Más allá del consumo: Por qué la región necesita una "política de aprendizaje" para crecer
Escrito por Iván R. Méndez | X: @ivanxcaracas   
Viernes, 10 de Abril de 2026 00:00

altAmérica Latina y el Caribe se asemejan hoy a un gigante que corre con gran esfuerzo en una cinta de gimnasio: transpira, consume energía a través del gasto privado, pero apenas se desplaza del lugar. 

Mientras las economías del este asiático han aprendido a construir cohetes tecnológicos para alcanzar la frontera del conocimiento, nuestra región parece atrapada en un eterno déjà vu de exportación de materias primas, donde la productividad no es un motor, sino un ancla que nos mantiene sumergidos en el estancamiento.

El reciente reporte del Banco Mundial, titulado Revisitando la política industrial: opciones estratégicas para la actualidad (Abril 2026), liderado por William Maloney, Guillermo Vuletin y Andres Zambrano, ofrece un panorama sobrio y urgente. El estudio analiza profundamente a las economías más grandes de la región, el llamado ALC-6 (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú), además de poner el foco en Paraguay, Uruguay, Bolivia, Ecuador y el dinamismo de América Central (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y Nicaragua) y el Caribe (Guyana, Surinam, Trinidad y Tobago, Jamaica y Haití).

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El punto en común es la moderación. Se prevé que la región crezca apenas un 2,1% en 2026, una cifra insuficiente para reducir la pobreza de manera estructural, dejando a ALC como una de las zonas con crecimiento más lento del mundo. Aunque la inflación ha cedido, la llamada "última milla" de la desinflación se ha vuelto tortuosa debido a la rigidez de los precios de los servicios y mercados laborales informales.

Las fallas y el "siglo perdido" El reporte es tajante: el fracaso de la región no es sectorial, sino de capacidades. Durante décadas, ALC ha pasado por modelos intervencionistas y liberales sin lograr que la productividad total de los factores sea positiva. Como señala el texto, "la forma en que se producen los bienes es tan importante como lo que se produce".

Confianza a media máquina

“La confianza del consumidor ha ido aumentando en varias economías de ALC desde mediados de 2025 y, a febrero de 2026, sigue alineada en términos generales con la mejora general de la confianza, apoyada por la reducción de la inflación y mercados laborales relativamente resilientes. Sin embargo, los índices están cerca de los promedios históricos en lugar de superarlos ampliamente, lo que sugiere solo un apoyo gradual al consumo privado”.



Venezuela: en el punto ciego del panorama regional

A diferencia de otros reportes donde se detallan proyecciones específicas, en el informe del Banco Mundial de abril de 2026, Venezuela brilla por su ausencia en las métricas clave de crecimiento, inflación y pobreza que sí se desglosan para el resto de las economías de América Latina y el Caribe. Mientras el documento analiza con lupa la "excepción al alza" de Argentina o el "dinamismo" de América Central, las referencias a Venezuela son mínimas y se limitan principalmente a contextos comparativos históricos o metodológicos, como en el análisis de las capacidades para gestionar nuevas tecnologías o en la clasificación regional, donde no figura con datos proyectados para 2026. En un informe que advierte que la región sigue siendo una de las de "crecimiento más lento" del mundo, la falta de datos actualizados para Venezuela subraya su persistente desconexión de los mecanismos de monitoreo económico estándar de la región. 

Esa invisibilidad, quizá, es  un crudo recordatorio de la parálisis productiva del país, ubicado en el sótano de la profundidad financiera y el crecimiento de la calidad manufacturera de la región. Una persistente falta de audacia empresarial que, sumada a un crédito privado casi inexistente, ancla su productividad y la desconecta de la frontera tecnológica global. 

Entre los retos más críticos en la región destacan:
•    Informalidad persistente: Afecta a entre el 55% y 60% de la fuerza laboral, limitando el acceso a aumentos de productividad.
•    Brecha de talento: Solo el 0,5% de las 100 mejores universidades del mundo están en ALC, comparado con el 50% en Asia Oriental. Las empresas reportan que no pueden expandirse por falta de mano de obra calificada.
•    Mala gestión empresarial: Los gerentes de la región suelen creer que están en la frontera tecnológica cuando en realidad están lejos, y carecen de prácticas para gestionar el riesgo de la innovación.
•    Debilidad del Estado: La región tiene hoy menos "ancho de banda" y capacidad de implementación que hace una generación, lo que vuelve peligrosas las apuestas por sectores específicos si hay interferencia política.

Crecimiento del PIB real por región

Recomendaciones: Aprender a aprender para salir del letargo

El Banco Mundial propone rediseñar la política industrial no como un subsidio a "ganadores", sino como una "política de aprendizaje" con cuatro pilares:

1.    Fortalecer el capital humano: No basta con escolaridad; se requieren graduados en STEM y educación técnica alineada con la demanda privada.
2.    Facilitar la toma de riesgos: Profundizar mercados financieros y mejorar leyes de quiebras para que experimentar con nuevas tecnologías no signifique la ruina definitiva.
3.    Maximizar la apertura: Aprovechar el nearshoring y los minerales críticos (ALC tiene el 50% del litio mundial) para integrarse en cadenas de valor globales, no solo como proveedores de roca, sino de conocimiento.
4.    Fortalecer el Estado: Crear instituciones autónomas y capaces de "cerrar" apuestas fallidas para evitar subsidios eternos e improductivos.

Consulta y descarga el informe completo, aquí 

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