Ley del fracaso
Escrito por Juan Carlos Apitz   
Sábado, 08 de Agosto de 2009 08:13

altLa presidenta de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, María de Queipo, presentó esta semana, el articulado para la segunda discusión del proyecto de la Ley Orgánica de Educación. Este proyecto de ley del oficialismo no está dirigido a lograr que el sistema educativo produzca éxito escolar, si no que está dirigido a disfrazar el fracaso del gobierno nacional en el sistema educativo venezolano.


El aludido fracaso gubernamental lo demuestran las estadísticas, cuyas cifras son reveladoras de una situación sumamente preocupante: 40 por ciento de los jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 24 años, son desertores educativos. Además, solamente 37 de cada 100 niños que se inscriben en el primer grado logran egresar del noveno grado el año que les corresponde. Es decir, existe un 63 por ciento de probabilidades de fracaso que se concentra, sobre todo, en los más pobres. Entonces, nuestro sistema educativo está muy lejos de ser exitoso.

La educación, el acceso y la permanencia, así como su calidad, es una de las herramientas más eficaces e indispensables para lograr la superación de la pobreza. Sin embargo, existe una contradicción: mientras más pobre es la persona, menos años de escolaridad alcanza; en cambio, los menos pobres alcanzan más años de estudio que el promedio de años de escolaridad por habitante que caracteriza a Venezuela.

Así, el problema de la educación venezolana es esencialmente la equidad. Los problemas de equidad son, a su vez, el resultado de dos factores esenciales. El primero es el déficit de cobertura, especialmente válido para el nivel de preescolar y de educación media; y el segundo factor de inequidad es el problema de la calidad de la educación, es decir, los procesos educativos que permiten a todos los alumnos alcanzar el éxito escolar, independientemente de su origen socioeconómico y del tipo de plantel al que asisten, el medio en el que viven o el estado al que pertenecen. Una educación de peor calidad es un factor que explica la repitencia y, también, la deserción o abandono del sistema escolar.

Enfrentar las causas del fracaso escolar requiere intervenir en varios frentes: en la escuela y en la implementación de acciones para evitar la repitencia y el abandono. Es por ello que la prioridad de la política educativa debe ser disminuir las desigualdades escolares, que se reflejan en las desigualdades de cobertura escolar, es decir, de la existencia de planteles oficiales accesibles a los pobres. La desigualdad de cobertura se debe a diversas razones: escasez de planteles y de aulas, por un lado, y el fracaso escolar, por otro. Por lo que, es indispensable que el objetivo más importante del sistema educativo sea evitar el fracaso escolar. Los altos índices de repitencia son la expresión más directa del fracaso escolar; repitencia que es causa del abandono escolar y, a su vez, efecto del mismo. La repitencia depende de factores externos como son la capacidad económica de la familia y su posibilidad real de pagar diariamente gastos de transporte y de comida de sus hijos en edad escolar. También los gastos de uniforme escolar, libros y útiles indispensables para el estudio.

Asimismo, la repitencia que lleva al abandono escolar prematuro es también efecto de asuntos que dependen de la acción escolar o funcionamiento de las escuelas, de la calidad de la educación. La calidad está directamente relacionada con la capacidad de la pedagogía y de las acciones que se adelantan en las aulas y en la escuela para que los alumnos aprendan lo que está en los programas. Y que lo aprendan de manera asimilada y en términos de competencias y habilidades que puedan ser utilizadas y aplicadas en todo contexto de la vida social y laboral del alumno. Por lo que, es necesario diseñar políticas centradas en aquellos aspectos que dependen de la escuela para alcanzar los objetivos de evitar el fracaso escolar.

En conclusión, existe un severo problema en la calidad de la educación venezolana, que impacta de manera directa sobre la igualdad de oportunidades de la población. La Ley Orgánica de Educación propuesta por el gobierno nacional está lejos de la orientación que se requiere para alcanzar los objetivos de igualdad de oportunidades que justifican al sistema educativo. La desigualdad en la distribución de la calidad afecta severamente a quienes más necesitan sacarle provecho a la educación formal, y los programas destinados a los ya excluidos, como son la Misión Robinson y la Misión Ribas, tampoco parecen mostrar mucho énfasis en la calidad.

La calidad educativa es la productora de justicia social. Si la educación es mediocre, lo que produce es injusticia social. La ley propuesta es pirata. La propuesta huele a fracaso. Definitivamente, ¡decimos NO a la ley fracaso!

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