| Unidad y esperanza |
| Escrito por Luis Ugalde |
| Jueves, 01 de Diciembre de 2011 06:46 |
El país está enfermo y naufraga. El barco hundiéndose y el Gobierno ciego y sordo sigue empeñado en fórmulas comunistoides de fracaso
comprobado en el mundo entero. El daño es tan grave que sólo una unidad nacional, con un compromiso sostenido y el esfuerzo de todos, pueden conducirnos a dar respuesta efectiva a nuestras más graves necesidades. No estamos en un mero torneo electoral, sino en una encrucijada de vida o muerte. Vamos a escoger mucho más que un presidente: un futuro de esperanza con realizaciones. Unidad nacional abierta a diversos colores, que están más allá de la oposición.Venezuela necesita menos demagogia y mentira política; más propuesta y menos encuesta. Un modo distinto de ser un gobierno eficiente con un Estado democrático con cuatro o cinco puntos clave que son obvios: -El país está harto del insulto, de la descalificación, de la calumnia, de la exclusión y de la violencia contra los que piensan distinto. Hace falta un gobierno con una institucionalidad democrática constitucional, que desarrolle los servicios públicos de salud y educación. La iniciativa y el emprendimiento generalizado son de primera necesidad nacional, con garantías jurídicas para las inversiones y las iniciativas. Sin esto no es posible el trabajo productivo, digno y bien remunerado para 15 millones de venezolanos. Empleo y alta productividad tanto de empresarios y trabajadores. -No tenemos salida sin un esfuerzo radical y sostenido para transformar la educación en todos sus niveles con la colaboración de las familias, el Estado, los educadores y la sociedad entera. Educación que despierte lo mejor de nuestros valores espirituales y sociales y, al mismo tiempo, nos capacite para ser productores exitosos en oficios y profesiones, en emprendimiento, ciudadanía y convivencia pacífica. Contra el odio sembrado y la violencia desatada, necesitamos una primavera espiritual de encuentro nacional para la difícil transición. Es otra cultura de vida. -Frente al servicio público de salud en grave deterioro: prevención y atención primaria en las comunidades a su alcance, conectado con hospitales públicos de primera, complementado con las clínicas privadas. Esto requiere una movilización y un rescate de los médicos venezolanos. -Luchar de manera sostenida para vencer la pobreza: sobre las bases de salud, educación, trabajo y la construcción de viviendas seguras y un hábitat digno. Ningún candidato que divida merece nuestro apoyo, y miente quien nos ofrezca el paraíso y encienda medio país contra el otro medio. El odio, la descalificación y la división son agentes de muerte. Cualquier candidato que se sienta más que la unidad nacional es indigno de nuestro apoyo, así como quien se crea mesías y haga de la religión y de la política un culto a su persona y una burda manipulación publicitaria. En este clima de naufragio, el país recibió con mucho agrado y esperanza el foro de candidatos en la UCAB: sin insultos, con respeto entre sí y al país, atacando los problemas, no a las personas, y presentando juntos cada uno sus propuestas. Con su comportamiento hablaron de la unidad y lo hicieron civilizadamente. Es posible una nueva y respetuosa manera de hacer política. Vimos que los candidatos son conscientes de que la unidad es más importante que el ambiente de gallera que algunos echaron de menos. La solución no está en la genialidad de uno u otro, sino en su capacidad de promover y mantener la unidad nacional, para hacer gobierno con los mejores, convocar a todo el país a un exigente esfuerzo para cambiar, rescatar las esperanzas fundamentales y responder con la renovada productividad de todos a las necesidades fundamentales privadas y públicas. En este país destrozado, no basta la unidad por unos meses, sino por décadas. El año 2012 va a ser decisivo para nuestro futuro. O será de muerte y de hundimiento o de unidad nacional para la esperanza. Unidad que no excluye ningún color, venga de la oposición o del Gobierno. Los estudiantes se lucieron con el "debate" y les espera un papel todavía más brillante que el jugado en 2007 para salvar el país. Son ellos los que demostraron que sí es posible salir del desastre y los que animaron a muchos a votar y a ganar. Mañana como ayer. EN |
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