La espada de Bolívar y el AK-47
Escrito por Ibsen Martínez   
Lunes, 23 de Noviembre de 2009 06:35

altEl obsequio protocolar favorito de Hugo Chávez es la llamada “espada de Bolívar”, a su vez un obsequio protocolar que el Congreso Constituyente de Perú confirió al Libertador por el tiempo en que éste comandaba un ejército colombo-venezolano de ocupación de la subregión andina.

El último reconocimiento ha sido para el general Mijáil Timofévitch Kalashnikov, con motivo de sus 90 años. El buenazo de Kalahsnikov es el inventor del fusil de asalto AK-47, el más exitoso del siglo XX.

Considérese que el máximo estimado de fusiles AK-47 en circulación en todo el planeta hoy en día roza los ¡cien millones de unidades! Y el mínimo anda por los setenta millones. Una fracción muy elevada de esa circulación se debe al comercio ilícito practicado no sólo por particulares, sino también por los gobiernos de muchos países.

En 1947 estuvo listo el modelo básico definitivo “el AK-47, por ‘Avtomat Kalashnikov’, año 1947”, que siguen los cien millones de fusiles que, con o sin licencia, han sido fabricados hasta la fecha. Desde 1949 se convirtió en el fusil reglamentario del Ejército Rojo. Kalashnikov llegó a ser, andando el tiempo, general del Ejército Rojo y diseñador general de armas cortas del Ejército soviético.

Del mismo modo que el colapso soviético no representó el fin del mundo para el antiguo oficial de la KGB, Vladimir Putin, el nonagenario Kalashnikov, antiguo Héroe del Trabajo Socialista, ocupa un puesto en el directorio de un poderoso consorcio de “asquerosas” empresas capitalistas.

Al desplomarse la economía socialista en Rusia, el negocio de los armamentos ha visto disputas legales tan feroces como las que pudiera promover Wall Street por la posesión de patentes. En 2002, Kalashnikov tuvo que querellarse en tribunales rusos contra dos fabricantes locales por la patente original que, al cabo, le fue reconocida a Izhmash, la empresa en cuyo directorio Kalashnikov tiene un lugar prominente. Inmediatamente después, Izhmash se puso al frente de una campaña legal en todo el mundo, pues su prototipo se fabrica desde hace 30 años en docenas de países, pero sólo unos pocos han adquirido la licencia.

Debido a que la mayoría de los AK disponibles en el mercado son de “segunda mano”, pues fueron parte de inventarios de la Guerra Fría, el grueso de los beneficios va a los traficantes e intermediarios y no a los fabricantes originales”, añaden.

Recientemente, el gobierno ruso abrió concurso para dotar de un nuevo fusil a su Ejército. Las empresas Izhmar no ganaron la licitación y, en lo sucesivo, el fusil reglamentario ha sido el AN-94.

Desde el 27 septiembre pasado, la empresa enfrenta la quiebra, pues las versiones no autorizadas han hecho que las ganancias hayan caído de diez mil millones de dólares en 2007 a sólo tres mil quinientos millones en 2008.

“Me hubiera gustado inventar algo así como una podadora de césped”, se ha oído lamentar al inventor del arma automática más letal del siglo XX.

Le queda el consuelo de haber obtenido la espada de Bolívar.

El Carabobeño


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