| FVF contra Polar |
| Escrito por Ing. Rafael Diaz Casanova |
| Viernes, 23 de Marzo de 2012 07:43 |
El domingo pasado nos enteramos por la prensa que la Federación Venezolana de Fútbol había decidido, unilateralmente, dar por terminado el contrato que tiene con Empresas Polar
y donde se expresan las condiciones de patrocinio que las empresas le brindan desde hace varios años a la "vinotinto".Viene esta noticia fuertemente vinculada a la aprobación, a mediados del año pasado, de la Ley del Deporte y a la muy reciente promulgación del Reglamento (parcial) respectivo. El deporte venezolano ha sido producto de los empeños y las actuaciones de los atletas que forman porras con sus similares y con la mística de sus entrenadores se organizan en equipos que compiten y logran sobresalir, primero en su región, luego en el país y con el correr de los años y el apoyo de asociaciones, federaciones y el Comité Olímpico, intervienen en competencias internacionales, regionales y si la calidad es óptima, cada cuatro años pueden competir en las anheladas olimpiadas. Recordamos el nacimiento, en época de la dictadura militarista de Pérez Jiménez, del Instituto Nacional de Deportes. El 22 de junio de 1949 es la fecha oficial del decreto que lo inició. En los años finales de los cincuenta y hasta la celebración de los Primeros Juegos Nacionales a comienzos de los sesenta tuvimos responsabilidad sobre la Federación Venezolana de Natación. De esa época tenemos grandes recuerdos y experiencias. El deporte venezolano, que era una labor de titanes, ya había tenido participaciones internacionales que adjetivaremos de "románticas" y que tuvieron distinguidos actores. Este régimen que quiere tener presencia y capacidad destructiva en todos los sectores de la sociedad, lejos de prohijar y fomentar la proliferación e intensificación de los deportes de mayor arraigo en el sentir venezolano, acomete con furia la intervención de los actores del deporte y reglamenta con principios perversos todas las relaciones entre ellos. Un ejemplo claro e indiscutible es la reglamentación de los patrocinios que las empresas otorgan a atletas, equipos y organizaciones privadas que trabajan en el deporte nacional. La Ley del Deporte, aprobada en agosto pasado, transforma la posibilidad de patrocinio privado en un "paraimpuesto" obligatorio para toda empresa que obtenga beneficios líquidos superiores a las 20.000 UT. No es el objeto de esta nota analizar el sentido intervencionista de la ley y de su reglamento pues es tema muy complejo que merece la atención de especialistas, pero no podemos pasar por alto que este régimen no pierde oportunidad para tratar de subyugar las actividades de todos los venezolanos. Las empresas que tienen mística y sentido social han sido promotoras de muchas actividades del acontecer nacional, el rumbo que le da la Ley del Deporte y su reglamento, a la intervención de las empresas en esa actividad, solo tendrá una consecuencia. Las empresas se marginarán de patrocinios de actividades generales. En cuanto a Polar y la Vinotinto, amén de lo que sucederá en el corto plazo, podemos imaginar que el despilfarro y la corrupción serán actividades "normales" en el desgraciado Fondo Nacional para el... del Deporte. Llamamos la atención a quienes son especialistas en derecho, en tributos y en deportes, que deben analizar y expresar sus opiniones sobre las desgracias que producirán tanto la ley como el reglamento que aparece por gotas. Ya el lunes, Empresas Polar publicó su posición. La respaldamos y aplaudimos que, siguiendo los lineamientos de su fundador Lorenzo Mendoza Fleury y ahora su tercera generación de accionistas, siguen sus labores productivas y ciudadanas con miras claras de largo plazo, a pesar del encono e insidia que obtienen de quienes no se consideran sus conductores nacionales, sino sus enemigos. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla @rafael862 www.eluniversal.com / OyN |
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