Entre el poder y la vida
Escrito por Charito Rojas | @charitorojas   
Miércoles, 07 de Marzo de 2012 07:01

altLo escandaloso de esto no es precisamente que el Presidente esté enfermo de cáncer, sino que está enfermo, oculta la real información y pretende seguir al frente del Gobierno



"La soberbia no es grandeza, sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano".

San Agustín (354 – 430), uno de los cuatro doctores de la Iglesia Católica.

Aunque reconoció (¡por fin!) que no está curado, que sigue teniendo cáncer, que debe pasar por episodios de radioterapia, sigue mintiendo al país con una supuesta fortaleza, con un "aquí no pasa nada y voy a regresar sanito", que nuevamente hace dudar de su verdadera condición de salud. Que según todas las filtraciones de los informes médicos, es de grave pronóstico. A estas alturas, el que crea que no está enfermo es ciego y sordomudo.

El Presidente es un mortal que como cualquier otro, se enferma y necesita que lo atiendan médicamente, realizarse un tratamiento y guardar el reposo indispensable para la recuperación. Creerse supermán no lo ha ayudado para nada y la pruebas es la recurrencia de la enfermedad sin haberse cumplido siquiera un año de la primera operación. Eso según los médicos, es muy mala señal.

Por eso asombra que este hombre estime más el poder que su vida. No hay un solo oncólogo que haya consultado que no me haya dicho lo siguiente: 1) No sabemos donde tiene el cáncer y eso es vital para hacer un pronóstico de tiempos y tratamientos. 2) por los síntomas externos, está siendo tratado con medicamentos agresivos. 3) por la facis del enfermo, hay daños orgánicos. 4) por la recurrencia temprana o el tumor no fue totalmente extirpado o la quimioterapia aplicada no fue la adecuada o sencillamente tiene metástasis. 5) Si no le pone seriedad, tratamiento adecuado, tranquilidad y reposo, no lo salva ni Dios.

El empeño en tratarse en Cuba donde reina el secretismo, que el único vocero de su enfermedad sea él mismo y no una autoridad médica tratante, que permanentemente se oculte información vital para que el país deje de especular y recurrir a fuentes de información externas, no contribuye en nada a la paz pública. El ambiente de zozobra que viven los chavistas y los antichavistas por igual, desde hace nueve meses cuando el presidente enfermó, no es sano para la estabilidad del país. La ridícula excusa de que la información será suministrada cuándo y cómo al Comandante le dé la gana, no puede ser posible. Un Presidente no tiene esa privacidad, pues tal como lo vemos, su salud incide directamente en las políticas públicas y en el presente y futuro devenir.

Lo escandaloso de esto no es precisamente que el Presidente esté enfermo de cáncer, sino que está enfermo, oculta la real información y pretende seguir al frente del Gobierno aun sabiendo de sus limitaciones, ocasionando un severo desajuste que puede desembocar en problemas mayores para el país.

Haber mudado la sede del poder ejecutivo para Cuba no tiene asidero constitucional. Y no hay poder público que se lo reclame. Es la misma historia del año pasado, cuando estuvo un mes en la isla caribeña y luego se comprobó que el mismo día que él estaba en el quirófano operándose, supuestamente estaba en Miraflores firmando una Ley de Endeudamiento. Por supuesto, era un montaje, la Ley, si es que la firmó personalmente, lo hizo en Cuba, sin reunión de Consejo de Ministros y sin la firma de estos. O sea, una Ley nula. Pero el detalle es que en ese momento estaba Carlos Escarrá, un abogado experto en acomodarle los entuertos, y quien seguramente le recomendó que la Ley no se fechase en Cuba sino en Miraflores. O sea, utilizar la mentira para validar una acción inconstitucional.

Ahora vemos al Presidente sentado en Cuba, flanqueado por una bandera cubana y una venezolana a cada lado, con las imágenes de José Martí y Simón Bolívar al fondo y reunido con 4 ministros, su hermano el gobernador y la procuradora Flores, firmando créditos, haciendo actos de gobierno, en una abierta contravención a la Constitución. Artículo 11 de la Constitución: La soberanía se ejerce en los espacios geopolíticos nacionales.

Vamos a estar claros: La sede del Gobierno no está donde esté el Presidente. Está en Caracas, según la Constitución y en su defecto, cualquier otro sitio de la República de Venezuela. Es decir, la sede del Poder Ejecutivo está en territorio venezolano, el Presidente por lo tanto está infringiendo la ley ante la mirada complaciente de la procuradora Flores, quien debería saber que cualquier acto de gobierno sería írrito si no está contemplado dentro de los parámetros legales.

