Aguja e hilo, Capriles
Escrito por Ignacio Ávalos Gutiérrez   
Miércoles, 15 de Febrero de 2012 11:34

altGanó usted el domingo pasado las primarias, un evento cuya trascendencia es imposible exagerar, entre otras cosas por la masiva asistencia a las urnas y por el tono moderado de la mayoría de los votantes, el cual redujo a 10% los candidatos que se la jugaron por el radicalismo. Ganó, cierto, pero le toca ahora recorrer un largo camino que, como cualquiera sabe, no se encuentra bien asfaltado, sino lleno de piedras y huecos, incluso con mala señalización, y con ello no me refiero, sólo, al descomedido ventajismo gubernamental, del cual ya empieza a tenerse muestras, aun cuando, según las normas, la campaña electoral todavía no se ha iniciado.

Tarea dura la suya, entonces, aunque cuente, para encararla, con el viento a favor de casi 2 millones de sufragios. La agenda, incluso vista por encimita, se ve, así, pues, harto complicada, con varios temas insoslayables, cuyo trato supone sudor e inteligencia política y, no descartemos, testículos. De ella entresaco 5 puntos que revisten, me parece, una enorme significación.

I. Empezar a robustecer la unidad de la oposición, atender con rapidez las fisuras naturales que pudieran haberse causado en una disputa democrática que involucró, no únicamente al puñado de candidatos presidenciales, sino a mil y tantos aspirantes a alcaldías y gobernaciones. Aguja e hilo, pues, para coser las roturas y, por si hicieran falta, curitas para sanar heridas y superar arrecheras, una faena imprescindible porque la oposición no se puede dar el lujo de ir disminuida, eso se tiene bien escrito desde hace rato.

II. Hilvanar, así mismo, un mensaje ­más importante que el mismo programa­ capaz de convencer y seducir a un electorado muy heterogéneo, cuyas expectativas son distintas y cuya disconformidad con la gestión del presidente Chávez tiene motivaciones muy disímiles. La prédica liberal, por llamarla de alguna manera, eje del mensaje opositor, no arropa, con todo lo importante que pueda ser, a vastos sectores de la población.

III. En particular, hacer creíble, a fin de que no parezca hueco ni extraño en sus labios, un discurso social cuyo dueño, en los últimos tiempos, ha sido el presidente Chávez, quien alega tener, sin que le falte razón, los correspondientes derechos de propiedad debidamente registrados.

IV. Poner al descubierto, desde luego, la mala gestión oficial, pero a sabiendas de que los recursos petroleros han servido para tapar goteras y disimular fallas serias en el armado del país y tomando en cuenta, además, que el mal gobierno no garantiza la victoria opositora, en buena medida porque el liderazgo presidencial es un complejo conjunto de símbolos, representaciones y afectos, difícil de desenredar. Tenemos, así, pues, un mal gobierno que misteriosamente todavía despierta ilusiones, como si el Presidente fuera, también, el que monopoliza la esperanza en estos tiempos venezolanos.

V. Asomar, sin que la nostalgia por el pasado induzca a equivocaciones que impidan digerir, como toca, la década chavista ­sin despacharla como si fuera un inexplicable e indeseado paréntesis de la historia nacional­, asumir, digo, la crisis que poco a poco fue deslegitimando el Pacto de Puntofijo, y abordar, por otra parte, la alternativa propuesta en los últimos tiempos para reemplazarlo, a saber, la de un socialismo rentista, cada vez más militarista. En este sentido, afirman los estudiosos del tema, que durante el último cuarto de siglo, la falta de legitimidad del sistema político ha sido la causa de nuestra inestabilidad, puesta de manifiesto en ideas y propuestas, incluso diagnósticos, absolutamente inconciliables, en torno a los cuales no hay espacio para el avenimiento, casi que en ninguna dosis.

Como coser ­y volvemos a lo del hilo y la aguja­ las roturas que impiden forjar un destino común, como hacerlo, además, en el contexto global de un cambio civilizatorio en el que, de paso, plantear la discusión política entre capitalismo y socialismo es sólo un despiste, argumento adicional para cavar fosas que nos separan y mantienen al país como si fuera dos países.

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

www.el-nacional.com / OyN


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Videos



Banner
opiniónynoticias.com