| Trotar en el Parque del Este |
| Escrito por Rodolfo Izaguirre |
| Domingo, 22 de Febrero de 2026 02:34 |
|
caminar junto a un grupo de amigos suyos, la mayoría profesores del Pedagógico. A veces se les agregaba el historiador Manuel Caballero, disfrazado de deportista con zapatos y pantalones cortos recién comprados. En el Parque se les llamaba "el Ateneo que camina" y se les respetaba. Cuando los veía venir imprimía más velocidad a mi trotecito y pasaba a su lado saludando y exclamando ¡Estos intelectuales! que era una manera soberbia y altanera de decirles que el verdadero atleta o deportista era yo. Pero al dejar de verlos, volvía a mi trote sexagenario hasta que nuevamente me encontraba con el grupo y repetía la escena. En mi casa, Salvador tomaba una infusión de toronjil, y comentaba que en el ateneo que camina se decía que me estaba entrenando para el Maratón de Nueva York mientras Caballero seguía contando sus malos chistes de siempre, pero acezando. Fueron tantas las veces que corrí por el Parque del Este que llegué a conocerlo bien con Imparques satisfactorio o Imparques desabrido y holgazán; con intenso verdor o árido suelo, con mangos caídos o sin ellos. Corrí el perímetro del Parque, por todas sus caminerías o dentro de él sin rumbo determinado, a campo traviesa y vi desaparecer el barco del Almirante, pude constatar la degradación política y social del país en la medida en que disminuía la población de monos, serpientes y animales de agua y selva y el jardín japonés se empobrecía y se adormilaba el verdor del Parque. Entonces dejé de frecuentarlo y preferí correr por el sector de Caracas que ha sido siempre mi ciudad, es decir, salía de mi casa en Santa Eduvigis, corría por los Palos Grandes, Chacao, Sabana Grande, atravesaba el parque de los Caobos, tocaba la reja del Museo de Ciencias donde se activaba la Cinemateca Nacional y hacía el hecho y deshecho del flamenco y regresaba a casa. Dos horas mas tarde, a las ocho de la mañana bañado y desayunado bajaba de mi automóvil, abría la reja del Museo y entraba a la Cinemateca. Hasta que avanzado en edad no hago otra cosa que leer y escribir sin correr y mucho menos sin poder caminar largos trechos.
Tampoco pudo hacerlo Salvador porque la enfermedad se lo impidió. "Lo que más lamento, me dijo esa vez, es no poder caminar mas en el Parque del Este", pero no hay mal que por bien no venga: Elisa Maggi compiló los cuentos de Salvador en tres volúmenes de algo más de quinientas páginas cada uno, sin contar las novelas, los guiones de cine y de documentales y las telenovelas y radionovelas que escribió. Yo iba todas las tardes a las cinco a buscarlo en Radio Continente donde trabajaba como locutor y escritor de radio novelas y lo encontré una vez tan abrumado escribiendo directamente sobre el esténcil que le pregunté si podía ayudarlo en algo. Me miró a los ojos y me dijo: "!No, no puedes! ¡Escribir mal es muy difícil! El Parque del Este queda a dos cuadras apenas de mi casa, pero hace años que no lo visito porque la edad y el bastón no me ayudan mucho. Pregunto por él y recibo respuestas contradictorias. Es como si preguntara por el gobierno:¡Está así, está asao! y es mejor no preguntar. Una vez fui al Parque acompañado con la señora que me ayuda a vivir. Quedé desencantado por el visible deterioro que lo aquejaba en ese entonces y me dije que era la última vez que lo visitaba. Recordé que uno de los arquitectos paisajistas que lo diseñaron (No menciono su nombre porque no estoy autorizado para hacerlo) recibió un balazo que afortunadamente no lo mató porque no escuchó o no obedeció la orden del soldado que custodiaba el lugar, pero me dijeron que no pisó nunca mas más el Parque que construyó con el arquitecto brasileño Burle Marx cuando vio que sin consentimiento alguno habían alterado su diseño original. El Parque arrastra originalmente la presencia de Rómulo Betancourt, pero se le conoce como Parque del Este y desde un tiempo para acá como Parque Miranda porque políticamente el apellido Betancourt no se pronuncia. |
María Corina Machado y Edmundo González: "Haremos valer la voz del ciudadano, siempre apegados a laMaría Corina Machado y Edmundo González Urrutia aseguraron que «harán valer la voz del ciudadano, siempre con la verdad por delante» |
Restablecen el cable submarino de telecomunicaciones tras el terremoto en VenezuelaA 29 días del sismo registrado el pasado 24 de junio, la infraestructura de telecomunicaciones que conecta a Venezuela con el exterior se encuentra totalmente restablecida. |
El crédito sin inicial sacude al retail: Damasco lanza "Da+Cuotas" en alianza con BNC y MercantilVer en la misma mesa directiva al Banco Nacional de Crédito (BNC) y al Banco Mercantil no es algo habitual en el sistema financiero venezolano. |
¿Nacen o se hacen? El espectro del héroe: Del mito al logosLa Cátedra Abierta de Filosofía y Estética (C.A.F.E.) te invita a un espacio de reflexión imprescindible para desentrañar la figura heroica a través de la historia, el mito y la filosofía. |
Más de mil voluntarios de la UNIMET atienden la emergenciaTras los terremotos, más de 1.000 miembros de la comunidad de la Universidad Metropolitana (UNIMET) —entre estudiantes, docentes, egresados y personal administrativo— se organizaron para ejecutar labo... |
La intemperancia políticaVivimos tiempos de incontinencia verbal, de propuestas desproporcionadas y planteamientos ajenos a la realidad. |
Guayana Esequiba: el recurso petrolero en la proyección atlántica nos perteneceA lo largo de nuestra historia contemporánea (con la “aparición” del petróleo, como recurso aprovechable) las iniciativas programáticas y todo cuanto se decidía |
La cuestión de los inmigrantesEs una cuestión que no parece tener una solución positiva a corto y mediano plazo. |
De un breve ejercicio gráficoLas ilustraciones de la prensa caraqueña de principios de los años noventa ejemplificaron el pleno ejercicio de la libertad de expresión que entonces existía, o, |
Quiero ser como ellosTengo años siendo buena persona, pero ahora quiero ser como esos muchachos que vi en la Universidad Central agrupando y organizando donaciones humanitarias, |
Siganos en