Artículo 234: Los actos del Presidente de la República serán refrendados para su validez por el Vicepresidente Ejecutivo y el Ministro o Ministra o Ministros o Ministras respectivos. ¿Se encontraban en Cuba al momento que el Presidente firmaba créditos adicionales los ministros de la economía? ¿Estaba allí Giordani? ¿El Ministro de Planificación? ¿Estaba el Vicepresidente? No, estaban acá en Venezuela, en la sede del Poder Ejecutivo. Es más, todo lo que se refiera a contrataciones y créditos adicionales, endeudamientos, debe ser refrendado por el Consejo de Ministros en pleno y quien no esté de acuerdo, deberá salvar su voto. ¿Hubo Consejo de Ministros en Cuba cuando el Presidente firmo créditos adicionales? No. En la foto distribuida por la agencia cubana de noticias se ve al canciller Nicolás Maduro, al ministro de Ciencia y Tecnología, Arriaga ( que está allí por ser yerno del Presidente), a la ministra de Salud, Eugenia Sader (quien a pesar de ser la vocera oficial de la enfermedad presidencial no ha dicho ni pío), a la ministra de la Secretaria de la Presidencia, Erika Farías, quien viajó desde un comienzo en la comitiva presidencial, al hermano Adán Chávez y a la procuradora Flores, quien tienen voz pero no voto en el Consejo de Ministros.

En territorio extranjero, bajo leyes extranjeras, en poder de un gobierno que tienen francos intereses económicos que dependen de la permanencia en el poder del Presidente venezolano. Ni siquiera la prudencia de realizar los actos en la Embajada de Venezuela, que legalmente es territorio venezolano. En el colmo del personalismo que obvia la Constitución, el Comandante le tira trompetillas al artículo 18: "La ciudad de Caracas es la capital de la República y el asiento de los órganos del Poder Nacional. Lo dispuesto en este artículo no impide el ejercicio del Poder Nacional en otros lugares de la República". De la República de Venezuela, no de la República de Cuba.

Obviemos la ignorancia de conciudadanos que aceptan lo bizarro e inconstitucional de esta situación. El Gobierno nos tiene ya acostumbrados a su forma de torcerle el brazo a las leyes y adecuarlas según su conveniencia. Pero lo legal, lo correcto y adecuado sería que el Presidente actuase bajo el imperio de la ley, con respeto y cordura. Lo sensato es que cuando un Presidente se ausenta por un período superior al legal (más de 5 días para tener que solicitar permiso de la AN), deje a un encargado en la Presidencia. Este encargado no realizaría actos de disposición sin consentimiento del Presidente, como lo dice la Constitución, pero sería una figura que permitiría como es este caso, que un Presidente enfermo se hiciese el tratamiento necesario para recuperarse, si es ese el caso.

¿Por qué se empeña en mantenerse al frente contra toda recomendación médica y contra el raciocinio de la supervivencia? Un Vicepresidente no le representaría peligro alguno, es escogido por él mismo, quien también lo quita cuando quiere. Requiere permanentemente de la autorización superior. Ah, pero también representa la figura del sucesor, palabra caca en el alto Gobierno. Según el actual vicepresidente Elías Jagua, nadie quiere suceder al Comandante, nadie quiere sustituirlo. ¿Y entonces? ¿Cómo quedamos los venezolanos con estas actitudes personalistas y caudillescas? Ni Juan Vicente Gómez, quien se cuido siempre las espaldas nombrando a un Presidente títere, aunque él tuviese los hilos del poder. Pero eso le permitía descansos en su enfermedad y vejez, al tiempo que cuidaba la imagen institucional y disimular ser un dictador de casi tres décadas.

El Presidente debe dar el ejemplo, acatar la Constitución y dedicarse a su tratamiento como debe ser. Que se olvide de la campaña electoral porque según Elías Jaua, aquí no hay todavía campaña. Además, como que no confía en la tremenda campaña que están haciendo sus fieles ministros, que recorren el país, hacen concentraciones, reparten créditos, misiones y casas en nombre del adorado Comandante, para que estén claros los beneficiados que deben votar por el candidato Comandante en octubre porque si no la oligarquía, la burguesía y el imperio les quitará todo lo que su benefactor les ha dado. Pero esto no es suficiente, el enfermo quiere echar el resto haciendo su propia campaña, así sea por teléfono, Twitter y vídeos grabados.

Duros e inestables días nos esperan. Ojalá sea la gran lección para quienes piensan que un país debe depender de una sola persona. Eso se llama dictadura.

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Twitter: @charitorojas

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