actividad económica, no se pueden otorgar los derechos establecidos en la ley (LOTTT), porque no hay forma de hacerlo, considerando los pasivos laborales que eso generaría».

Tomando en cuenta que todos los sectores sociales están gravemente impactados por la crisis prolongada, pero que la población que está en edad productiva es la que puede motorizar el consumo, Marotta opina que «el sistema económico tiene que estar concentrado en el mercado laboral».

«Hay que dinamizar el mercado laboral de manera de que las empresas tengan la posibilidad de contratar más trabajadores, que no vean a la formalización de sus negocios como una barrera (…) Nosotros hemos estimado en la ENCOVI en casi 80% los trabajadores que manifiestan que no cotizan a la seguridad social, no gozan de vacaciones, no gozan de un contrato firmado con la empresa, no gozan de permisos por salud».

 

Más allá del salario: algunas recomendaciones económicas del IIES

Pese a las «señales de mejora» en el área petrolera y otros anuncios positivos ocurridos después de los sucesos del 3 de enero, Demetrio Marotta advierte que todavía no ve «un cambio significativo de las variables macroeconómicas asociadas a la demanda agregada, como el consumo y la inversión».

Está convencido de que, si se tomaran las medidas correctas para la coyuntura venezolana, los efectos serían «inmediatos».

«La economía venezolana está en el suelo y cualquier pasito que uno dé para crecer es positivo (…) Por eso es que se habla tanto de un crecimiento de 8% y algunos hablan de dos dígitos en la tasa de crecimiento, porque es que la economía está a un tercio de lo que era en el año 2013. Entonces, cualquier modificación pequeña que se haga en el ingreso de divisas, en la inversión, en la producción, eso se va a ver reflejado en un crecimiento. ¿Que va a ser un masificado? No».

Por ello, el profesor Marotta cita algunos elementos que, más allá del salario, considera que son claves para corregir los vicios de la economía nacional, expandirla y ganar credibilidad.

Entre ellos, cree necesario sincerar el sistema impositivo a las empresas, es decir, “simplificar y unificar el sistema tributario apuntando a la progresividad en términos de cómo se pecha la actividad económica”; reducir el encaje legal para impulsar el financiamiento bancario; ajustar las normativas laborales; establecer exenciones o subvenciones impositivas y modificar la política cambiaria.

Sobre este último punto, Marotta precisa que no es partidario de la dolarización, pues «todavía hay un margen de maniobra para operar con un mercado bimonetario».

 

Fuente: El Ucabista

Fotos: Manuel Sardá (Comunicaciones UCAB)


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