Once años
Escrito por Arlán A. Narváez-Vaz R.   
Miércoles, 03 de Febrero de 2010 07:45

altHay un adagio que dice que “Los pueblos tienen memoria muy corta”. En lo que esto tiene de verdad se apoyan los charlatanes para aprovecharse de la buena fe del pueblo, en la práctica más reciente, ofreciéndole soluciones probadamente fracasadas y reinventando la historia para hacerle creer que nada bueno existió antes del gárrulo en el poder.

La historia petrolera de Venezuela, a partir de 1924, nos ha marcado con dos características distintivas: 1. La hegemonía de la actividad petrolera como eje de la economía venezolana; y 2. La irrupción del Estado como principal actor de la vida económica y social del país, por su condición de perceptor de los proventos de la actividad.

Esa historia fue precedida por siglos de una precariedad y pobreza que solamente podía ser igualada por las imágenes que hoy tenemos de Haití o de los países más pobres del África subsahariana. Venezuela era un país sumamente atrasado, sin industrias, que subsistía con una actividad agropecuaria de muy baja productividad. El petróleo habría de cambiar esto diametralmente y es justo reconocer que la presencia y tutela del Estado fue determinante de esta transformación, que llevó a nuestro país a ubicarse entre los de economía más dinámica en la América Latina. Para pesar de los embaucadores del régimen y en desmentido de la historia que quieren vendernos, los gobiernos de la “Cuarta República”, desde López Contreras hasta parte del primero de CAP, no solamente administraron con aceptable eficiencia los ingresos petroleros, estimulando el florecimiento económico y la vitalidad de la actividad privada, “sembrando el petróleo”, sino que, por los logros en materia de salud y educación, nos convirtieron en referencia y ejemplo mundial. A ello hay que sumar los desarrollos en infraestructura, no solamente vial sino que sus realizaciones en agua y electricidad son lo que hoy mantienen al país con el agua y energía que el régimen nos raciona.

Como antecedente de la desastrosa kakistocracia actual, la elevación de los precios petroleros en 1974 plenó las arcas públicas y fue entonces cuando se utilizó por primera vez la sentencia que describe tan acertadamente al régimen de hoy: “en lugar de administrar la abundancia con criterio de escasez, la administra con escasez de criterio”. El análisis de casi todos los colegas economistas, respaldados por las principales variables de la economía, ubica en los últimos años del primer CAP el inicio de la caída de nuestra productividad, de nuestra economía y de muchos de los logros sociales. Detrás de ello, alimentado por un barril casi sin fondo de ingresos fiscales, surgió el relajamiento de los controles fiscales que ha llevado a la aceleración del gasto público populista y clientelar (destinado fundamentalmente a ganar o comprar votos y adhesiones partidistas).

La instalación de la Kakistocracia en Miraflores ha retomado y llevado a sus niveles más inimaginables ese gasto populista y clientelar, despilfarrando y malbaratando ¡más de un billón (millón de millones) de dólares en estos 11 años!, una cifra tan gigantesca que resulta incomprensible para la mayor parte de las personas, exterminando así la mejor oportunidad que nos ha podido dar la Providencia, a través del petróleo, para resolver los problemas de nuestro pueblo, que, por el contrario, se hunde cada vez más en la miseria y ve perder el futuro para sus hijos.

La tónica del régimen es tratar deslumbrar la desesperación de ese pueblo lleno de necesidades, con las dádivas o bagatelas que, bajo el nombre de misiones, le resuelven solamente el hambre o la necesidad de hoy, pero que no le ofrecen soluciones permanentes. Son 11 años de inutilidad, ineficiencia, demagogia, populismo y fracasos. 11 años abusando de la memoria corta del pueblo para chantajearlo y seguir engañando. 11 años destruyendo el futuro de los venezolanos, como si quisieran llevarnos de regreso a la Venezuela prepetrolera, o sea, 11 años que destruyen los logros desde 1924.

¡Cosas veredes, Sancho!

arlannarvaezgmail.com


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