| ¿Por qué la socialdemocracia? |
| Escrito por Manuel Rojas Pérez |
| Viernes, 27 de Enero de 2012 06:33 |
Si hay un momento en la historia venezolana, en donde Venezuela se juega su destino, es este. El país, al filo de la navaja gracias a la irresponsabilidad del presidente Chávez,
está en vísperas de buscar salidas a la situación de crisis insoportable en la que vivimos. En ese sentido, son muchas las opciones que tenemos los venezolanos al frente. Derechas, izquierdas, radicalismos, capitalismo popular, laboralismo… Yo personalmente me decanto por la socialdemocracia moderna y hago pública mis razones. La social democracia, entendida en la actualidad –y no como en sus inicios de socialismo reformista- acepta sin problemas las condiciones de disciplina fiscal, estabilidad macroeconómica y reformas políticas que demanda el neoliberalismo. Pero no deja de ser fiel a los principios y valores socialdemócratas (i) un Estado socialmente responsable; (ii) un Estado como regulador último de la economía y; (iii) un compromiso con el bienestar social de las mayorías. Gobiernos socialdemócratas han logrado la reconstrucción del Estado hacia un nuevo Estado democrático, social e inversor; el impulso de una sociedad civil más activa; el establecimiento de una economía mixta y; la promoción de valores como la igualdad, la justicia, la responsabilidad y la inclusión, y ahí están los ejemplos de Tony Blair y su “Nuevo Laborismo”; Gerhard Schröder y su “Nuevo Centro” y Bill Clinton para demostrar la procedencia de este sistema político. La socialdemocracia renovada logra afirmarse como una alternativa progresista frente a las tendencias conservadoras que han avalado el desarrollo desigual entre los ricos y los pobres en un contexto de trasnacionalización económica. Asimismo, se ha preservado la idea de un Estado social democrático que garantiza los derechos y el bienestar de los ciudadanos. Así, por medio de la socialdemocracia se puede lograr el surgimiento de nuevos mercados globales y de la economía del conocimiento, y proporcionar una gama de prestaciones sociales en continuo crecimiento que no es posible en socialismo real ni en un modelo capitalista. La socialdemocracia busca crear un marco que evite tanto el Gobierno vertical, burocrático, auspiciado por la vieja izquierda como la aspiración de la derecha a desmantelar el Estado en su conjunto. Los pilares de la socialdemocracia moderna están en la igualdad de oportunidades, la responsabilidad personal y la movilización de ciudadanos y comunidades. En esta tendencia se propone que las políticas públicas ya no estén dirigidas a la redistribución de la riqueza, sino más bien a la creación de ésta. Es decir, en lugar de ofrecer subsidios a las empresas, el Gobierno debería promover condiciones que llevan a las compañías a innovar y a los trabajadores a ser más eficientes en la economía global. Se insiste, como lo logró Bill Clinton en Estados Unidos. Por supuesto que hay que aceptar bajo este concepto muchas reformas y conceptos neoliberales, ya que la socialdemocracia moderna se propugna como la búsqueda de lo mejor de ambos mundos. Lo que evita la socialdemocracia son amenazas a la cohesión social por el surgimiento de mercados sin regular. Es posible bajo este sistema combinar la solidaridad social con una economía dinámica. Para alcanzar esta meta se debe fomentar menos el gobierno nacional y el central, pero tener mayor significación sobre los procesos locales. Es decir, darle potenciar a la descentralización, que es la forma de, verdaderamente, acercar el ejercicio del poder a los ciudadanos y acercarlo a este. Son estas algunas de las razones por las cuales me adhiero al sistema socialdemócrata moderno. Y por ello mismo, el 12 de febrero de 2012 daré mi voto al candidato que representa a la socialdemocracia, a quien se acerca más a los postulados que aquí he señalado. Creo que solo un socialdemócrata puede sacarnos de esta locura sin los traumas que generan los cambios bruscos. Twitter: @rojasperezm |
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