| Democracia, pluralidad y futuro |
| Escrito por Freddy Marcano | X: @freddyamarcano |
| Martes, 02 de Diciembre de 2025 02:37 |
|
La socialdemocracia criolla, aquella que nació del trajín intelectual del exilio y del intento de adaptar el pensamiento marxista a la realidad nacional, no es únicamente una memoria política; es un punto de partida. No se trata de idealizar el pasado ni de repetir esquemas que funcionaron en un país distinto al que tenemos; significa, más bien, reconocer que Venezuela tuvo en su experiencia socialdemócrata un proyecto democrático viable y perfectible que demostró ser capaz de sostener alternancia política, modernización social, inclusión educativa y movilidad económica. No hablamos de nostalgia, sino de la necesidad de actualizar una tradición política que fue desplazada en términos simbólicos, culturales y discursivos por un modelo excluyente, hegemónico y negador de pluralidad. La caída del modelo democrático venezolano no se debió únicamente a la política, sino también a nuestra incapacidad colectiva para defender y reformular la democracia ante los cambios del mundo. El colapso del rentismo, la fragmentación de los partidos, la tecnificación de la economía global y la crisis de representación hicieron que la democracia nacida en 1958 dejara de responder adecuadamente a las expectativas sociales. En paralelo, un discurso antipolítico creció como una ola alimentada por el deterioro institucional, por la desigualdad creciente y por la progresiva desconfianza ciudadana hacia cualquier forma de mediación partidista. Ese vacío fue terreno fértil para que un liderazgo carismático, vertical y emocionalmente eficiente construyera una nueva narrativa: la democracia que nació de la modernidad socialdemócrata y que fue presentada como un fracaso histórico, haciendo que la idea del pluralismo pasase a ser sospechosa, innecesaria e, incluso, de traición. La hegemonía política que se impuso después de finales de los años noventa desmontó la legitimidad simbólica del proyecto democrático previo, no solo desde la acción institucional sino desde la retórica identitaria. Se sustituyó el lenguaje de la ciudadanía por el de la lealtad, el concepto de Estado democrático por la mal llamada revolución, la deliberación por la obediencia y la pluralidad por el unanimismo. Hannah Arendt advirtió que las democracias mueren cuando la opinión es reemplazada por verdad única y cuando la política se reduce a la administración del miedo o del resentimiento. Ese fue el corazón del fenómeno venezolano: la antipolítica funcionó para destruir, pero nunca tuvo herramientas para construir un país. Y ese vacío conceptual es precisamente el espacio donde debe incubarse una socialdemocracia renovada. Una socialdemocracia contemporánea no puede limitarse a restaurar lo perdido. Debe ser reimaginada, tecnológicamente consciente, ecológicamente responsable y centrada en derechos humanos. En un contexto global marcado por la digitalización, el desplazamiento masivo, la informalidad laboral y la reconversión tecnológica, la ciudadanía ya no se agrupa en sindicatos ni en partidos tradicionales: vive en plataformas, en redes migratorias, en economías intermitentes y frágiles. El reto es diseñar un modelo democrático que comprenda ese nuevo sujeto social. La socialdemocracia 2.0 —o como queramos llamarla— debe reconocer que el bienestar ya no depende solo del Estado, sino de su capacidad para generar reglas de equidad en mercados globales, espacios digitales y territorios fragmentados. Una propuesta democrática para Venezuela necesita llevar la protección social hacia modalidades flexibles, universales y sostenibles. Requiere una economía dinámica pero no salvaje, un Estado que regule con inteligencia en lugar de controlar con obsesión, y una vida pública donde la disidencia no sea excepción sino fundamento. La democracia no se salva con discursos; se salva con instituciones que funcionen, con acuerdos que trasciendan gobiernos y con políticas que entiendan que redistribuir no es regalar, sino habilitar oportunidades reales para crecer. La nueva socialdemocracia no puede estar basada únicamente en petróleo, debe integrar productividad, conocimiento, innovación y diversificación económica. Este artículo es, más que un cierre, un punto de avance tras el texto anterior. Si en el primero buscamos desmontar prejuicios y recuperar la genealogía democrática, aquí empezamos a trazar rutas para un modelo político que corresponda al siglo XXI. No se trata de volver atrás, sino de convertir la memoria en plataforma y no en altar. La socialdemocracia venezolana debe dejar de ser un recuerdo para convertirse en método, para reinventarse desde un pacto ciudadano que rechace la dominación y la exclusión como formas de gobierno. Ese camino exige pensamiento, trabajo y continuidad. Exige un país que se reconcilie con su propia capacidad de vivir en democracia. IG,X: @freddyamarcano |
R4 Banco respalda la carrera hacia MotoGP del venezolano Diego Andrés GonzálezEn una alianza que vincula la agilidad tecnológica con la disciplina deportiva, R4 Banco Microfinanciero anunció su designación como Impulsor Oficial de Diego Andrés González, actual campeón de la Cop... |
Farmatodo eleva la experiencia del cliente con su nueva Expo BellezaFarmatodo, la red de farmacias con más de un siglo de trayectoria en Venezuela, anunció el regreso de su Expo Belleza y Bienestar, que se llevará a cabo del 8 al 10 de mayo en la Terraza del CCCT. |
Claves de la formación sobre autismo en el Grupo Médico Santa PaulaEn un esfuerzo por optimizar la atención de la neurodiversidad en Venezuela, el Grupo Médico Santa Paula (GMSP) y la Fundación Autismo en Voz Alta realizaron la jornada formativa “Primeras señales de ... |
CAVEDATOS 2026-2028: La tecnología se posiciona como eje transversal de la economíaEn el marco de su Asamblea General Ordinaria 2026, la Cámara de Empresas de Tecnologías de la Información (CAVEDATOS) celebró el encuentro “Conexión CAVEDATOS”. |
¿Por qué no puedes perderte la secuela de "El diablo viste a la moda"?Miranda Priestly está de regreso. La icónica directora de la revista Runway está taconeando en las salas de cine de toda Venezuela |
Del tránsito peatonalQuizá la opinión pública no tiene interés por los problemas cotidianos al creerlos y asumirlos resignadamente como insolubles |
El gran silencio digital: ¿Por qué hemos dejado de hablarnos en la era de la conexión?¿Cuándo fue la última vez que entablaste una charla trivial con tu barista, comentaste algo con un vecino en la entrada de tu edificio o llamaste por teléfono a tu madre en lugar de enviarle un mensaj... |
El chivo expiatorio y la paradoja del mediadorBajo la sombra de los hermanos Rodríguez, la política salarial en Venezuela ha dejado de ser una herramienta económica para convertirse en un refinado instrumento de indigencia programada. |
¿Será qué creen que podrán engañarnos?Pueden disfrazarse del inmenso azul de cielo. Ellos siempre serán el infierno. |
La Miss Lara que reinó como un relámpago: la historia de Maye BrandtLa flor blanca en su cabello no era un adorno: era una advertencia. |
Siganos en