Negociación y geopolítica
Escrito por Freddy Marcano | @freddyamarcano   
Martes, 15 de Marzo de 2022 00:00

altLas negociaciones directas de los funcionarios norteamericanos con Nicolás Maduro han sorprendido

a todos los sectores del oficialismo y, sobre todo de la oposición, porque – el mundo entero se ha dado cuenta – que no hay un solo gobierno ni una sola oposición.  En el oficialismo, prevalece la cautela y el cuidado de no caer en desgracia, con el esfuerzo de que no se note el bulto de las diferencias, ya que es el erario público lo único que une a los herederos del chavismo, incluyendo a aquellos que alguna vez metieron la mano y hoy se hacen los desentendido. Simple: están resignados a lo que diga el mandamás.

Ahora bien, en la oposición, la situación es diferente y peor. ¿A quiénes avisaron y sólo avisaron de la reunión?  A Juan Guaidó y Gerardo Blyde. Esta elección de participantes los establece como supuestos líderes  o interlocutores de la oposición. Para rematar el asunto, ninguno de los dos es actor para la  negociación con los poseedores de las tarjetas o, para otros, la usurpación. ¿Y el resto de la oposición? ¿Bien gracias? Es más, ¿cuál es el resto de la oposición? Si se trata de la partidista, hay un doble problema: ¿la encarna, exclusivamente, el G-4 y el resto de los partidos no existe, así tengan diputados a la Asamblea Nacional? María Corina y Délsa Solórzano no quedarán muy contentas con esta invitación, ya que Vente Venezuela y Encuentro Ciudadano cuentan con parlamentarios. ¿La encarnan sólo los gobernadores, opositores electos en noviembre de 2021 y el de enero de 2022? No todo el G-4, para empezar, tiene su gobernador y, faltando poco, hasta todos ellos se presentaron ante la llamada Asamblea Nacional de 2020 y Nicolás Maduro, por lo que, así les haya hecho campaña, no reconocen de Guaidó hacia abajo. ¿Expresa la elección de estos participantes a esa oposición venezolana y a la delegación que se sentó con el régimen en México? Allá se sentaron partidos que no tienen siquiera diputados y está el hecho de que a Blyde, únicamente, lo ungieron los partidos que, al mismo tiempo, dominan y se benefician del interinato.

A lo anterior se le agrega que no existe una sólida oposición de la sociedad civil organizada y que nadie de arriba les pregunta ni siquiera la hora, a lo poco, o poquísimo, que existe en el medio universitario, sindical, profesional y vecinal, por ejemplo, por heroicos que hayan sido sus esfuerzos. Aplastada la universidad, olvidados los colegios profesionales y los escasos sindicalistas ― los realmente sindicalistas―, siquitrilladas las negociaciones vecinales por los consejos comunales del gobierno, ¿quién los representa al más alto nivel de la oposición? De modo que, política y socialmente, como jamás en la historia venezolana había sucedido, un gobierno volvió leña a la oposición que el sólo moverse sería un notición. 

Todo este panorama debería cambiar, significativamente, el proceder de la oposición venezolana porque su principal aliado jugó más a la geopolítica que a la consideración del conflicto que se vive en Venezuela, como era de esperar, puesto que están en juego intereses superiores que atañen la configuración política y económica a nivel mundial. El conflicto bélico que se ha generado entre Rusia y Ucrania  ha causado un verdadero revuelo en todos los países, incluyendo el nuestro, que aunque existan dos posiciones, ambas sabemos que esta confrontación generará un caos a corto y mediano plazo. El victorioso o ganador será el régimen por ser el que posee el control interno, de toda la estructura, incluyendo la económica.

Por lo tanto, los que nos llamamos opositores al régimen debemos considerar un cambio de estrategia y reconstitución opositora. Estas acciones nos permitirán encontrar, una vez más, el camino hacia la reconstrucción de Venezuela, de la mano con un gobierno que se considere de coalición, que incluya a “todos” aquellos sectores que hacen vida dentro del país. Sabemos que este todo incluye a los partidos políticos, necesarios en una democracia. Con esta coalición, podremos reagrupar a la mayoría que somos para superar esta crisis profunda que vive nuestro país. Hemos resistido, insistido y persistido en la refundación de un país democrático y libre con la idea de unidad como base. Una coalición se basa en la necesidad de unir partes que han estado separadas por diversas razones. Hoy, tenemos que amalgamar nuestras partes para lograr el todo coherente que nos impulsará a mejores días.

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