| Mark Churchill: La música de cámara es un modelo de convivencia social |
| Escrito por Redacción OyN |
| Jueves, 26 de Agosto de 2010 18:21 |
Sigue el Seminario de clases magistrales impartido por maestros del Conservatorio New England, cuyo director, Mark Churchill, afirma que la música de cámara es un modelo de construcción social que parte desde el individuo como pilar fundamental
Los integrantes del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela están de vacaciones, pero en teoría, porque sus jóvenes músicos se mantienen activos, aprovechando el Seminario de Clases Magistrales que actualmente dictan directivos del Conservatorio de New England en el Centro de Acción Social por la Música. Esta actividad se enmarca dentro de un intercambio realizado entre dicha institución internacional y el Conservatorio Superior de Música Simón Bolívar. Mark Churchill, Director del Conservatorio de New England ha venido a Venezuela en más de 30 oportunidades durante los últimos 10 años y es por ello que considera que el país se ha convertido en su “hogar musical”. Churchill forma parte del seminario que entusiasma a jóvenes venezolanos de diferentes edades quienes han volcado su interés en la temática central: la música de cámara. Churchill expone que la música de cámara como modelo social puede usarse como un ejemplo de convivencia entre pequeños grupos de 3 a 5 individuos, que a su vez forman parte de una gran sociedad. “Hablé con el maestro José Antonio Abreu sobre la forma en que El Sistema tiene fiebre por la música de cámara. Hay mucho entusiasmo en los jóvenes músicos por esta forma de hacer música”, comenta un emocionado Churchill, considerando que los resultados del seminario han superado las expectativas. Para Churchill, es elogiable el principio que nace de El Sistema en usar la orquesta como modelo de sociedad. “Crear una comunidad de 200 personas trabajando juntas para lograr algo hermoso es una idea maravillosa”, destacó. “Pero la música de cámara se hace con un grupo pequeño de 4 o 5 personas y no tiene el mismo sentido social de una comunidad grande como la orquesta. Sin embargo en las ciudades todos están comunicados en pequeños grupos haciendo cosas distintas, entonces el próximo paso es desarrollar el programa de música de cámara”, destaca Churchill. “La música de cámara requiere aún más compañerismo que la orquesta, porque no hay director, así que todos tienen que estar de acuerdo y cumplir su función”, añadió. “Los muchachos están tan entusiasmados con la idea de esta forma adicional de hacer música que no solo se basa en seguir al director estando juntos en la orquesta. También tiene un balance en su contribución individual de adaptarte a los demás. Es un balance distinto porque solo tienes 3 o 4 personas tratando de unificar la visión de la música y hacer de ella una forma de expresión uniforme”, explicó Churchill sobre la forma en como la música de cámara ayuda al desarrollo social partiendo del aporte de cada individuo. La iniciativa que despierta la música de cámara en los músicos que han formado parte del seminario es tal, que desde que comenzó el evento, todos los días se han realizado conciertos cuyos integrantes y repertorios son acordados el mismo día, en mutuo acuerdo por los participantes. “Estos conciertos son una muestra de la forma en como la música de cámara estimula el trabajo en equipo, partiendo desde el interés individual. Todos los recitales han sido muy hermosos”, indicó Churchill minutos antes de entrar a la Sala 2 del Centro de Acción Social por la Música a un recital de música de cámara. La serie de clases magistrales alusivas a la música de cámara, que imparten los maestros del Conservatorio de New England en intercambio con el Conservatorio Superior de Música Simón Bolívar, comenzó 21 de agosto y continuará hasta el sábado 28 de este mes. En el seminario también participan los siguientes maestros venezolanos: el flautista Javier Montilla, los cornistas Ulises Aragón y Liber Oscher, los trombonistas Melisa Sánchez y Miguel Sánchez, el fagotista Héctor Barrios, el clarinetista Valdemar Rodríguez, el pianista David Ascanio y Frank Di Polo en la viola. Prensa Fesnojiv |
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