Mucho más que una enfermedad
Escrito por Editorial El Tiempo   
Domingo, 03 de Julio de 2011 02:13

altNo son únicamente los venezolanos los que no salen de su asombro tras haber observado la intervención televisada de Hugo Chávez el pasado jueves. Al confirmar los rumores con respecto a su estado de salud, el mandatario vecino reveló que tiene cáncer y que ha sido operado en un par de ocasiones durante las últimas semanas. Notablemente demacrado y bastante más delgado que hace un mes, sostuvo que hablaba "desde este camino empinado" por donde siente que va saliendo ya de "otro abismo".

Tales palabras hacen pensar que hace falta todavía un largo tratamiento, durante el cual el inquilino del Palacio de Miraflores seguirá recluido en un hospital de La Habana. Esa perspectiva aumenta la sensación de vacío de poder en Caracas, más allá de que el líder de la Revolución Bolivariana se haya negado a solicitar una licencia médica y a pesar de que insista en que sigue al mando de los asuntos de la nación. Su ausencia de los actos del bicentenario de la independencia sugiere, sin embargo, que la emergencia es grande.

Pero, sin duda, lo trascendental es la sensación de la inminencia de un cambio que puede ser más o menos abrupto, dependiendo de cómo evolucione la salud de Chávez, quien lleva 12 años en el poder. Si hasta hace semanas tanto partidarios como opositores tenían la mira puesta en las elecciones del 2012, ahora se abre un interrogante mucho más profundo.

De manera que quienes creen que el enfermo se va a recuperar no dejan de registrar la fragilidad del comandante de la boina roja. En lugar del tono de voz decidido y desafiante que lo ha hecho famoso, llamó mucho la atención su apego a un texto leído, en el cual abundaron las menciones a Dios, en un aparente renacimiento de la religiosidad de alguien que mira de frente la posibilidad de dejar este mundo. Falta ver si el roce con la muerte cambia el talante de alguien que aspiraba a tener a su cargo el destino de Venezuela hasta el 2030.

A su vez, la probabilidad de que Chávez pierda la batalla que ha iniciado abre un capítulo lleno de incertidumbres. Claramente, el tema más importante es la ausencia de un sucesor, lo cual abre la opción de una renovación ordenada y democrática, pero también puede llevar a un deterioro extremo de la situación actual. En este escenario, a las dificultades nacidas de la recesión económica, la oleada de inseguridad y la carestía, se sumaría una lucha interna por el poder dentro del movimiento bolivariano, que resquebrajaría aún más las pocas estructuras institucionales que quedan en la nación hermana.

Desde el punto de vista formal, una ausencia permanente del presidente en ejercicio debería ser suplida por su número dos, Elías Jaua. Pero no se necesita ser un experto en política venezolana para darse cuenta de que quienes han llegado al cargo que ahora ocupa este ex profesor universitario han sido figuras de poca relevancia e influencia, con contadas excepciones.

Debido a ello, no ha pasado inadvertido el acto de solidaridad con el mandatario que organizó el pasado 26 de junio Adán Chávez, quien, además de ser su hermano, es gobernador del estado de Barinas y fue embajador en Cuba. En su discurso, se describió como cabeza de los revolucionarios auténticos y defendió la lucha armada, con lo cual estaría al frente de un ala radical, que tiene muchos seguidores. Asimismo, ambos son amigos y aliados de los hermanos Castro, cuyo caso puede servir de modelo para organizar una transición, que tendría que ser validada a través de algún mecanismo legítimo.

Mientras eso ocurre, la oposición también tiene el desafío de organizarse y llegar con un candidato único a las urnas el próximo año. Pero, en vista del fraccionamiento de los diversos movimientos, eso no es fácil, sin contar con la oleada de simpatía que puede recibir el chavismo ante la prueba que enfrenta su jefe.

Aparte de lo anterior, hay que tener en cuenta que en Venezuela la situación interna es complicada. Fuera de la polarización, apagones eléctricos y motines en las cárceles son ejemplos recientes de la incapacidad estatal para atender las necesidades más elementales de la ciudadanía, mientras los nubarrones se siguen acumulando en el horizonte económico ante el crecimiento de la deuda pública y el estancamiento de la producción de petróleo.

Todos esos elementos se combinan en un coctel que puede ser muy dañino tanto para la estabilidad de la frágil democracia venezolana, como para sus vecinos. Ante la posibilidad de un deterioro de la situación en el otro lado de la frontera oriental, es innegable que Colombia sigue con preocupación las noticias sobre la salud de Chávez. Si bien en el país hay quienes sienten una enorme antipatía por el ex teniente coronel, un salto al vacío sería el peor de los escenarios, debido a sus implicaciones económicas, sociales y de seguridad.

Por tal motivo, hay que sumarse a los votos hechos por Juan Manuel Santos, quien el viernes le deseó a Chávez una pronta recuperación.

Más allá de que los ciudadanos de Venezuela decidan escoger a alguien más, ese remplazo debe ser resultado del juego democrático y no de un evento imprevisto y repentino, que pueda desatar coletazos perniciosos para los colombianos.

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