Los que piden la luna
Escrito por Sixto Medina   
Martes, 04 de Octubre de 2011 06:23

altSi nuestra realidad es distinta ­escribió en 1932 el entonces joven de 24 años Rómulo Betancourt­ distinta debe ser nuestra táctica de lucha. Otra cosa no sería poner los pies en la tierra, sino andar por las nebulosas.

Y por esas regiones del medio interestelar deben andar los lunáticos, no los hombres con sentido de la realidad". Esos lunáticos eran, para Betancourt, aquellos que les criticaban diciendo que pretendían crear una izquierda autónoma, a lo que respondió: "somos demasiados realistas para importar el socialismo marxista". Y fue así, su deslinde ideológico frente a otros grupos políticos que seguían los lineamientos de la Tercera Internacional Comunista.

En los anales de la historia política de nuestro país, tenemos hoy un político populista autoritario, autocrático de corte militar que, no sólo anda por las nebulosas, sino que también pide la luna. En cualquier orden de la vida, pedir la luna, es pedir un imposible. La frase atraviesa los siglos y continúa vigente pese a que en nuestro tiempo el hombre ha impreso su planta sobre la superficie lunar.

Esa unidad lingüística sigue viva, porque describir la desmesura, la desproporción, los empresarios anhelos y la realidad porfiada. De ninguna manera significa negar la necesidad de soñar. La humanidad no hubiera salido de las cavernas sin esa capacidad.

Otra breve inspiración sentencia: "Los sueños suelen convertirse en realidad, pero para eso, es necesario soñar". La primera y principal advertencia consiste en distinguir el ideal de la ilusión. El primero está dentro del marco de lo posible; el segundo de lo irreal. Encarnados, la diferencia entre el idealista y el iluso, es abismal.

Pero todas estas consideraciones, que pueden tener aplicación en cualquier ámbito, estarán, en este escrito, dirigidas al mundo político venezolano. Y aquí sí, como lo explicó el poeta y escritor mexicano Alfonso Reyes en una página sobre el mundo y la cultura griega, lo que siempre es drama suele devenir en tragedia.

La política, como se ha dicho, es absolutamente insoslayable. Somos humanos gracias a ella. La política continuará hasta el final de los siglos siendo la polis, es decir el conjunto que nos rodea, que nos ampara y que nos prohíja.

Pero cada ejemplar es único, exclusivo, irrepetible. Y porque esto es así y lo seguirá siendo, cada uno de nosotros tiene que acometer la tarea de vivir.

Cada uno tiene una visión particular y eso genera conflicto.

Imaginar un mundo sin conflictos es ­por ejemplo­ pedir la luna.

El siglo XX padeció y el siglo XXl sigue padeciendo una raza de gobernantes chacales que piden la luna de una sociedad irreal: la de una comunidad uniforme, sujeta a los caprichos de la personal imaginación perversa del mandón.

Es una paradoja, pero es mucho más que eso: la historia universal ha estado y continúa estando repleta de personajes que piden la luna.

Imaginan un ser humano y una sociedad imposible. Los adoradores de la luna, sienten un desprecio por la realidad que supuestamente quieren mejorar. Importa clarificar el tema, sobre todo en la Venezuela de nuestros días, donde el comandante presidente y sus compañeros de ruta se manifiestan cotidianamente como adoradores del satélite.

TC


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