La absurda condición humana
Escrito por Rodolfo Izaguirre   
Domingo, 02 de Agosto de 2026 00:00

altLo que detesto de la condición humana y de la mía propia es que dentro de nosotros ella permite que coexistan el bien y el mal.

Somos capaces de los más elevados actos de bondad y generosidad, pero también. y al mismo tiempo, capaces de perpetrar crímenes espantosos. !Todo es sagrado! La vida que navega en mi sangre lo es, pero también la del muchacho que me asaltará a la vuelta de la esquina para matarme y robarme el celular. Lo que ocurre es que él no sabe que es sagrado. Si lo supiera no me asaltaría ni acabaría con la sacralizad que da firmeza a mi vida. Es algo más terrible que una larga y tenebrosa enfermedad porque no podemos librarnos de ella ya que nuestra inclinación al mal o al bien  depende de nuestras propias circunstancias existenciales. Sin embargo hay quienes hacemos el esfuerzo inaudito de sobreponernos a determinadas circunstancias y optamos por seguir un camino sereno y solidario.

El país comienza lenta y dolorosamente a recobrarse del doble terremoto que sepultó vidas bajo los escombros de casas y edificios en derrumbe arrastrando consigo y convirtiendo en ruina lo que se encontraba en ellos. De inmediato surgió el país decidido, bello y generoso que amamos porque es como nosotros: solidario, caritativo, desinteresado, dispuesto a auxiliar a los mas desdichados y de inmediato muchos otros países volcaron hacia nuestras desdichas el poderoso caudal de su ayuda humanitaria mientras hombres, mujeres, niños y ancianos removían escombros para rescatar a las víctimas que pedían auxilio o yacían en silencio de muerte.
No he podido evitarlo, pero he hecho mío el dolor de todo un país y sé que ese dolor jamás escapará de mi memoria.

Pero el lado perverso de nuestra condición humana también se hizo presente y han sido muchas las conciencias criminales que afloraron convirtiendo la tragedia y agonía de sus víctimas en un siniestro espacio de obsesiva crueldad criminal. Los perversos puede ser ángeles y los ángeles unos perfectos demonios: hacerse pasar por víctimas para beneficiarse de la ayuda solidaria; convertir falsamente la casa en Centro de acopio para apropiarse del material humanitario; hurgar entre escombros parar robar lo que allí se encuentre, joyas, dinero, objetos valiosos sin prestar atención a los lamentos moribundos. No existen palabras para definir a esos seres y "criminal" es palabra hueca y sin medida para calibrar la atrocidad de confundir el destino de los envíos de ayuda urgente a La Guaira o a Caraballeda para otra ciudad sin escombros solo para favorecer a la familia de algún mandatario abusivo y depredador. Pero lo verdaderamente insólito surge cuando el deshumanizado ser descubierto o denunciado reclama que se le están irrespetado sus derechos humanos.

Mi casa resistió la ferocidad de los dos terremotos y apenas mostró una pequeña fisura en una de sus pared.!Nada alarmante! Algunos libros caídos, un vidrio roto. Pero hicieron acto de presencia tres sujetos que mostraron credenciales que atestiguaban ser ingenieros aunque por sus aspectos no lo parecían. Observaron la casa, palparon sus columnas, y al final dijeron que la casa estaba a punto de desplome. Mencionaron el color rojo. Después de discutir se fueron y no han vuelto. El propósito, creo yo, era asustarme, que abandonara mi casa y la pusiera en venta al primer postor.!Un vulgar negocio!Al día siguiente vino mi sobrio Gustavo ex decano de Arquitectura en la Central y afirmó que mi casa estaba firme y perfecta.

Esto me subleva porque descubro que todos estos seres perversos protegidos por la condición humana también viven en mí. Puedo comportarme como uno de ellos si las circunstancias lo permiten y favorecen, pero provocan desaliento en mí. Desearía entonces  pertenecer más bien a la Naturaleza igualmente divina y sagrada que no sabe lo que es el bien y el mal y no tiene culpa alguna de las catástrofes que ocasiona porque se mantiene ajena a mi cuestionada, absurda e incierta condición humana.Creo en el divino reino de la Naturaleza de Baruch Spinoza. Soy la piedra, soy el árbol, la hoja que cae. Mi alma y mi cuerpo permanecen unidos; descubro que tengo que aprender a querer y comenzar a ser menos humano.


blog comments powered by Disqus
 
OpinionyNoticias.com no se hace responsable por las aseveraciones que realicen nuestros columnistas en los artículos de opinión.
Estos conceptos son de la exclusiva responsabilidad del autor.


Banner
opiniónynoticias.com